» La inquina del lirio.

" Veritas odium parit "

     Sí, así es, simple odio y nada más. ¿Qué otro sentimiento podría sentir hacía ti? ¿Qué otro motivo profundo podría existir detrás de todo esto? Nada, absolutamente nada. Y es que tú no entiendes ni la mitad de las cosas que digo. ¿Por qué? Porque yo estoy muy por encima de ti, querido.

    Odio. Sí, así es y nada más. La rabia que me recorre el cuerpo es grande, pero tú no eres capaz de darte cuenta de nada. Odio. Porque esa es la medicina que tengo cuando siento que me humillas. Humillación. Siempre intentando humillarme en mis propias tierras. Quieres tener el poder sobre mí y controlar todo lo que es mío. Soy fuerte, lo sé. Mucho más fuerte que tú, lo sé, y no voy a dejar que me controles de esta manera. 

    Odio. Podría matarte con mis manos si quisiera, pero hay una fuerza que me atiza y se interpone en mi camino. Esa fuerza que tira de detrás de mí y no me deja avanzar. ¿Por qué? Quien sabe. Simplemente signifique que aún no es el momento para acabar con todo esto, para consumir la liberación. 

    Paciencia. Paciencia es lo que necesito y lo que el tiempo no quiere ofrecerme. Odio. Esa es la única respuesta a todas las preguntas. La medicina. La solución. Mientras el tiempo pase debo de acumular odio, odio oscuro y grande. Oh, ¿y qué será lo que pasará al final cuando la caja de Pandora explote, cuándo ya no pueda cerrarse por completo por todo ese odio guardado?

    Suspiro. Paciencia. Las agujas del reloj siguen su curso en este mundo petrificado. Las agujas del reloj, las cuales suenan vacías y casi oxidadas. Así pues, el odio me va consumiendo, poco a poco. Sin poder hacer nada, sin querer hacer nada, me acaricia, me devora desde dentro y se va alimentando de sentimientos experimentales.

  ¿Entiendes lo que intento decir? ¿Llegas a comprender realmente mis emociones? Hay veces en las que pienso que todo esta frustración entra en un bucle sin fin de dudas y palabras mudas. Hay veces en las que pienso que el odio no me llevará a ningún lado, pero que a veces puedo ser capaz de encontrar una salvación en ella. Tal vez esta sea la única manera de poder desahogarme. En otras ocasiones, simplemente dejo de pensar en qué es lo piensas o si realmente te importa todo esto. Muerdo la manzana con rabia y mis adentros gritan de ira porque no llega a comprenderme. Aunque, mirándolo desde otra perspectiva, ¿quiero que me entiendas? ¿Quiero descubrir realmente qué es lo que escondes en esa cabeza enferma tuya?

    Odio. No hay tiempo para la reflexión. Odio. Hay que actuar, esa es la única forma de poder liberar todo lo que siento. Odio. No hay paciencia  suficiente para estar esperando y ver cómo esas agujas avanzan con gran lentitud. Odio. Ese odio fatal que siento hacía ti y todo lo que haces. Odio. Me da igual conocer su origen. Odiarte. Estoy hecha para odiarte y saciar mi ira. Salvación. Puede que no exista realmente, pero el odio es la verdadera solución a todo. Duda. La eterna duda en mi cabeza. Esos profundos dolores y punzadas que nunca cesan porque, puede, piense demasiado las cosas.

    Y tengo miedo, miedo real a que despierte. Un día abra los ojos y ese odio que siento ya no está conmigo. Que esas humillaciones jamás existieron y no sepa, pues, qué es lo que puede alimentar mi alma. Odio. Sí, así es. Simplemente odio que se apodera de mi cuerpo y espera con gran impaciencia y expectación a que la caja de Pandora ya no pueda resistir más, a que esa pequeña cajita del lirio no pueda cerrarse y salga de ella todo ese odio acumulado después de tanto tiempo. Darán igual las consecuencias. De ese modo podré liberar mi alma al fin, podré ser libre y descansar en paz. El cuerpo inerte sobre la tumba manchada de sangre podrá ser enterrada bajo la nieve. La llama arderá la flor. El lirio se consumirá y todo habrá terminado. El tiempo en el jardín de las delicias se detendrá por completo, quedará vacío por completo. Tú cumplirás con el castigo y todo se desvanecerá. Tiempo. El odio no espera. Paciencia. La rabia no se contiene. Salvación para esta demente inocente de crimen, castigadora de hombres. 

Ya dan igual las reflexiones y las preguntas sin respuestas.
El delirio llega a su fin.
Odio, y nada más.

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