» Las mentiras del espejo traicionero.

     Deja de castigar mi alma. Deja de atormentarme noche tras noche. Estoy harta. Estoy cansada. Estoy muriéndome de angustia en cuestión de segundos. No puedo controlar más esta situación. Espejo... responde de una vez por todos tus pecados. Espejo... es hora de acabar contigo. Ese aura maligna que te rodea te está consumiendo. Ese aura maligna que te rodea está acabando con mis lirios. ¿Es que acaso no entiendes que no quiero que destruyas lo que más aprecio? ¿Es que acaso no entiendes que no quiero que te aferres a una ilusión? No. No quieres entender nada. Tan solo quieres jugar. Tan solo quieres continuar con esta tortura. Y ahí estás, espejo, oculto tras la manta carmesí, reuniendo fuerzas para atacar. Reuniendo fuerzas para contraatacar. Pero lo que realmente no entiendes es que no te quiero aquí. No quiero que el reflejo de tu cristal ilumine mi prohibido paraíso. No, no quiero.

     Y te esconderás detrás de esa manta carmesí. Y esperarás, esperarás hasta que el sol se esconda tras las colinas del Edén. Algo estás tramando. Yo lo sé, el viento me lo susurra. Algo estás tramando, espejo, quieres hacerme daño. Quieres herirme. Quieres atraparme en tu delicado y enigmático cristal que todo lo refleja. Pero no quiero continuar con ese juego tuyo. Deja de castigar mi alma. Deja de atormentarme noche tras noche. Pues estoy cansada. Pues estoy marchita. No puedo controlar más esta situación, pues se me escapa de las manos. Pero tú no quieres entender, nunca querrás entender. Tan solo quieres jugar. Tan solo quieres continuar con esta tortura. Y yo ha he llegado a un punto en el que no sé qué hacer. No sé qué es lo que realmente quieres. Esperas entre las sombras. Esperas paciente tu próxima jugada. Y yo ya no puedo más. Y yo ya estoy cansada. Y yo ya estoy harta siempre de las mismas historias, de los mismos susurros.

     ¿Qué es lo que quieres? ¿Qué es lo que buscas? No pienso liberarte hasta encontrar la verdad. Hasta saber tu verdad. Así pues, deja de sonreírme. Deja de ofrecerme mi propio reflejo entre risas y miradas cómplices porque sé que no son reales. Porque todos es una ilusión. Todo es una gran mentira que quieres que entre en mi cabeza llena de delirios. Y cualquier cosa puede pasar. Oh, sí, puede pasar cualquier cosa. Pero yo ya no quiero más. Ya no quiero más. Jamás querré volver a probar de tu esencia. Deja de engañarme. Conozco tus secretos. Conozco tus intenciones. Conozco tu camuflada maldad. A mí ya no me podrás engañar más. Te llevaste mi corazón. Me hiciste creer en mentiras. Me atrapaste entre pesadillas y recuerdos que ansiaba olvidar. Jugaste con mi mente. Y por eso yo nunca más te podré perdonar.

     Deja de castigar mi alma. Deja de atormentarme noche tras noche. Estoy harta. Estoy cansada. Estoy muriéndome de angustia en cuestión de segundos. No puedo controlar más esta situación. Espejo... responde de una vez por todos tus pecados. Espejo... es hora de acabar contigo. He intentado comprenderte. He intentado guiarte por este Edén. Pero no. Rechazaste una vez más la mano amiga. Reflejaste en tu cristal la única verdad posible, tus secretos. Querido espejo, quieres hacerme daño. Quieres herirme. Quieres atraparme en tu delicado cristal. Pero eres mentira. Eres veneno. Deja de reflejar sonrisas cómplices y miradas fieles. Pues todo es una mentira. Nada es verdad.

     Ya no creo en tus mentiras. Ya no podrás atraparme en tus trampas ilusorias. Nunca más me dejaré arropar por tus reflejos envenenados. Eres traición. Eres mal. Por mucho que te escondas tras esa manta carmesí jamás podré estar tranquila, pues volverás a hacer daño. Volverás a hacer de las tuyas, espejo. Y yo debo de detenerte. Debo hacerte entrar en razón para que dejes de creerte tus propias mentiras. ¿Por qué no quieres ver la verdad? ¿Por qué no quieres escucharme? No lo entiendo. De verdad que no lo entiendo. Déjame respirar en paz. Déjame reinar este Edén a mi manera. ¿Qué es lo que quieres? ¿Qué es lo que buscas?. No quiero continuar con ese juego tuyo. Deja de castigar mi alma. Deja de atormentarme noche tras noche. Pues estoy cansada. Pues estoy marchita. 


La única solución posible es destruirte para siempre.

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