» Soñando con esperanzas e ilusiones.

"Comprendemos la riqueza de nuestra imaginación y
 la pobreza de nuestra realidad cuando nuestros sueños más profundos son alcanzados"


No puedo evitar caer en un profundo sueño cada vez que soy consciente de dónde me han llevado mis actos. No sé si lo que sucede es que no quiero darme cuenta de la realidad o no quiero tomar responsabilidades. Pero sea cual la respuesta, en este mundo de ensueño me siento feliz, me siento segura y me siento tranquila. Hacia muchísimo tiempo que no sentía tan bien conmigo misma. Me siento... ¿cómo decirlo? Ah, sí, liberada de todo pecado. Puede que esta sea la verdadera realidad que quiero vivir. Ojalá sea así. Ojalá este sueño dure para siempre. Yo, de este modo, sería eternamente feliz. 

Estoy harta de escribirle cartas a alguien que jamás va a responderme. Estoy harta de mirar mi rostro reflejado en un espejo que nunca va a tener buenas intenciones conmigo. Estoy harta de sentirme perdida. Estoy harta de sentirme tan cansada. Puede que a solución a este problema interior sea ese, el de descansar, el de cerrar los ojos para siempre y soñar con un mundo mejor en el que pueda existir auténticamente de alguna forma. Quién sabe, puede que esa realidad soñada algún día tome forma y sea real en su totalidad. Sí, eso es lo que debo de hacer, cerrar los ojos y vivir más allá de lo que Morfeo que permite. Debo de aprender a escapar de sus garras, también de las mías propias, y por supuesto, el de todo aquel que me impide alcanzar mi objetivo. Debo esforzarme, pero sobretodo, tranquilizarme, porque puede que si me sobre esfuerzo y me siento angustiada conseguiré, no soñar con esa nuevo mundo ficticio, pero ideal, sino que conseguiré tornar un mero sueño en una horrible pesadilla. 

Sé que desde el día en el nací estoy marcada por una maldición. Se trata de una maldición, de una huella grabado a fuego en mi piel, de la que no puedo liberarme. Es entonces cuando sé que tengo que aprender a vivir con este frustrante destino. Sin embargo, por mucho que intente sobrevivir a esta cruel realidad, no soy capaz de asumirla, de aceptarla. Quiero escapar. Es así como llegué a ese mundo de ensueño en el que todos mi deseos se hacen realidad. Es mágico. Es indescriptible. Es mi verdadero hogar, lo sé. Así pues, quiero cerrar los ojos, tumbarme en la hierba y sentir por última vez la naturaleza arropándome. Quiero llegar a ese mundo perfecto en el que el nombre de Pandora no supone ningún mal. Quiero ser libre y sentirme bien por dentro. Quiero despojarme de los demonios y liberarme de esos delirios que no dejan de consumir mi agitada y enferma mente. 

Arrojaré al fuego todos esos malos pensamientos, todo ese odio y todas esas cartas escritas en vano a un intruso que no hace más que inyectar veneno en mi piel con cada beso robado que me proporciona bien cerrada la noche. Cerraré los ojos y me sumiré en el más profundo de los sueños. Así, cuando los vuelva a abrir, me hallaré en ese mágico lugar solo para mí y podré hacer realidad todos y cada unos de mis sueños y deseos. ¿Quién dijo que los cuentos de hadas no se podían hacer realidad? Yo encontraré mi propio cuento de hadas y lo haré realidad por mis propios medios. Ya no quiero seguir existiendo en un mundo tan ridículo y cruel como este. No quiero seguir sufriendo y ver día tras día cómo mi mente se va consumiendo y degradando más y más. 

Confío firmemente en que existe un lugar mejor en nuestra cabeza, un lugar ideal para cada uno de nosotros. Y el único medio para poder alcanzarlo es dejándose consumir por el sueño. Sé que llegaré. Sé que no jamás me arrepentiré. Y sé que posiblemente este sea la mejor solución a mis problemas. Dejaré así el pasado atrás. Eliminaré de mi memoria al intruso y romperé el espejo que se oculta tras el manto carmesí. Escaparé de las garras del Edén y viviré mi propia historia de una vez por todas.

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¿Confesarás tu pecado, intruso?