» Réquiem por un sueño.

Motivación. Eso es lo único que quiero, una simple motivación. Por pequeña que sea, no me importa, pero necesito que exista. Necesito que ese vacío que siento en este mismo instante desaparezca con alguna motivación. Ya sea real o falso, exijo que esté ahí, viva y ardiente. Porque he experimentado ese profundo malestar que se siente cuando estás vacío y estoy cansada siempre de esas lágrimas carmesí y esas súplicas banales. Quiero despertar de la profunda pesadilla que me somete ese vacío, esa oscuridad y poder ver la luz del día una vez más al final de ese sendero corrupto. 

Sin embargo, como siempre, soñar es de necios y puede que lo que esté pidiendo es demasiado. Vivir de la ilusión, ojalá. Vivir de un sueño, suena demasiado bonito. Yo vivo sumida en mis delirios. Yo vivo tentada por mis sentimientos y emociones. Yo vivo esclavizada por las pesadillas y el recuerdo. Ese parece ser el destino verdadero. Pero, ¿qué es la motivación?. ¿Qué es vivir de la ilusión y sentir la energía de la Madre Natura corriendo por tus venas?. ¿Qué quiere decir realmente la causa del movimiento?. 

"Ensayo mental preparatorio de una acción para animar 
o animarse a ejecutarla con interés y diligencia."


¿Cuántas veces he soñado poder vivir de la fantasía? Poder vivir de una fantasía en el que el horror y la desesperación no existan. Poder vivir con alguna motivación verdadera y poder definir realmente el significado de la felicidad para así encontrar el origen de la mía propia.

A veces pienso que tener un lugar para mí no es suficiente. Tener mi espacio y convertirme en reina del Elíseo no es suficiente. Acechada por un intruso y atormentada por un espejo que no hace más que reflejar una imagen falsa y muerta de una copia vana de mi esencia. No soy más que un lirio ensangrentado, una pecadora. No soy más que la mujer. Porque siento que me estoy marchitando poco a poco. Sí, así es, son esos dolores de cabeza los que afirman mi enfermedad. Porque ya no puede existir motivación ninguna sin una mente limpia y cuerda. 


Por otro lado, pienso que mis ambiciones me engañan. El hecho de ser mujer y tener que llevar yo sola esta cruz que vosotros, los varones, me impusisteis hace que el ego de mi ambición crezca cada vez más. Sin embargo, cada vez que me acerco a ese espejo y me detengo delante de él soy capaz de ver con mis propios ojos que toda esa ambición e ilusión se desvanecen porque no son reales. Es todo un engaño. Es el factor que alimenta mi motivación inexistente. Porque vivir en mundos perfectos es casi imposible. Porque a pesar de que todo parezca bello y eterno en Edén, en realidad hay secretos oscuros bien guardados en cada rincón de naturaleza que lo compone.


Si tan sólo pudiera salir de mi jaula y ser libre, tal vez encontraría el verdadero significado de ser motivado por un ideal que cruza el umbral más allá de nuestros sueños y deseos. Si tan sólo pudiera encontrar la auténtica felicidad en este paraíso, tal vez podría seguir cegada con estas vendas de sangre y vivir de mi fantasía. Puede que lo que sucede es que temo conocer mi realidad. Temo ver lo que hay más allá de cada uno de mis delirios y contemplar con mis propios ojos una respuesta del Elíseo completamente diferente a lo que yo quería ver, a lo que yo quería escuchar y vivir. 


Motivación. Eso es lo único que quiero, una simple motivación. Por pequeña que sea, no me importa, pero necesito que exista. Necesito que ese vacío que siento en este mismo instante desaparezca con alguna motivación. Ya sea real o falso, exijo que esté ahí, viva y ardiente. Porque cuando la enfermedad está ya muy avanzada es la reiteración lo que nos hace darnos cuenta de la cantidad de pecados que nos han estado consumiendo segundo tras segundo, en un mundo muerto y desolado donde el Tiempo es engañoso y caprichoso. ¿Dónde se esconde mi motivación? Sí, tal vez esa sea la pregunta que realmente debo de formular al viento. A lo mejor una noche de invierno la Luna decide llamar a mi puerta y revelarme el verdadero significado de mi existencia, o mejor aún, el propósito nuevo en este jardín de pecados. 



Mi llama se apaga.
Mi motivación desaparece.
Ya no soy capaz de ver la realidad.
Vivo atrapada en un mundo de fantasía.
No hago más que divagar por unos senderos de sueños muertos.

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¿Confesarás tu pecado, intruso?