» El principio de un nuevo comienzo.

Se acabaron los llantos. Se acabaron las lágrimas de sangre. Ya no pienso estar sumida en tu oscuridad. Ya no pienso caer en tu miserable juego. Me siento liberada. Me siento liberada de las cadenas oxidadas. Me siento liberada de ti de una vez por todas. Siento que puedo volar lejos de aquí. Oh, sí... Siento que mi alma vuelve a llenarse de luz. Siento que mis ojos vuelven a brillar con intensidad. Oh, sí... La pesadilla se ha terminado, ¡al fin podré despertar sin temor alguno a caer! Despierto... abro los ojos lentamente... Ya no tengo razones para sentirme desagraciada. Ya no tengo motivos para sentirme atrapada. La niebla se ha despejado y al fin he podido ser valiente y quitarme esta venda de los ojos, las cuales me estaban cegando.


Despierto en mi hogar, en mi querido hogar. Mi guarida. Mi santuario. Mi eterno reino. Todo ha sido una pesadilla. Suspiro aliviada por confirmar con seguridad que tú ya no estás a mi lado. Se acabaron los llantos y las lágrimas de sangre... al fin... ¡Al fin! Posiblemente las únicas lágrimas que puedan caer sobre mis mejillas sean lágrimas puras, lágrimas de alegría y felicidad. Sí, así es, felicidad. Al fin siento que puedo ser verdaderamente feliz. No necesito a nadie. Y mucho menos a ti. Soy feliz en soledad en mi querido jardín del Edén.

¿Cuánto tiempo he tenido que esperar para que llegara este momento? Me miro al espejo y me veo a mí misma reflejada, pero que de alguna manera, tanto mi reflejo como yo misma sabemos que no soy la misma persona que antes. No soy la misma Pandora que se está reflejando en ese cristal. Mi sonrisa ya no se tuerce. Sonrío de pura felicidad. No necesito a nadie a mi lado. 

Nadie más podrá hundirme en la miseria. Nadie más podrá jugar con mi mente. Soy... Tan feliz. Ahora comprendo muchísimas cosas que antes no era capaz de ver. Lo único que necesito es permanecer unida a este elíseo. No necesito más. Tengo que expulsar las malas energías del santuario y quedarme con lo puro, con lo verdadero. Alejaré de mí todo aquello que alguna vez me intentó hacer daño y volveré a recuperar toda mi fuerza. Seré yo misma y avivaré el fuego de mi interior con mis propios medios, por mí misma. No necesito a nadie. No quiero tener a nadie a mi lado. Reinaré felizmente este pequeño reino secreto que he construido. Ya no hay lugar para los intrusos. Ya no hay lugar para el sufrimiento. Ya no  hay juegos a los que jugar...

Querido Edén... Gracias. Gracias por ser el único que siempre ha estado ahí para mí. Gracias por ser paciente y liberarme de este tormento. Gracias por enseñarme tantas lecciones... Ahora soy capaz de entender todo lo que ha pasado hasta ahora. Tenías tantísima razón... Ya no habrá lugar en mi corazón para el sufrimiento ajeno. Nadie más podrá controlar mis emociones. Nadie más podrá utilizarme cual marioneta. Todo se ha acabado. Expulso la enfermedad por mis propios medios. Despierto, llena de felicidad, orgullosa de ser quién soy y con nuevas fuerzas para encontrar y avivar con ilusión aquella llama que creía extinguida. Querido jardín del Edén... Gracias por curarme de mi maldita locura... 

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¿Confesarás tu pecado, intruso?