» Pequeñas palabras dedicadas a la traición.

Maldita sea... ¿Cómo pude confiar en ti? ¿Cómo pude revelarte mis más oscuros pensamientos? ¿Cómo pude ser tan ingenua y creer en ti? Maldita sea... ¡Maldita sea! Todavía no soy capaz de asimilar cómo te has dejado llevar por las palabras ajenas. No entiendo cómo has sido capaz de dejarte influenciar con tantas mentiras. ¿Acaso no me conoces lo suficiente? ¿Acaso no te he demostrado todo lo que siento hacia ti? Dime, por favor... ¿Qué es lo que ha pasado? ¿Cuál ha sido el motivo que ha desencadenado esta traición? Ahora llevas veneno por dentro. Ahora tu corazón se ha contaminado sin quererlo. Maldita sea... ¿Cómo te has podido dejar engañar?

Jamás me despojé de la esperanza de tenerte a mi lado para siempre. Jamás deseché la posibilidad de poder creer en ti para siempre. Mi propia vida había puesto en tus manos... mi cuerpo, mi alma... mis ilusiones, mis sueños... Y ahora vienes tú por la espalda y me apuñalas de esta manera. ¿Qué ha pasado? ¿Qué o quién ha sido? Todavía no me creo que esto esté sucediendo. No quiero creerlo. No quiero volver a mirar a tu fría mirada y ver que lo que ha sucedido es real. ¡Está pasando de verdad! Maldita sea... ¿Cómo has podido caer tan bajo? 

Mi corazón llora. Mi alma se desgarra por dentro. Mi respiración se agita sobremanera. No quiero creer. Quiero que todo esto no sea más que una pesadilla. Quiero despertar y poder afirmar que nada de esto está sucediendo... Pero no puedo. No puedo negar la realidad... No puedo negar lo que está pasando. Lo odio. Odio esta situación. Odio no poder hacer nada. La angustia me está encogiendo el corazón, es algo que me supera. ¿Cómo has podido hacerme esto? ¿A mí? ¿Acaso no éramos uno? Sigo sin entender... y creo que nunca lo podré entender... ¿Qué hecho yo para merecerme semejante traición? He intentado por todos los medios entender tus razones, pero no consigo encontrar respuestas ni argumentos sólidos. Maldita sea... ¿Cómo pude confiar en ti? ¿Cómo pude revelarte mis más oscuros pensamientos? ¿Cómo pude ser tan ingenua y creer en ti? Maldita sea... ¡Maldita sea! Todavía no soy capaz de asimilar cómo te has dejado llevar por las palabras ajenas. Pensé que eras fuerte y que no te dejabas influenciar por las malas lenguas, pero me acabas de demostrar justo lo contrario. ¿Por qué? Tan sólo dime por qué? ¡Quiero entender!

Desde lo más profundo de mi ser me despido con rabia... Esto no puede quedar así, no debe de quedar así. La traición ha sido grande. Jamás podré olvidarla... Ni si quiera sé si podré perdonarla. Ahora callas, no formulas ni una sola palabra. Ni si quiera eres capaz de mirarme a los ojos. Eres veneno. Te has dejado envenenas por las palabras ajenas... ¿Es que no aprenderás nunca? Maldita sea... Cuán grande ha sido la decepción que me he llevado. Jamás pensé que vendría de ti. Jamás pensé que podrías hacerme esto a mí. Pensé que éramos uno. Pensé... tantísimas cosas. Ahora todos mis sueños están destruidos y mis ilusiones marchitas. Gracias por clavarme este puñal profundamente en el corazón. Me hará recordar que jamás podré confiar en nadie... en absolutamente nadie.

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¿Confesarás tu pecado, intruso?