» Un advenimiento oculto entre las sombras.

     Escucha mi plegaria. Escucha mi súplica. Por favor, no caigas nuevamente en la tentación. Por favor, no caigas nuevamente en ese oscuro juego que te atrapa y te envuelve. Es de vital importancia que entiendas que esto no es más que una enfermedad originada en tu pequeña cabeza demente. Es de vital importancia que entiendas que nada de lo que aquí sucede es real. Oh, pequeña, escucha a ese impulso que hace volcar tu corazón. Escúchalo atentamente y sabrás que digo que la verdad. 
     No estoy aquí para herirte. No estoy aquí para engañarte. Simplemente pretendo encender nuevas luces ante tus ojos. Tienes que confiar en mí... Tienes que otorgarme una confianza ciega. Sé que es duro. Sé que es cuasi imposible, pero insisto, escúchame. Escucha con atención mi súplica, pues temo por tu existencia. Durante muchísimo tiempo has estado atrapada en este lugar. Durante muchísimo tiempo has estado ahogan tus penas dentro de la caja. Es hora de liberarse. Es hora de caminar por el buen sendero, por el sendero de la luz.  
Escúchame bien, pequeña... Ya no estás segura en el Edén. 
     Ojalá pudieras confiar en mí. Ojalá pudieras darte cuenta de que ese dolor de cabeza del que padeces todas las noches es real y es muy peligroso. No puedes continuar ignorando los síntomas. No puedes continuar huyendo y escondiéndote. No puedes actuar como si no pasara nada. Algo está apunto de romperse en tu interior y eso te provocará una caída de la que no podrás volver a levantarte jamás. En tu mano está tu propia salvación. Así pues, insisto una y otra vez en que escuches mi voz. Oh, pequeña... Tan sólo quiero ser aquel ángel guardián que nunca te salvó en el momento más crucial de tu existencia. Oh, pequeña... Tan sólo quiero ser la voz de la verdad, de tu verdad y poder así protegerte del verdadero mal que se guarda en tu interior. 
     No estoy aquí para herirte. No estoy aquí para engañarte. Simplemente intento que entres y razón y te despojes de la venda cegadora que perturba en silencio tus más íntimos sueños.  Por favor, no caigas nuevamente en la tentación. Por favor, no caigas nuevamente en ese oscuro juego que te atrapa y te envuelve. Debes de comprender cuanto antes que te encuentras en un lugar peligroso y que nada es lo que parece. No ignores los signos que revelan tu cuerpo, pues a cada segundo que pasa se está marchitando y corrompiendo por dentro.
     Sé sensata y escúchame. Sé valiente y afronta lo que está por venir. No pierdas esperanza. Confía. Confía en la que puede ser el último ser que te desee bien en este paraíso de placeres prohibidos. Escucha mi voz. Sigue mis instrucciones y consejos. Quiero que seas libre, Pandora. Y para eso vas a tener que confiar ciegamente en mí. Sé que te costará una nueva vida entera hacerlo, pero debes pensar en las consecuencias de tus actos. El Edén ya no es un lugar seguro. Corres un gran peligro. Por favor, yo te lo imploro, escucha mis súplicas. Escucha y atiende a mis llantos desesperados de salvación. Es hora de salirse de ese sendero y encontrar la salida a esta caja. Escucha mi voz y síguela...

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¿Confesarás tu pecado, intruso?