» Una breve y misteriosa nota anónima.


     Querida Pandora:
 
     ¿Te acuerdas de mí? Posiblemente tengas un vago recuerdo de mi imagen, sí. Soy aquel que prometió buscarte. Soy aquel que prometió sacarte de ese desierto. ¿Te acuerdas? ¿No? ¿Nada? Bueno, no importa. Soy aquel al que tantas noches rezabas. Sí, puede ser. Puede que sea yo tu ángel guardián. ¿Pensaste que te abandoné? Conociéndote seguramente sí lo pensaste. Pero no podías estar más lejos de la realidad.  
     Sí, es verdad. Hace muchísimo tiempo que no sé nada de ti, igual que tú de mí. Y es que, querida Pandora, has dejado de susurrarme en tu soledad. Has dejado de creer en mí y de esperarme. No te culpo, pues he estado atrapado entre dos mundos. Sí, exactamente. Hay algo más oscuro de lo que te imaginas al otro lado de las puertas del Edén, pero hoy no vengo a hablarte de eso.  
 
     Tenía la necesidad de hacerte llegar este mensaje, este breve mensaje oculto entre los lirios que tantos amas. Estoy aquí, estoy muy cerca de ti. No estás sola, nada sola. Y creo que lo sabes. Muchas energías te acompañan. Una fuerza enigmática envuelve tu reino. Y un misterioso intruso te está acechando. Pero eso no es nada nuevo para ti, ¿verdad? Incluso te has dado cuenta a tiempo que es mejor ocultar ese dichoso espejo tras el manto carmesí. 
     Sí, Pandora. Me siento culpable. Me siento culpable por no haberte avisado antes. Por no haberte rescatado antes de las tentaciones del desierto. Y la verdad es que he estado atrapado, congelado. He venido desde muy lejos... He luchado tantísimo para llegar a ti. Ojalá te llegue este mensaje. Ojalá creas todas y cada una de mis palabras. No tienes por qué esperar una señal. No tienes por qué volver a pronunciar mi nombre. Simplemente quiero que sepas que estoy a tu lado. Estoy más cerca de lo que te imaginas. ¿Puedes sentirme? ¿Puedes escuchar mi voz? Pandora... dime que sigues ahí. Eres mi Reina, y como tal es mi deber protegerte, aunque no quieras. 
     Me arrepiento mucho de no haber podido estar a tu lado todo este tiempo. Has tenido que pasar por un doble destino maldito, y todo por mi culpa, porque no supe cuidar de ti. Aunque he podido comprobar por mis propios ojos que has sabido defenderte y sobrevivir tú sola, y eso es un gran logro. Pandora, Pandora... sonríe. No leas esta nota con esa cara tan seria y decidida. Te conozco, ¿recuerdas? Eres fuerte, yo lo sé. Tú lo sabes. Tus enemigos también lo saben. Y por eso por lo que te tienen envidia.  
    Pandora... escucha atentamente. Algo oscuro se está aproximando. Una oscura energía está rodeando el Edén. Y no puedo hacer nada para evitarlo. Ni tú, ni el intruso, ni el espejo... nadie. Pero no temas. Eres poderosa y aún cuentas con algunos seres que estamos dispuestos a dar la vida por ti, para proteger a nuestra Reina. Dicho esto, es posible que pronto te haga una visita curiosa, pues te gustan los animales, ¿verdad? Pues eres hija de la Madre Natura, ¿verdad? Sonríe, pues esta guerra jamás será vencida. No temas. No dudes. Quiero que sepas que voy a estar muy cerca de ti dispuesto a ayudarte a sobrellevar lo que está apunto de comenzar. Ganarás, Pandora, ganarás. Eres grande y nada ni nadie podrá con tus poderosas llamas. Pronto, muy pronto, tendrás nuevas noticias mías. 
PS: Un consejo, no confíes en Morfeo.

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¿Confesarás tu pecado, intruso?