» Una deshonrosa aceptación.

Y cuando creías que habías encontrado un pequeño momento de paz ocurre algo que vuelve a perturbar tus sueños. Y fue así como llegaste a mi vida, de manera inesperada y curiosa, comenzaste a abrirte paso por un sendero lleno de misterio y prohibiciones. Decidiste pues, llegar hasta mí, hasta lo más profundo de mi ser mediante un peligroso juego de azar... O puede que sea el propio Destino que lo tenía escrito en su diario púrpura, quién sabe.

Abrí los ojos una manaña y desde el primer momento percibí que algo había cambiado. Estaba en el ambiente, en el aire... No sabría describir la sensacion tan peculiar que sentí en aquel momento. Jamás podría imaginarme la oscura verdad que se ocultaba detrás de ti, en tu propia sombra. Todavía sigo mirando atrás y agitando la cabeza, esperando a que fueras una ilusión. Esperando a que todo lo experimentado contigo en el jardín del Edén fuera una mera ilusión, un sueño... o tal vez una pesadilla. Argh, ¿cómo iba a saber yo cuál era tu verdadera identidad? Tal vez, si lo hubiera averiguado antes podría haberte alejado de mí sin remordimiento alguno. Tal vez, si hubiera sido lo suficientemente valiente, hubiera alzado mi coraza contra ti y no hubiera permitido que tus palabras penetraran en mi corazón.

Así pues, muchos momentos juntos hemos vivido aquí, tanto buenos como malos pequeños momentos. He luchado contra ti tantísimas veces, deseando tu destrucción, deseando una segunda liberación de mi alma... Pero parece que de nada ha servido. Suspiro unas cuantas veces. No sé, yo creí que al fin iba a poder descansar en paz. Creí que al fin iba a aprender a vivir sin ti... pero me sorprendo a mí misma de lo errada que he estado todo este tiempo. Me maldigo a mí misma, pues no he sido capaz de alejarte de mí. No he sido capaz de protegerme de ti. Me avergüenza incluso la posibilidad de ser consciente de que he podido disfrutar de tu presencia durante todo este tiempo... No sé, es algo que me asusta, es algo que me aterra. Ojalá hubiera sido más consciente de esa verdad que intentaste ocultarme para llegar a mí.

¡Los motivos para odiarte nunca acabam! ¿Acaso no lo ves? Pensé que al fin iba a poder ser feliz. Pensé que al fin iba a poder dormir con tranquilidad por las noches... pero no fue así. Llegaste a mi vida así, de manera inesperada y curiosa. Comenzaste a abrirte paso por un sendero lleno de misterio y prohibiciones. Decidiste pues, llegar hasta mí, hasta lo más profundo de mi ser mediante un peligroso juego de azar... O puede que sea el propio Destino que lo tenía escrito en su diario púrpura, quién sabe. Abrí los ojos una manaña y desde el primer momento percibí que algo había cambiado. 

¡Maldito Destino y maldito su diario de color púrpura! Ojalá pudiera tener en mi poder ese cuaderno y arrancar una por una todas sus hojas.  Jamás podría imaginarme la oscura verdad que se ocultaba detrás de ti, en tu propia sombra. Argh, ¿cómo iba a saber yo cuál era tu verdadera identidad? No quiero reconocerlo. Jamás lo afirmaré en alto. Tal vez fuera cierto que disfrutara de tu compañía, pero eso ya no vale en este juego de azar y peligro. ¿Acaso no lo entiendes? He logrado hallar esa verdad que intentaste ocultarme. Sé quién eres, pero no entiendo qué es lo que quieres de mí. Tan sólo quiero dejar de sentirme avergonzada... No quiero mirarte a los ojos. No quiero mirar mi reflejo en el espejo. No quiero absolutamente nada más. Ni si quiera arrepentirme... Tan sólo quiero que te marches de mi reino, intruso.

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¿Confesarás tu pecado, intruso?