» En lo más profundo de la oquedad.

      Siento que las fuerzas se me escapan. Siento que todo intento por continuar adelante es inútil. Nuevamente veo que caigo dentro de un pozo profundo, cuasi sin fondo. Es estrecho y oscuro. Húmedo y solitario. Quiero escapar por todos los medios y salir de ahí, pero de nada sirve. Siento que me ahogo con mis propios llantos. Por mucho que grite, nadie me escucha. A nadie le importa dónde me encuentro. Nadie quiere ayudarme a salir de este oscuro lugar. Y no les culpo, pues es algo que tengo que hacer yo, por mí misma. Y no quiero que nadie venga a rescatarme de este lúgubre lugar. No me lancéis la cuerda, pues me querré ahorcar con él. No me llaméis por mi nombre, pues no os responderé.

     Me hallo en un lugar lejos de todos para poder enfrentarme a mis propios demonios. Las lágrimas que caen por mis mejillas están vacías y mi mirada se encuentra perdida. Mi corazón ya no siente absolutamente nada. Pero aún así, tengo guardado muy dentro de mí una pequeña esperanza. Una pequeña luz que ilumina muy débilmente esta claustrofóbica prisión. 

     Las fuerzas continúan despojándose de mi cuerpo y mi voluntad de vivir y escaparme de aquí se va consumiendo y muriendo. Sí, así es, no puedo evitar sentirme rota por dentro. Comienzo a sentir el frío helado de este espacio. Quiero y necesito encontrarme a mí misma. 

     A pesar de todo, quiero entender cómo he conseguido caer aquí dentro. ¿Cómo he permitido caer tan fondo en un lugar como este? ¿Dónde ha estado mi verdadera esencia todo este tiempo? ¿Quién me ha robado las sonrisas y la felicidad? ¿Por qué mis ganas de existir disminuyen tanto aquí abajo? Tal vez debería de preguntar nuevas preguntas más adecuadas, como por ejemplo: ¿cómo he permitido llegar aquí? Por mucho que quiera responder mis propias preguntas (porque sé que sólo yo tengo las respuestas), no puedo evitar sentirme paralizada y ausente. Siento que me he perdido en algún lugar antes de caer al pozo. ¿Alguien me habrá robado o tal vez he sido yo misma quien he cruzado las grandes puertas del jardín del Edén y he conseguido así salir de la caja de Pandora?

     Siento que las fuerzas se me escapan. Siento que todo intento por continuar adelante es inútil. Nuevamente veo que caigo dentro de un pozo profundo, cuasi sin fondo. Es estrecho y oscuro. Húmedo y solitario. Es una realidad, pero posiblemente lleve aquí abajo mucho más tiempo del que parece. O puede que siempre estuve aquí abajo y que todo cuanto he experimentado haya sido una ilusión, una mentira, un delirio más producto de mi mente enferma. Suspiro. Suspiro profundo pues me siento impotente por no poder conseguir hallar la solución. Mi esperanza se apaga. Mi luz se muere. Sé que no necesito a nadie. Sé que nadie vendrá a salvarme de esta oquedad. Pero también cabe la posibilidad dentro de mis pensamientos que ese "nadie" es real, es una verdad. Puede que ese "nadie" jamás haya existido...

     Así pues, me encuentro sola en el mundo, completamente sola en un lugar que creía mágico y que no es más que una trampa mortal. Una maldición. Un castigo. Un destino. Incluso ahora, tras haber reflexionado tanto, he llegado a la conclusión que esa cuerda que podría venir de arriba, de la luz, de la superficie en lo más alto del pozo, fuera precisamente para acabar con todo esto. Puede que ahorcándome sea la única salida a esta pesadilla.

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