» Sensaciones de un nuevo hogar.

Profundo cansancio es lo que siento ahora. Me consumo dentro del sueño. Mi mente divaga entre dimensiones que una vez fueron luz y mi cuerpo se va consumiendo entre la hierba. Un sueño. Un eterno sueño del que no puedo ni quiero escapar. Un estado de trance que me transporta a un nuevo mundo. Abro los ojos y me encuentro con toda esa luminosidad que acaricia mi rostro. Es enigmático, es misterioso. Es, simplemente, otra nueva experiencia. No sé si quiera si debería de confesarlo, de revelarlo. Pues no quiero que vuelvas a contaminar mi reino. No quiero que traspases la puerta. No quiero que sigas mis mismos pasos. Este es un mundo nuevo libre de pecado, libre de tus pecados.

Por mucho que lo niegues, yo sé la verdad. Por mucho que no intentes mirar atrás, siempre lo harás. Y yo lo único que quiero es poder disfrutar en soledad de esta nueva oportunidad. Quiero disfrutar a solas de este nuevo reino al que pienso conquistar. Un mundo de ensueños. Un mundo enigmático. Un mundo donde la tristeza no existe. Un mundo donde los espejos no son capaces de dar reflejo y donde los intrusos no tiene cavidad. Me siento libre y poderosa cuando cierro los ojos y regreso a ese mundo insólito. Sin embargo, aquí la Luna no te observa. Aquí los árboles no te hablan. Aquí la brisa no te acarician las mejillas. 


No sabría cómo explicarlo, es simplemente... diferente. 

El color del cielo es distinto. El ambiente en el mundo de los sueños es diferente. Es un lugar donde la tranquilidad y la paz te rodean por doquier. Es un lugar donde tú, intruso, no puedes existir. Es un lugar al que no puedes entrar. Es un nuevo hogar. Me siento segura. Me siento en armonía con todo lo que me rodea. No quiero despertar jamás de este profundo sueño. No quiero despertar y encontrarte a ti al otro lado de la verdad. Quiero permanecer por siempre aquí, en este instante, en este lugar.  Me consumo dentro del sueño. Mi mente divaga entre dimensiones que una vez fueron luz y mi cuerpo se va consumiendo entre la hierba. Un sueño. Un eterno sueño del que no puedo ni quiero escapar. Un estado de trance que me transporta a un nuevo mundo.

Me pongo en pie y camino. Siento la energía recorriendo mi ser. Cada paso que doy es una nueva experiencia. Cada paso que doy es un nuevo mensaje revelador. Éste es el camino correcto. Ésta es mi verdadera guarida. No tengo por qué esconderme. No tengo por qué tener miedo. Por primera vez en mucho tiempo soy feliz. Soy feliz y sonrío en plenitud. No puedo evitar sentirme así de genial. Siento que la naturaleza que me rodea me quiere y me aprecia. Aquí no hay nada ni nadie que me señale con el dedo acusador. Aquí todo es perfecto. Quiero permanecer por siempre aquí, en este instante, en este lugar. Quiero consumirme por mi propia felicidad. Quiero disfrutar a solas de este nuevo reino al que pienso conquistar. 

Y lo mejor de todo es que tú ya no estás aquí. Tú ya no tienes por qué atormentar mi existencia. Tú ya no eres razón por la que debería de sufrir tanto. Te destruyo. Te aniquilo. No puedes ganas esta batalla, por mucho que digas, jamás pudiste ganar. Yo soy la auténtica Reina. Yo soy el verdadero fuego. Soy Pandora, el lirio ensangrentado. Soy Pandora, la Reina del Edén. Soy Pandora, la próxima Emperatriz del mundo de los sueños. Y no voy a permitir que tu recuerdo me destruya. No voy a permitir que tus gritos ahoguen mi felicidad. Soy hija de la natura. Soy las dos caras de una misma moneda. Me siento fuerte, más fuerte que nunca en este nuevo mundo. Y quién sabe si algún día regresaré... 


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¿Confesarás tu pecado, intruso?