» La pequeña voz de la locura.

Es una voz que no deja de susurrarme detrás de la oreja. Es una voz molesta y que no consigo silenciar. Es una voz aguda, irritante, inquietante. No deja de pronunciar mi nombre. ¿Qué quieres de mí? ¿Por qué me acosas de esta manera tan perturbadora? Ninguna respuesta. Nunca hay una respuesta clara a mis inquietudes. Una voz familiar me arropa. Cierro los ojos y es así como consigo trasladarme a una nueva dimensión, a un nuevo mundo donde las voces predican la verdad.

Todo. Todo lo tenía al alcance de mi mano. Toda una vida por delante tenía ante mis ojos. Un futuro. Unos sueños. Ilusiones. Un destino que cumplir. Pero todo se tiñó de sangre. Todo se volvió oscuridad. De repente todo se desvaneció... sin yo desearlo. Una sonrisa marchita. Un corazón roto. Un cuerpo manchado de sangre tendido en el suelo a la intemperie. Lágrimas. Lágrimas por doquier. Ya no puede existir felicidad. Jamás existirá la felicidad... Jamás se conocerá el verdadero significado de la felicidad. Jamás se volverá a hablar de libertad. 

Las cadenas son grandes y pesadas. Estoy unida de por vida a un pasado lleno de rencor y odio. Estoy atada a un pasado de sangre y dolor. Por mucho que intente sonreír una voz en mi cabeza me llama en lo más profundo de mi ser. Me dice que cierre los ojos y que no me olvide lo que antaño fue una realidad. No puedo escapar. Jamás conseguiré escapar de esta pesadilla. Si tan solo pudiera volver atrás en el tiempo y cambiar mi desdicha. Si tan solo pudiera mirar una vez más a esos ojos que me traicionaron e impedir mi desgracia...

Ya nada será igual. Ya nada puede ser igual. Intento olvidar. Intento ocultar lo ocurrido, pero de nada sirve. Me siento vacía. Estoy atrapada en esta pesadilla. Mi sonrisa se tuerce y frunzo el ceño. Mucha rabia e ira guardo en mi interior... Y sé que pronto todo saldrá al exterior. Como si de una bomba se tratara... ¡Booom! Explotará y cuando lo haga el terror en estado puro caerá sobre este Edén. 

Calla, voz irritante. Calla, voz inquietante. Eres molestia. Eres veneno. Las voces nunca cesan. Las voces jamás callarán. Están, dentro de mi cabeza, susurrando mi nombre y recordándome una catástrofe que no dejará de repetirse. ¿Cómo liberarme de estas malditas voces? ¿Cómo dejar de derramar lágrimas ante el recuerdo doloroso de mi propia muerte? Jamás debí de confiar... Jamás debí de dejar que mi corazón fuera mancillado. Las lágrimas... jamás dejaran de doler.

Todo. Todo lo tenía al alcance de mi mano. Toda una vida por delante tenía ante mis ojos. Un futuro. Unos sueños. Ilusiones. Un destino que cumplir. Pero todo se tiñó de sangre. Todo se volvió oscuridad. De repente todo se desvaneció... Una voz comenzó a susurrarme... Una voz comenzó a acosarme en mis noches de soledad. ¿A lo mejor intenta controlar mi mente? ¿A lo mejor quiere que vuelva a cometer una locura? Quién sabe... mis preguntas nunca obtienen respuesta. Es dolor lo único que puedo sentir. Es un dolor perturbador que no me deja respirar. ¿Cómo debo de seguir caminando por este sendero si ya no lo siento seguro? Las voces... hay que callar las voces. No quiero recordar. No quiero seguir lamentándome. 


Necesito... que mi ángel guardián me proteja...

No hay comentarios:

¿Confesarás tu pecado, intruso?