» Pensamientos nostálgicos en soledad.

Cierro los ojos y ahí está el recuerdo de una vida pasada. Cierro los ojos y ahí está el recuerdo de una caricia. Una mano se posa delicadamente sobre mis mejillas para acariciarme suavemente. Una mano cálida. Una mano conocida. El tacto de un amor que jamás tuvo que ser. Abro los ojos y me encuentro con el vacío, el vacío de una estancia. Me encuentro sola en mi guarida. Todo es parte de un sueño. Todos esos momentos imaginarios no eran más que una ilusión, un mero recuerdo. Acerco la mano derecha a esa zona de mi rostro que antaño fue acariciada y todavía noto el calor ajeno... Cierro los ojos nuevamente y soy capaz de contemplar la acción repitiéndose una y otra vez.  Y sin esperarlo, sin quererlo, una lágrima cae sobre mi pálida tez. Un sentimiento que no puedo calificar invade mi ser. Tal vez sea añoranza. Tal vez sea nostalgia. Tal vez sea sufrimiento por no poder recuperar lo perdido, quién sabe. 


Cierro los ojos y ahí está el recuerdo de una vida pasada. Cierro los ojos y ahí está el recuerdo de un beso. De un beso que jamás volverá a existir. El recuerdo de un beso tan cálido y pasional. Mi corazón, o lo que queda de él, se rompe en mil pedazos. Me siento frustrada. Me siento frustrada porque jamás podré volver atrás. No podré recuperar lo añorado ni recordar por completo esa mirada que conseguía penetrarme enigmáticamente. Jamás. Jamás volveré a saber de ese amor perdido. El recuerdo de una suave caricia. El recuerdo de un beso pasional... Jamás podré ahogar este sentimiento de nostalgia e impotencia. 

Me levanto de mi lecho y camino hacia la caja de música. La abro con delicadeza y su melodía empieza a sonar. Frunzo el ceño, enfadada conmigo misma. Quiero ser capaz de remediar esta tortura. Quiero encontrar mis recuerdos, todos ellos. Quiero saber la verdad. Quiero conocerte y quitarte la máscara. Quiero entender por qué fuiste importante para mí y quién eres en realidad. Cierro los ojos y ahí está la imagen borrosa de un individuo que no deja de susurrar mi nombre. "Pandora, Pandora". Quiero responderte y reconocer tú voz, pero no puedo. Es algo que me está quemando por dentro. Giro la cabeza hacía un lado y luego hacia el otro. Nada, vacío. Me encuentro en soledad, en eterna soledad. ¿Qué es lo que puedo esperar? No sé qué hacer. No sé cómo remediar esta situación. Jamás podré ahogar este sentimiento de nostalgia e impotencia.

Empiezo a sentirme cansada de estar así. Me resulta muy difícil describir esta sensación. No quiero estar rodeada de negra oscuridad. No quiero que la propia oscuridad de la soledad me nuble la vista. Quiero poder cerrar los ojos y sentir paz, dejar la impotencia y el sufrimiento de lado de una vez por todas. Quiero, simplemente, recordarte. Recordar a la perfección cada caricia y cada beso. Quiero poder asociar una imagen real a tu recuerdo. Quiero, con todo mi ser, sentir cada sensación producida por tus acciones, tus borrosas acciones en mi mente. Cierro los ojos y ahí está el recuerdo de una vida pasada. Cierro los ojos y ahí está el recuerdo de un beso. De un beso que jamás volverá a existir. El recuerdo de un beso tan cálido y pasional. Cierro los ojos y ahí está el recuerdo de una caricia. Una mano se posa delicadamente sobre mis mejillas para acariciarme suavemente. Una mano cálida. Una mano conocida. El tacto de un amor que jamás tuvo que ser.


Quiero volver a sentir... algo. Y con ello, consumirme en tu recuerdo.

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