» Hojas perdidas.

"Hasta aquí hemos llegado"

    De esas ocasiones en las que piensas que todo lo has perdido. Sí, así es como puedo decir que me siento. Más bien se trata de esos momentos en los que no conoces la auténtica veracidad de las palabras, de tus propias palabras. De esos momentos en los que piensas y reflexionas si todo lo que has vivido es real o no, si tus recuerdos son sólo puras falacias o detrás de todas esas imágenes y emociones en la memoria se esconde algo más. Así pues, ahora es la hora en la que puedo decir que siento que me ahogo. Sí, así es. Me hundo en un las aguas del olvido. En ese lugar de donde creemos que nacen los hombres y que vuelven por última vez para perecer. ¿Y qué hay entonces dentro de mí en este momento? Nada, simplemente vacío y caos a la vez. 

Lo peor de todo es que no puedo hacer nada para cambiarlo.

     Cambio, palabra clave para muchos. ¿En qué consiste exactamente ese cambio? Me frustra no encontrar todas las respuesta a mis preguntas. Aunque crea que no estoy sola, por dentro siento que nada de lo que ven mis ojos y oyen mis oídos es real. Los bosques me acarician, los vientos me susurran y la luna, mi amiga, me observa. Pero a pesar de eso siento que me falta algo más. Incompleta. Una palabra que no me gusta nada. ¿Por qué? Tengo mis razones para pensar y decir con orgullo que no necesito de nadie, que soy lo suficientemente fuerte para caminar sola. Sin embargo, también afirmo que es la naturaleza mi amiga. Y si es así. ¿por qué he llegado a este punto donde siento que me falta algo? Vacío por dentro y caos a la vez. Sin poder cambiar nada. Cambios que me desconciertan. Pensamientos que por dentro me mientes. 

¿Y si todo es producto de mi imaginación? 


Hasta aquí he llegado.

    Así es, como lo oyes. He llegado a un punto donde dudo de todo. ¿Incluso de mí misma? Creo que eso aún es pronto para pronunciarse. Pero aún así, en estos momentos de duda es cuando más sola me siento. En estos momentos de duda es cuando siento que más me abandonan. Sí, tú, tú y tú. La hierba, los montes, los ríos, las nubes. La luna, el sol, los lagos, los animales... Tanto me habéis arropado y amado. Y ahora que necesito de vuestro consejo desaparecéis. Reina del silencio y la duda debo convertirme. O tal vez la mejor solución esté en buscar la hora de dormir para siempre y no volver a despertar. 

    Puede que ese sea una solución a lo que me está pasando, aunque ni yo misma entiendo qué es todo esto. Demasiadas preguntas y dolores de cabeza y ningún remedio para calmar esta sed de ansia. Por otro lado, cuando intento huir o buscar una solución es cuando no puedo evitar mirar atrás y contemplar esa conocida silueta. Sí, aquella dichosa y odiosa silueta que le encanta seguirme a todas partes y ser el principal motivo de mi falta de sueño. 

     Intruso sonriente y lascivo. Me miras complacido y te divierte verme en esta situación tan incómoda de duda. Odio que me sonrías así, que me mires con esos ojos verdes envidia. Tal vez has sido tú que siempre intentas manipularme como un titiritero que controla a su títere. Tal vez la verdad y única verdad de todo esto es que hayas sido tú el creador de toda duda. Te tomas como un juego el asunto y haces de mí el principal protagonista mientras tú tan sólo escribes mi historia.

    Te odio, te odio, te odio, te odio, te odio. Deja de sonreír y de mirarme. Háblame. Enfréntate a mí y responde todas mis preguntas. ¿De dónde vengo realmente y adónde iré? ¿Son verdaderos estos recuerdos que me amargan la existencia? ¿Eres tú realmente el Dios Todopoderoso que controla por placer mis actos? Momentos de duda que parecen que jamás van a desaparecer. Momentos en los que tan sólo quieres cerrar los ojos y desear con fuerza despertar nuevamente de la pesadilla. Gritar al aire para que el cristal de la inventada realidad se rompa y salga a la luz la verdad auténtica. 

Detente.
Hasta aquí hemos llegado.

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