» Pequeña sentencia de muerte.

"Porque creo con certeza que no existe
 ningún mañana para ti en mi reino, intruso"



     Palabras vacías. Sí, así es, palabras banales. Ya no tienes por qué darme explicaciones. Ya no tienes por qué esconderte. Yo sé la verdad. Ya no tienes por qué permanecer en las sombras. Yo sé la verdad. Has sido muy ingenuo por creer que te saldrías con la tuya. Has sido un completo idiota al pensar que podrías hacer conmigo lo que quisieras, que podrías controlarme y jugar con los pocos sentimientos que aún guardo dentro de mí. Ya no existe el perdón para ti. ¿Cuántas veces te lo habré repetido? Estoy cansada... estoy cansada de tener que recordarte de que estoy harta de toda esta situación. He tenido que soportar demasiadas cosas. He tenido que soportar durante mucho tiempo todas tus miradas y palabrerías, pero todo eso se va a acabar muy pronto.

      Ya basta. Tus palabras están vacías. Tus pensamientos están podridos. Las riendas de esta bestia se han soltado. El fuego te ha consumido y mi odio hacia ti a crecido un tamaño colosal. Deja de negar. Deja de pensar que tienes la razón. Deja de interpretar ese papel de víctima y deja de atacarme de esa manera tan descarada. Ya no me trago tus mentiras. No soporto ver cómo decides continuar con este juego. Pareces no comprender que lo único que quiero es poder aprovechar al máximo mi segunda oportunidad en el jardín del Edén. Deja de mirarte con soberbia en el espejo, pues tu reflejo está contaminado por ilusiones banales e inocencia hipócrita. Debes de darte cuenta de una vez de que ya no voy a estar ahí para ti, de que ya no voy a ser yo quien te tienda la mano y responda a esa sonrisa falsa prometiendo una amistad eterna. Ya no soy la Pandora que creíste conocer.

      Soy suerte. Soy luchadora. Soy fuego. Soy Reina de mi propio Elíseo. ¿Cuándo lo conseguirás comprender todo? Yo no soy tu maniquí, dejé de serlo hace ya mucho tiempo. Ya no caigo en tus redes. Ya hago caso omiso a tus declaraciones de falso amor. Ya no voy a continuar soportando esta historia. Palabras vacías. Sí, así es, palabras banales. Ya no tienes por qué darme explicaciones. Ya no tienes por qué esconderte. Yo sé la verdad. Ya no tienes por qué permanecer en las sombras. Yo sé la verdad. No voy a permitir que intentes robarme la esencia pura. No voy a permitir que mancilles mi Edén. Las puertas del paraíso están completamente cerradas para ti. Ya no hay vuelta atrás. Yo sé la verdad. Eres tú el juguete. Eres tú la marioneta que pienso controlar cueste lo que cueste.

      Ya no puedes dominarme. Ya no puedes engañarme. Piensas que creces con cada mentira propia que consumes, pero la realidad es que te consumes. Te consumes en tu propio veneno. Asesino. Mentiroso. Intruso. Mira como la sangre corre por tus manos. Ahí está la prueba. Ahí está la verdad. Ni se te ocurre huir y esconderte al otro lado del espejo, pues yo ya sé la verdad y pienso sacarla a la luz muy pronto. Ahora es mi turno de poder humillarte. Ahora es mi turno de llevar a cabo la venganza. Ultimatum. Ya no hay vuelta atrás. Soy suerte. Soy luchadora. Soy fuego. Soy Reina de mi propio Elíseo. ¿Cuándo lo conseguirás comprender todo? Tus pensamientos están podridos. Las riendas de esta bestia se han soltado. El fuego te ha consumido y mi odio hacia ti a crecido un tamaño colosal.

       Yo soy la Reina Roja. Yo soy el lirio ensangrentado. Soy una Diosa, una verdadera emperatriz. Y como tal te voy a juzgar porque considero que ya ha llegado la hora de poner fin a todo esto. Estás maldito. Eres veneno. Estás completamente ciego. No quieres ver nada, solamente continuar con esta gran mentira, con este maldito juego que te está consumiendo y pudriendo por dentro. Ya no puedes dominarme. Ya no puedes engañarme. Soy tu pesadilla, soy fuego. Soy tu sentencia de muerte. Al fin conseguiré mi venganza. Al fin ganaré la batalla final, pues no estoy sola. Pues tengo mi propio ejército esperando mi señal pacientemente entre las sombras. Palabras vacías. Sí, así es, palabras banales. Ya no tienes por qué darme explicaciones. Ya no tienes por qué esconderte. Yo sé la verdad.  Has sido muy ingenuo por creer que te saldrías con la tuya. Has sido un completo idiota al pensar que podrías hacer conmigo lo que quisieras, que podrías controlarme y jugar con los pocos sentimientos que aún guardo dentro de mí. Ya no existe el perdón para ti. 


Prepárate, intruso, porque ha llegado tu hora.
Prepárate, asesino, porque es tiempo de castigarte.
Prepárate, pues esto no ha hecho más que empezar.
Recuerda. yo soy la Reina y tú mi eterno esclavo maldito.

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¿Confesarás tu pecado, intruso?