» Morfeo, el influjo del deseo inconsciente.


"Sueño, del latín somnus"
Acto de representarse en la fantasía de alguien, 
mientras duerme, sucesos o imágenes.


     ¿Y si pudiéramos escapar de la mortalidad? ¿Y si pudiéramos hallar el corazón de este paraíso? ¿Y si pudiéramos detener las agujas del reloj para siempre? No tenemos que temer a Tiempo. No debemos de luchar contra él. Lo único que debemos hacer es encontrar la manera de llegar al núcleo del Edén. Ahí es donde se esconden todos los secretos. Ahí es donde encontraremos las respuestas a nuestras preguntas. ¿Y si pudiéramos escapar de la mortalidad? Creo que ha llegado el momento de revelar el antídoto a esta enfermedad. He luchado mucho para salir siempre de la duda y el temor. He luchado mucho para poder mantenerme en mi propio pie. No puedo dejar que ahora Tiempo me robe todas las ilusiones y sueños de los que me he ido alimentando día tras día. Es hora de abrir mis puertas a ese príncipe alado. Es hora de abrazar con fuerza a Morfeo. Él tiene la solución. Con su poder lograré vivir para siempre. Con su poder lograré hacer frente al tiempo y ganar todas las batallas.

     No tengo por qué temer a Morfeo, pues él tiene todas las respuestas. Así pues, te imploro, príncipe alado. Ven a mí y concédeme el deseo de la inmortalidad. ¡Dime qué es lo que tengo que hacer para sobrevivir en esta pesadilla oculta de maravillas y placeres! Oh, sí, vendrás a mí. Te posarás en mi mano y me susurrarás al oído el secreto. Tu secreto. Morfeo, tú conseguirás que todos mis deseos mejor enterrados salgan a la luz. Ya no podré resistirme a esta tentación. Es la hora de abrirme paso a tu mundo de sueños. No temo a la oscuridad, hace muchísimo tiempo que dejé de temerla. Abrazo el abismo y acepto mis pecados. Venceré contra el tiempo y encontraré un modo de escapar de la pesadilla, del ese final fatal que nos espera a todos. 

     Morfeo, príncipe alado... Siempre has sido tú y sólo tú quien me ha estado protegiendo de una segunda muerte trágica y sangrienta. No puedo hacer otra cosa que rendirme a tus pies. Contigo a mi lado, sé que mis deseos se pueden hacer realidad. Contigo a mi lado, sé que podré derrotar el paso de los tiempos en el jardín del Edén. Contigo a mi lado, podré hallar lo que guarda mi subconsciente. No debo de temerte. No debo de esconderme. Deseo que vengas a mí, Morfeo, a susurrarme dulces palabras de amistad. Una vez cierre los ojos podré visualizar la imagen de lo deseado. Una vez cierre los ojos podré transportarme al núcleo del Elíseo. Dejaré todo atrás, absolutamente todo, para poder caminar a tu lado. Caminaré, caminaré y en tu nombre lucharé. Morfeo, oh, Morfeo, el príncipe alado, el emperador del mundo de los sueños. Condúceme hasta tus secretos.

"Sueño, del latín somnus"
Cosa que carece de realidad o fundamento, y, en especial, 
proyecto, deseo, esperanza sin probabilidad de realizarse.

     Cierro los ojos con fuerza y te oigo susurrarme al oído. Cierro los ojos con fuerza y escucho atentamente el aleteo de tus alas. Cuando tú me lo indices, abriré los ojos. Cuando tú me lo indices, abriré mi corazón al mundo de los sueños. ¿Qué es lo que podré hallar en él? ¿Qué será lo que Morfeo me quiere enseñar? Ya no es el tiempo de caminar entre bosques. Ya no es el tiempo de perseguir al intruso. Una nueva era se está abriendo paso ante mí. Debo de alejarme de los recuerdos malditos y volver a abrir la caja de Pandora. Debo de dejar de preocuparme por Tiempo y ver más allá de las colinas. Quiero la verdad. Quiero los secretos que se me ocultaron nada más llegar. Quiero ser uno contigo, Morfeo y adueñarme de los sueños y los deseos. Sí... tal vez sea ese mi verdadero cometido, aquel que se me ocultó todo este tiempo, aquel que creía inexistente...

     No tengo por qué temer a Morfeo. No tengo por qué seguir con esta lucha contra el tiempo en sí. Sé que puedo hallar la solución. Sé que puedo confiar en el príncipe alado. Sé que el corazón del Edén se esconde en mi interior. Tengo que aprender a quitarme esta venda de los ojos. Morfeo me ayudará. Sí, así es. Morfeo hará que pueda despojarme de estos ciegos ojos y ver la realidad que se encuentra en este limbo. Ante ti, Morfeo, me inclino. Ante ti, Morfeo, mis brazos se abren para recibirte. Con una sola caricia haremos un nuevo juramento. Un juramento inquebrantable del que ambos podremos salir muy beneficiados. Sabes que puedes confiar en mí, lo sabes. Al iguala que yo sé que tú no me defraudarás... tú no. Príncipe alado, aquí me hallo, vendiendo lo que queda de mi alma al mundo de los sueños.

¿Puedo abrir ya los ojos?

No hay comentarios:

¿Confesarás tu pecado, intruso?