» El despertar.

Ha llegado la hora, al fin. Este es el momento de renacer de nuevo, una vez más. ¿Con qué delicias me voy a encontrar ahora? ¿Significará esto el despertar definitivo? ¿Qué estará al otro lado de la puerta? Es hora de traspasar el espejo, el umbral. Es hora de despertar. Abro los ojos...


    Todo parece un sueño. No, si es que yo vivo en un sueño. Al fin he despertado y no estaba sola. La naturaleza me acompañaba. ¿Habrá sido, pues, todo una pesadilla? Desnuda junto al lago me hallo.

    Mis ojos se abren con delicadeza, como si mis párpados fueran de cristal. Sí. Me he convertido en una muñeca de porcelana. Mis orbes se abren poco a poco y se percatan de que la naturaleza me ha acompañado todo este tiempo. La hierba en la lejanía, el sol en lo alto del cielo azul y los árboles bailando celebran mi llegada. ¡Cuan emocionada me hallo! He despertado y todo lo que quiero no había desaparecido, no me había abandonado. Tantas preocupaciones para esto. Tantos sueños, pasa esto. Pero, ¿realmente todo lo vivido fue un sueño? Y si es así, ¿habrán desaparecido también mis preocupaciones?

    Me abruma no saber la verdad. Salgo fuera de mi guarida y no tengo noción del tiempo, si es que existe el tiempo en mi santuario. Mis ojos se pierden en el abismo. La naturaleza parece encantarme con sus hechizos y me llevan para sus adentros. Me pierdo por sus caminos y me estremezco con el tacto de la hierba. He estado durmiendo mucho tiempo. No, en realidad no. Sólo trece días. Sólo trece días de ausencia. Y aún así me siento cansada, cansada de esperar. No lo puedo evitar, me siento perdida. Exaltada, es la mejor palabra para describir lo que siento. Debería de sentirme como nueva, pero aún hay algo en mi santuario que me tormenta. No es la luna que me protege por las noches, no es el sol que me deja brillar más que ella misma, no son los árboles que me susurran millones de secretos, ni el agua que me excita cuando roza mi cuerpo. Ni tampoco la hierba que me va guiando el camino... ¿Qué es entonces? 

    Recuerdo todo lo que he soñado, o vivido. Ya no me reconozco. No sé distinguir mi realidad de mis sueños. ¿Debería haber despertado entonces? ¿Sí, no? No saber las respuestas hace que me excite. Sentir esta impotencia tan extraña hace que me excite. ¿Por qué? Corro por los bosques intentando buscar una solución, unas respuestas. La suave brisa eriza mi vello. El movimiento de las hojas marcan el ritmo de los movimientos. ¿Por qué no logro encontrar el camino? Mi santuario ha cambiado, por completo. Me pierdo en mi propio hogar. ¿Qué ha pasado en mi ausencia? Quiero saberlo, necesito saberlo. Por favor, naturaleza, háblame. Lo necesito. ¡No puedes dejarme así ahora!

     Durante largas horas he estando andando, buscando respuesta y buscando a los míos. La compañía de los bosques ya no me sacia. Están aquí conmigo, pero no me hablan. ¿Por qué? No lo sé. Les hago miles de preguntas, pero no me responden. ¿Un nuevo castigo, quizás? Me irrita esta situación. Y, claro, sé que estabas esperando a que lo dijera. Ya estaba tardando, pero tarde o temprano lo tenía gritar a los cuatro vientos. TÚ eres el responsable de esto. Sí, tú. Desde que te adentraste en mi mundo has intentado colonizarlo. Y yo me estoy haciendo más débil, otra vez, y te dejo hacer con mi amada naturaleza y mi cuerpo todo lo que quieras. Y te odio, y te seguiré odiando. Lo sabes. Argh, eso es. Tú eres el problema. Mientras existan en mi mente, existirás en mi mundo. Y mientras existan en mi mundo seguirás atormentando a mí y a los míos. Debo encontrar un modo de detenerte para siempre. Debo encontrar una manera para desterrarte de mi Edén. ¿Es que acaso a ti también te exiliaron del mundo de los vivos? No, yo creo que fuiste tú mismo quien buscaba una escapatoria a una realidad cruel y desgraciada. ¿No es así? ¿Acaso me equivoco? 

    Necesito marchar de aquí, pero tú necesitas desaparecer para siempre. Tan sólo quiero que todo vuelva a ser como antes, nada más. Y no sé si me estarás escuchando, si sabes lo que siento. No, ya nadie puede saber lo que es ser mujer y sentir lo que yo siento. Sencillamente es demasiado complejo para ti. ¿Y sabes qué? Creo que tienes miedo. Y miedo a salir de tu escondite. Sí, me río porque sé que esa es la autentica verdad. Si no fuera así vendrías y te adueñarías de mi cuerpo, pero no lo haces. Eres un cobarde que has querido perturbar mis sueños y que me quiere castigar quitando el habla a mi Edén. Te entrometes descaradamente en los delirios de un lirio ensangrentado e intentas destruirlo todo para convertirte en el nuevo rey de este santuario que yo he creado. Me das asco, así de simple. ¡Sal de donde quiera que estés! ¡Demuestrame cuán valiente se supone que eres, intruso!

El despertar... si es que aún tengo muchas cosas que aprender. 
Si es que esto no es más que el principio de mi larga y eterna tortura.

1 comentario:

  1. Me he sentido un poco identificado con tu texto , Pandora . Aveces , cuando despierto de un profundo sueño que ni siquiera logro recordar , simplemente me arrepiento de haber despertado . porque en ese "mundo " onirico , parece que siento de nuevo esa felicidad que he perdido , pero conforme caigo a la realidad de la vida , todo vuelve a ser el mismo infierno de todos los dias...
    Llevo leyendo varias entradas de tu blog , pero no entiendo a quien te refieres con esa Persona. Quiza por haber leido poco , o por no saberte comprender , pero ojala compartieras eso conmigo , creo que asi me quedaria todo mas claro...
    Saludos desde mi oscuridad , Padora

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