» Un instante de tranquilo sosiego.

     Pero qué silencio más grande inunda el Edén hoy... Una ligera niebla está empezando a levantarse y la suave brisa del este no deja de acariciar mi rostro. ¿Es paz lo que está invadiendo mi ser? Sí, posiblemente sí lo sea. Y eso me hace sentir libre. Hacía mucho tiempo que no me sentía así, ¿verdad? Libre. Sin preocupaciones. No sé si podré denominarme osada por decir que estoy empezando a sentir una breve felicidad. ¡Y yo que pensaba que había olvidado el significado de esa palabra!

     Y es que así son las cosas en algunas ocasiones. Los pequeños detalles, los pequeños momentos que muchas veces se me escapan de las manos. Tranquilidad. Felicidad. Estar en soledad en un lugar sólo para mí, en mi reino. Estar ubicada en un lugar donde la malvada envidia no puede alcanzarme y hacerme daño. Incluso cuando tengo pensamientos tristes ya no brotan lágrimas de mis ojos. No me duele recordar la cantidad de sangre que he derramado por el suelo. Ya no. Suspiro. Suspiro con tranquilidad, pues me hallo en un paraíso al que nadie más tiene alcance. Me siento protegida. Me siento arropada por la niebla que comienza a levantarse. Hacía tiempo que no me sentía tan bien conmigo misma.

     No necesito a nadie a mi lado. No necesito cientos de miradas posadas en mí ni dedos acusadores señalándome con lujuria y envidia. No, ya no. Soy feliz en mi jardín del Edén, tan sencillo y magnífico como eso. Por fin, tras tanto tiempo de espera, la paz invade mi mundo elíseo. Todavía me da algo de vergüenza admitirlo, pero... me siento completamente feliz. No hay nada a mi alrededor, sólo vacío y naturaleza. Me encuentro en mitad del corazón del jardín del Edén. Me enamora esa brisa tan gentil que no deja de acariciarme el rostro... ¿Qué más puedo decir? Al fin, después de tantísimo tiempo, libertad y paz. Armonía. Tan sencillo como entrar en sintonía con lo que me rodea. 

     Estar aquí sentada y respirar tranquilamente hace que mis preocupaciones se disipen. El dolor ha cesado. Ya no tengo por qué sentir miedo o rabia. Todo es felicidad cuando encuentras tu lugar en el mundo. Y este es mi lugar. Ahora lo sé, ahora lo siento tal y como debe ser. Quiero invitar a la niebla a una taza de té para después despojarme de mis ropajes y fusionarme con el agua, desaparecer entre las partículas líquidas... Suena tan bien... Suena tan... relajante. No podía estar más satisfecha con este paraíso. Hacia bastante tiempo que no encontraba un lugar así en este jardín para respirar hondo y, simplemente, existir. Me enamora esa brisa tan gentil que no deja de acariciarme el rostro... ¿Qué más puedo decir? 

     Echaba tanto de menos estos pequeños momentos en el paraíso prohibido. Pensé que nunca más iba a poder descansar en paz. Pensé que nunca más iba a poder sentirme tan tranquila en  mi soledad. Sí, era justo lo que necesitaba. Mi cuerpo me lo estaba pidiendo con gritos ahogados cada vez que se ocultaba el sol tras las colinas. Este es mi mundo. Este es mi lugar. Mi guarida secreta, mi reino, mi segunda oportunidad. Mi pequeña caja de Pandora. Ya no tengo por qué sobrevivir al malestar. Ya no tengo por qué derramar ni una sola lágrimas más cada vez que miro nostálgica al pasado. Soy feliz aquí. Soy muy feliz. Me alegra tantísimo poder recuperar esa sensación de felicidad... 

Sin duda alguna, debo de aprovechar al máximo este pequeño instante de dulce soledad.

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