» Esperando la llegada del cambio.

     El viento comienza a levantarse poco a poco. Mis pies desnudos tocan la fría hierba. Algo está apunto de suceder. Pronto el cambio será completo. El cantar de los gorriones me lo susurran. Las hojas de los árboles que se mueven cuan bailarines me lo afirman. No debo de tener miedo. Ya no puedo sentir miedo. No debo de aferrarme a mí misma. Debo de abrir mi corazón a esa oscuridad que está apunto de invadir este Edén. No debo de mirar atrás. Ya no sirve de nada lamentarse y mirar atrás. Debo de sentarme a contemplar como el frío me cala los huesos. Debo de asentir con la cabeza y esperar a que la tormenta se detenga. Debo de ser fuerte y resistir... hasta el final. Ya no hay lugar para la debilidad. Ya no hay lugar para las lágrimas. El jardín del Edén está cambiando, y con ello... yo también.

     El frío está apunto de llegar, y con él... la oscuridad. O puede que sea la luz lo que llegará pronto. Quién sabe. Puede que una nueva lucha entre luz y oscuridad está apunto de librarse en el campo de batalla. Y yo, mientras, aquí expectante, esperando pacientemente el resultado. Ya no siento preocupación alguna por lo que pueda pasar. Ya no derramo ni una sola lágrima ante la incertidumbre de un futuro reinado por la niebla. Ya no pronuncio palabra alguna de lo que pasa por mi mente, mi delirante cabecita rojiza. 

     Me detengo en mitad de este paraíso. El frío comienza a rodearme y a penetrar en mis poros. Siento el cambio. Siento que una nueva era está apunto de abrirse camino... Y yo no puedo controlarlo, no puedo. Es algo que se escapa de mis manos, de mis conocimientos. Siento que soy un peón más en este juego. Pero no puedo hacer nada. No puedo decir nada. Me siento vacía. Tan sólo puedo quedarme aquí, como un cuerpo inerte tumbado sobre la tierra, sangrante... Quedarme aquí y experimentar cómo ese frío me va dominando. Ese frío que me va congelando poco a poco. Algo está apunto de suceder en el jardín del Edén, y no sé el qué exactamente.

     El viento comienza a levantarse poco a poco. Mis pies desnudos tocan la fría hierba. Algo está apunto de suceder. Pronto el cambio será completo. El cantar de los gorriones me lo susurran. Las hojas de los árboles que se mueven cuan bailarines me lo afirman. No debo de tener miedo. Soy esclava de mis emociones. Soy una víctima más de los encantos de este elíseo. No puedo escapar. No puedo correr ni huir ni esconderme. Estoy atrapada ante esta peculiar invasión. El frío está apunto de llegar, y con él... la oscuridad. Una vez más, tendré que separarme de mi coraza para dejar entrar a esa oscuridad. Y cuando lo haga, podré ser guiada nuevamente por el sendero de lirios rojos hasta encontrar la verdad.

     El frío se apoderará de mi corazón. La oscuridad volverá a arroparme. El secreto de este jardín será revelado de una vez por todas. Tan sólo debo de esperar. Tan sólo debo de ser paciente. Me sentaré en su fría hierba y me convertiré en su servidora fiel. Ya no hay lugar para las lágrimas o el arrepentimiento. Ya no podré mirar atrás y sentir sufrimiento. Algo está apunto de suceder. Algo está apunto de cambiar. Y yo también lo haré... No debo de aferrarme a mí misma. Debo de abrir mi corazón a esa oscuridad que está apunto de invadir este Edén. Debo de asentir con la cabeza y esperar a que la tormenta se detenga. Debo de ser fuerte y resistir... hasta el final. Ya no hay lugar para la debilidad. ¿Qué me deparará el destino en esta ocasión?

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