» Pequeña nota desde el abismo.

❛ En aquel instante pude sentir cómo todo se desvanecía ❜


Querida Pandora:
He aquí una pequeña nota de advertencia. Y sí, por si no te habías dado cuenta, soy yo, es decir, tú. Soy Pandora dirigiéndome a mí misma,  o mejor dicho a la otra Pandora. Es confuso, ¿verdad? Pero sí, existe otra Pandora, la primera de todas. La inocente y pura Pandora. Aquella que abrirá la caja y que traerá la desgracia. La inocente y delicada Pandora. Aquella que tuvo que hacer frente a su fatal destino. Aquella que tuvo que morir a manos de aquellos en los que más confiaba. La Pandora que apenas pudo apreciar la vida. La Pandora original. 
No temas. No voy hacerte daño... ¿Cuántas veces habrás escuchado esa frase? Muchas. Ambas lo sabemos. Pero no estoy aquí para reprocharte nada, no. Estoy aquí para hablarte de un sitio oculto en el nuevo mundo donde me encuentro ahora, más allá de la muerte. Cuanto llegue la hora de derramar sangre, cuando llegue la hora de encontrarte cara a cara con la muerte, te despertarás aquí. Se trata de un paraíso prohibido. Un elíseo enigmático que te atrapará desde el primer momento del eterno despertar. Abrirás los ojos confusa y te hallarás es un mundo de ensueño y fantasía. Te estoy hablando del Edén. Te estoy presentando a tu nuevo hogar, el cual convertirás muy pronto en tu reino. 
Es un lugar maravilloso. Me faltan palabras para describirte cada rincón del jardín del Edén, pero es muy bello. Se respira paz y tranquilidad. Sientes que eres uno con la naturaleza y la armonía te invade el cuerpo. Pronto lo experimentarás. Así que no temas, pequeña. Aquí nada ni nadie podrá dañarte. Pero no te escribo esta nota para hablarte en profundidad de tu inmenso reino, no. Estoy aquí para hablarte de un lugar oculto en el Edén. Un lugar más allá de las colinas, en las fronteras entre el paraíso y el Sol. Un lugar virgen el cual llaman Santuario. Ahí están las respuestas. Durante mucho tiempo estarás haciéndote toda clase de preguntas y moverás cielo y tierra para hallar sus respuestas. Es ahí adónde tienes que ir. Es allí donde encontrarás la verdad que tanto tiempo llevas anhelando conocer. 
Ahora mismo me encuentro en un lugar abismal. El odio y la venganza me han consumido cuasi por completo. ¿Pero sabes qué? No tengo miedo. Nada puede detenerme ahora. Yo sé que tú aún no eres consciente de lo fuerte que eres, pero créeme cuando te digo que eres una Reina poderosa e independiente. Eres puro fuego. Eres, en realidad, una bomba de relojería. Y es por eso por lo que tienes que llegar a ese misterioso lugar secreto. Santuario. No lo olvides. Despertarás dolorida y cansada. La cabeza te dará vueltas. Pero no tienes por qué temer absolutamente nada. Yo estaré contigo. Tu fuerza y tu valor estarán contigo, dentro de ti. Sólo tienes que recordar mis palabras, pequeño lirio. Recuérdalas con fuerza y todo saldrá bien. 
Tienes que encontrar ese Santuario por nosotras. Debemos de romper nuestra maldición eterna. No confíes en nada ni nadie. Sigue el sendero de los lirios rojos y hallarás la verdad. Adéntrate en las aguas oscuras del Edén y sumérgete en una aventura de la que jamás te arrepentirás. Encuentra el Santuario, Pandora. Por favor. No puedes olvidarlo. No puedes fallar. En tus manos está que lo que queda de mi alma pueda descansar en paz. En tus manos está la respuestas. Serás tú y sólo tú quien me libere de este abismo en el que me encuentro. Por favor, futura y única Reina, no te deshagas de esta pequeña nota desde el abismo nunca. Acepta tu asesinato y búscame al otro lado de la puerta. Encuentra ese árbol sagrado del que tanto he oído hablar. 
Confía en ti, 
Pandora.

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¿Confesarás tu pecado, intruso?