» Nacidos para la lascivia.

"Y eso es en lo único que piensan los hombres."

. Sexo . 




Sí, así es, y lo he podido comprobar. El hombre es muchísimo peor que un animal. Dicen que son el animal más inteligente y racional, pero la verdad es bien diferente: son estúpidos que matan por placer y buscan a la dama de la lujuria para que les domine por completo. Cierto es, por otro lado, que pueda ser una necesidad humana, pero los animales la tienen como un método para mantener su especie. En cambio los hombres lo llevan más allá.

Una fémina camina solitaria por las calles en plena noche, acompañada de una suave brisa de verano, y al llegar a la calle principal se encuentra con un centenar de hombres caminando deprisa con sus mejores trajes para llegar a sus casas después de un duro día de trabajo. O simplemente para ir de bares con otros machos de su especie. Lo que realmente hace que a la fémina le sienta incómodo el lugar son todas esas miradas. Cada paso que da es una nueva mirada que cada hombre que pasa a su lado le dirige. Y por eso que creo que los hombres no son tan distintos a los animales carnívoros. Sí, van en busca de su presa, a todas horas, con sus miradas furtivas y llenos de lujuria. Son todos unos necesitados. Un mar de varones y un único barco vestido de blanco que intenta navegar contra corriente en busca de refugio. Y todos ellos posan sus miradas en mí, porque yo soy la única. 

Es realmente odioso que te miren. Te estudian cada centímetro de tu cuerpo. De arriba a abajo o viceversa. Eso depende del gusto de cada consumidor de la lascivia. No puedo continuar así. Me sobresalto y me pongo nerviosa con tan sólo mirar el suelo. Sé que me están mirando, y me asusta. Sonrisas que se relamen y ojos que quieren ver a través de tu vestimenta. Manos metidas en los bolsillo que intentan reprimir el instinto de tocar mi piel. Piernas que intentan caminar en línea recta y no acercarse a mí porque podrían hacerme osas impensables. Miembros que intentan disimular su excitación. Mentes que son libres de pensar cualquier cosa.


. Me dais todos asco .





Me detengo a un puesto ambulante para adquirir algo de comida. Seguro que esto me relajará. El dependiente es un hombre de mediana edad, pelo corto y castaño oscuro, con los ojos verde aceituna y con sin afeitar durante ocho días. Necesitaría un dentista. Le miro con desprecio, pero intento mantener los modales. Él sólo se fija de manera perversa mis seno. Guarro. Depravado. No sé qué está pensando exactamente, pero seguro que es en lo mismo de siempre. Hombres desgraciados  No merecéis mirar a la perfección personificada, a una mujer bella.

Sigo mi camino. Cuanto más observo mi alrededor más se confirma mi teoría universal. Pasan los días y la diosa de la lujuria no para de introducirse en los infieles de los hombres. Cada día buscan presas nuevas. Cada día se atreven a mantener un contacto físico y repugnante con su miembro. 

Vivimos en un mundo gobernado por hombres que son por naturaleza peores que los animales. En realidad son más primitivos de lo que una mente inteligente pensaba. Ahora entiendo por qué tienen esa constitución. Manos grandes para atrapar y no dejar escapar a la delicada y apetecible presa. Ahora es cuando realmente se entiende por qué son anatómicamente imperfectos. Avariciosos con el dinero y el poder y lujuriosos. Creen que su misión es obtener placer sexual. Deseo carnal por doquier. Ya no se puede estar a salvo No existe la seguridad ni en tu propio hogar. Es lógico que se tenga miedo. Es lógico que os odie.

Sexo, sexo y más sexo. Me pregunto qué estará primero para ellos: ¿el poder o el sexo?.  Esos deseos aumentan cuando descubren que yo soy la única mujer puesta en el mundo, en su mundo. Y que sepan que no soy estoy puesta para ser vuestra esclava. Ya nunca más. Creen que soy una marioneta que se puede manipular de una forma animal. Pues NO. Los hombres no son hombres, sino degradaciones de los animales salvajes. No tienen una mente inteligente, eso es sólo un mero adorno. La virgen de la lascivia se les ha aparecido y les ha dominado por completo. Ninfómanos todos. Ninguno se salva. Yo, la primera mujer, no soy objeto. No soy vuestra esclava. Estoy por encima de vosotros y no merecéis mirarme. Pecado y sacrilegio. Me da asco saber que vosotros no estáis a la altura para entenderlo. Sólo buscáis el cuerpo de las hembras para poder poseerlas. Sin sentimiento, sin compasión. Sin saber mirar de otra manera que no sea con lujuria. Castigo a todos. Deberías ser castrado y aprender lo que es la educación. Civilización humana y no monstruos llenos de deseos de ambición y sexo. Monstruos de manos grandes dispuestos a herir al prójimo para sentiros realizados con vosotros mismos y llegar a la satisfacción. Animales que destruyen la belleza y que no saben vivir. Hombres que no saben la verdadera definición de ser humano. Mi odio es tan grande que hace que vosotros no podáis progresar y aprender.


Y esto no es más que el principio de vuestra autodestrucción.


Precioso ser hombre, ¿verdad?.

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¿Confesarás tu pecado, intruso?