» En busca de un escondite.

     "Porque la cacería acaba de comenzar, intruso"

Siento que he perdido las fuerzas. Siento que no quiero seguir adelante con todo esto. Estoy cansada, muy cansada, de tener que luchar día tras día. Este es mi hogar. Este es mi Edén. No tendría por qué sentirme obligada a nada. No quiero buscar tus cartas. No quiero saber nada de ti. Déjame en mi soledad. Déjame en mi reino, en mi jardín del Edén. No quiero que tus ojos verdes envidia contemplen mi belleza. Vete. Fuera de aquí. Estoy harta de esa actitud tan cegadora que desprendes. No quieres darte cuenta. No quieres quitarte la venda de los ojos, ¿verdad? Vas a estar ahí, insistiendo, como siempre lo has hecho. Pero no, no voy a escucharte. No voy a querer escucharte nunca más. Siento que me robas la energía con tu pertinencia. Vete. Lárgate de mi reino. Jamás de debí dejar entrar. Jamás te debí mirar a esos ojos verdes envidia.

Me irritas. Me debilitas. No quiero tener tu recuerdo grabado a fuego en mi memoria. Si tan sólo supieras la verdad... si tan sólo pudieras quitarte esa venda que tanto te ciega. Pero no. Estás a la defensiva. Cualquier cosa que te pueda decir no servirá de nada. Piensas que tienes claro tus intenciones y tus objetivos, y que realmente vas a llegar a la meta, a tu meta. Pero no es así, no lo voy a permitir. No te quiero aquí. Deja de seguirme a todas partes. Deja de susurrarme falsas palabras de amor. Ya no puedo más. Ya no quiero continuar más. Maldigo el día en el que me tropecé contigo en el lago. Maldigo el día en el que decidí seguirte el juego. Déjame en mi reino, en mi jardín del Edén. No quiero que tus ojos verdes envidia contemplen mi belleza. Vete. Fuera de aquí.

Y aquí estás tú, con tu medio sonrisa y tus ojos penetrantes. Me dices que me calme, que todo saldrá bien. Pero es mentira, es todo un juego y quieres que sea yo la que se consuma por el engaño y la hipocresía. No, nada saldrá bien. Nada puede salir bien si me acerco a ti, es un hecho. No, no quiero. Quiero esconderme en un lugar al que no puedas tener acceso. Quiero esconderme en un lugar donde no puedas observarme. Eres veneno. Eres un espía del diablo. Crees que no sé qué es lo que realmente quieres, pero ya no soy ninguna niña ingenua. No voy a dejar que vuelvas a ponerme la mano encima. Te odio. Te odio. Te detesto y te repudio. Sal de aquí. Sal de mi reino. Me esconderé hasta que caigas en la cuenta de que no quiero seguir tu juego. Correré y me esconderé hasta pensar en el plan perfecto para acabar contigo. Y cuando al fin recupere mis fuerzas, saldré y te destruiré para siempre.

Eres veneno. Eres envidia. Quiero quitarme mis fuerzas de vivir. Quieres volver a asesinarme. Quieres adueñarte de mi jardín de las delicias. Pero no pienso permitirlo. No quiero buscar tus cartas. No quiero saber nada de ti. Déjame en mi soledad. Este es mi hogar, este es mi reino. No tengo por qué seguir tus órdenes ni caer en tu lujuria. No quiero volver a verte nunca más por estas tierras prohibidas. No eres bienvenido. No quieres comprender que NO eres bienvenido. Maldito seas... Estás cegado, muy cegado por un amor que nunca fue. Dices que todo está bien que no harás nada que no quiera ni me arrepentiré, pero es todo una maldita mentira. Ya te conozco. Jamás te olvidé. Sé lo que eres y sé cuales son tus intenciones. No te quiero junto a mí, ya no. Nunca más.

Pienso alejarme de ti todo lo que pueda y esconderme, encontrar un lugar donde no puedas observarme con tus ojos llenos de pecado. No voy a mirar atrás y pienso ser yo la que te observe a ti y siga todos tus movimientos, como un depredador sigue a su presa. Sí, así. Ahora las tornas han cambiado y pienso ser yo la que ataque con sus garras y envuelta este paraíso en sangre, en puro infierno. En fuego. 

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¿Confesarás tu pecado, intruso?