» El deseo de la reina de Edén.

No quisiera volver a llorar sobre esa tumba sin nombre. 
No quisiera volver a enamorarme de esa mirada del color de la envidia. 
No quisiera, simplemente, cometer el error de antaño. 

     Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que sentí lo que los humanos llaman amor. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que sentí verdadera felicidad. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que sonreí. Esa sonrisa, triste y marchita, es la que se ha curvado. Esa sonrisa, vengativa y lúgubre, es la que se ha curvado aún más. Ya no existe felicidad en mis memorias. Ya no concibo el amor como algo positivo. Es todo muerte y desesperación. Es todo traición y celos. Los recuerdos, los dichosos recuerdos que tenemos de una vida mejor no es más que una ilusión. Una ilusión maldita. Una ilusión negra.

No quisiera volver a llorar sobre esa tumba sin nombre. 
No quisiera volver a enamorarme de esa mirada del color de la envidia. 
No quisiera, simplemente, cometer el error de antaño. 


     Ya no hay sitio en mí para el amor verdadero. Ya no hay sitio en mí para las miradas cómplices. Ya no hay lugar para el amor en Pandora. Todo es falso. Todo es engaño. La ilusión se ha desvanecido. La pasión ha muerto. Ahora sólo nos queda el tedio y la monotonía. Eres tú el traidor. Eres tú el asesino. El tiempo se ha detenido y yo sigo aquí, ahogándome en mis recuerdos. El tiempo se ha detenido y yo sigo aquí, ahogándome en tu silueta en las sombras. No quiero acercarme a ti. No quiero volverte a ver. El recuerdo de una vida mejor... ¡Es todo una gran mentira! Y aún así tú sigues acosándome por doquier. ¿Esperando qué? ¿Una reconciliación? ¿Acaso no entiendo que yo jamás te podré perdonar?

No quisiera volver a llorar sobre esa tumba sin nombre. 
No quisiera volver a enamorarme de esa mirada del color de la envidia. 
No quisiera, simplemente, cometer el error de antaño. 

     Eres un asesino. No eres más que un ser muerto sin esperanza, sin salvación. No comprendes que ahora yo no tengo corazón. No comprendes que yo ya no necesito de tus caricias. Por mucho que intente distanciarme de ti, tú siempre vuelves a mí. Como un imán. Como un cachorro que necesita del amor y la protección de su madre. Pero la verdad es que tú no eres ningún cachorro y yo no soy ninguna madre. Yo misma me puedo proteger de todo mal. Acéptalo. Ya no hay lugar en mí para el amor. Ya no hay lugar en mí para una nueva traición, pues ahora soy consciente. Pues ahora soy mucho más fuerte. Pues yo soy ni más ni menos que Pandora. 

No quisiera volver a llorar sobre esa tumba sin nombre. 
No quisiera volver a enamorarme de esa mirada del color de la envidia. 
No quisiera, simplemente, cometer el error de antaño. 

     Soy la llama. Soy la venganza. La felicidad ha muerto. Ya no hay tiempo para lamentaciones. Ya no puedo perder más tiempo contigo. Eres veneno. Eres traición. Eres mi eterno asesino. Soy emperatriz del imprerio. Soy reina del reino. Soy Pandora. Ha llegado el momento de juzgarte. Ha llegado el momento de desechar todos esos recuerdos que me llevaron a la desgracia. Ha llegado el momento de aceptar mi destino. Pandora, hija de Edén, desatará su ira sobre tu vil cuerpo. No podrás huir. No podrás escapar. Los delirios de antaño quedaron ya muy atrás. Ha llegado una nueva era. Las voces celestiales cantan mi nombre. Lo tengo todo a mi favor. ¿Y tú? Asesino. Veneno. Traición. Mentira. Probarás la hiel de mis propios labios, justamente, para eso, morir de una vez por todas.

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