» La transformación de la criatura.

"Fin del juego"     

   La misma melodía de siempre sonando en mi cabeza. Los mismos recuerdos perturbándome en sueños. Ha llegado el momento en el que no puedo determinar qué es real y qué no lo es. He llegado a un punto en el que mi cordura decide abandonarme y, así, perder la noción del tiempo. Ahora sólo me queda sucumbir a la locura y dejarme atrapar por ilusiones y delirios infinitos durante el resto de esta existencia inerte. Las agujas del reloj se detienen y el fluir de mi sangre se paraliza. Ya no hay nada que pueda hacer. Ni si quiera tú puedes alimentarme de nuevas promesas, pues me estoy vaciando poco a poco y estoy dejando que la oscuridad me vaya consumiendo en cuestión de segundos, segundos que ni si quiera son reales.

     ¿Qué es real? ¿Qué no lo es? ¿Acaso sabes tú distinguir toda esta locura? No puedo luchar contra algo que no sé si existe o no. Tan sólo puedo darme pequeños golpes en la cabeza para que este dolor termine. Camino, camino, hasta que empiezo a correr descalza de lo desesperada que estoy por encontrar una salida viable. Es entonces cuando me tropiezo contra un muro de ladrillo. Un muro gigante y duro, el cual no consigo penetrar. Y es más, es un muro que me va rodeando hasta conseguir atraparme entre sus ladrillos. Un agobio máximo que hace que empiece a gritar fuerte y alto y que, por si fuera poco, tampoco soy capaz de visualizar la realidad o ficción del asunto. Así pues, me dejo poseer por la rabia y el sufrimiento, hasta darme cuenta de que me he convertido en otra persona. Presiento que esta locura está acabando realmente conmigo y el alma de un monstruo me está poseyendo, quiera o no. Es triste que ya no pueda saber de verdad cuál es mi realidad, pero tú tampoco quieres poner empeño alguno y ayudarme a salir de este agujero negro al que me estoy adentrando. 

     Poco a poco mi alma se va rompiendo en pequeños fragmentos. Poco a poco me voy convirtiendo en Nada y voy dejando que mi indecisión y mi ignorancia se conviertan en esencia de este cuerpo marchito. Estoy cansada de este juego eterno. Estoy cansada de que mi voz sea muda y que nadie lo escuche e intente socorrerme. Sé que puedo levantarme por mí mismo y salir de toda esta barbarie, pero en este preciso momento mis fuerzas me abandonan y sé que ya no hay vuelta atrás. Me estoy corrompiendo en un mundo de ilusiones y secretos. Me encuentro atrapada en el centro de ese muro de ladrillos y la cabeza no deja de darme vueltas. No puedo escapar de mi destino. No soy capaz de seguir adelante, pues tampoco sé si realmente me merece la pena.

    Uno de mis errores fue confiar en ti, pensar que podías cambiar y que las cosas podían ser mejor algún día. Sonrisas de hipócritas y lágrimas de cocodrilo. ¿Qué más puedo decir? Ya no quiero continuar así. La melodía jamás se detendrá y estos recuerdos indefinidos acaban conmigo en pesadillas vestidas de dulces sueños. Ya no habrá ángel guardián para mí y ya no podré ver la luz de un nuevo mañana. Se acabó. Me consumo, abro mi corazón a la Nada para dejar de ser yo y convertirme en el monstruo que deseas ver.  Quiera o no, soy una marioneta más en este juego.

    Quiero que la música se detenga. Quiero que dejes de observarme con esos ojos lujuriosos y desaparezcas de mi vista. Si no vas a ayudarme con mi agonía, lárgate de aquí. No voy a consentir que sigas disfrutando de mi sufrimiento. No quiero ser débil, pero no se me está dejando ninguna otra elección. He llegado a un punto en el que mi cordura decide abandonarme y, así, perder la noción del tiempo. Ahora sólo me queda sucumbir a la locura y dejarme atrapar por ilusiones y delirios infinitos durante el resto de esta existencia inerte. Las agujas del reloj se detienen y el fluir de mi sangre se paraliza. Ya no hay nada que pueda hacer.

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