» Comienza la cuenta atrás IX

     Todo se ha desvanecido. Mis ansias de vivir se han desvanecido. Todas mis ilusiones han muerto. ¿Qué nos ha pasado? ¿Por qué ya no siento arder este fuego que poseo en mi interior? "Etapas. Es sólo una etapa", me dijo aquella sutil y cálida voz. "Etapas". Todo se había vuelto negro. Todo se había convertido en pesadilla. Vacío. Ya no quedaba nada en aquel lugar mágico y secreto. ¿Qué es lo que había sucedido? No consigo recordar. Todo lo fuiste para mí, absolutamente todo. ¿Qué fue lo que pasó? ¿Distancia? ¿Interés? Quién sabe. De lo que no quise percatarme fue de que esa maravillosa "etapa" estaba llegando a su fin. 

     Todo se había desvanecido. Oscuridad. Las motivaciones murieron, y con eso... tú. El fuego había dejado de quemar. Ya no quedaba nada. ¿Nada? Puede que me equivocara. Puede que sí quedara un único lugar al que podía ir. ¿Ir a qué? A esperar. A esperar a que la etapa llegara a su fin. Un lugar al que siempre solíamos escapar y refugiarnos. Aquel lugar olvidado. ¿Qué fue de él? Ah, sí... Vacío. Sin yo quererlo me encontré en aquel lugar secreto a orillas del lago, esperando a que sucediera un milagro. 

     La cuenta atrás había dado comienzo. Todos mis recuerdos contigo se estaban desvaneciendo. Una nueva era estaba apunto de comenzar. Iba a tener lugar un gran acontecimiento inesperado. Sí, así es. Aquella etapa en la que tú eras protagonista de mis sueños iba a finalizar pronto... al fin. Todo se iba oscureciendo más y más a cada segundo que pasaba. La cuenta atrás iba a poner fin a la pesadilla. Era entonces cuando debía de darme cuenta de la realidad, de la nueva realidad que iba a vivir. Todas esas preguntas que se formulaban en mi cabeza debían de cesar. El por qué de nuestra vida juntos, de los motivos que nos llevaron a destruirnos mutuamente... todo, carecía de importancia. La cuenta atrás había comenzado. Era lo único que importaba ahora. Y había acudido a nuestro lugar secreto para dar el último adiós definitivo.

No hay comentarios:

¿Confesarás tu pecado, intruso?