» Cuando La Muerte acecha.

Cada vez que la luz cae, llega la noche. Y con ella, La Muerte despierta. Es algo inevitable, pues hay algo dentro de estos bosques que me persigue, que me acecha. Solía pensar que eran meras imaginaciones originadas a causa de mis delirios, pero poco a poco me voy dando cuenta de que realmente hay algo ahí afuera y que es completamente aterrador. No sé con certeza si esa presencia tenebrosa tiene rostro o si es únicamente una fuerza energética que te despoja de la vida, pero sea lo que sea, es algo te hará sufrir en tu último suspiro.

La Muerte no hace distinciones. A La Muerte le da igual si has sido bueno o malo, si has pecado o no, irá a por ti hasta los confines del paraíso. Así pues, ¿debería de tener miedo? ¿Debería de buscar la manera de escapar de ella? ¿Valdrá de algo huir y esconderse? ¿Quién es La Muerte? ¿Por qué es un ser tan terrorífico? ¿Por qué va en mi busca? Demasiadas preguntas, siempre hay demasiadas preguntas que nunca obtienen respuesta. Mi mente delirante y pensante se encuentra en una situación desesperada y cada vez que cae la noche las pesadillas comienzan a cobrar vida propia. 

Yo no quiero tener miedo. Yo no quiero temerle a La Muerte. Decidí tiempo atrás ser valiente y afrontar cada obstáculo hasta la auténtica verdad, pero mucho me temo que hay algo dentro de mis adentros, en lo más profundo de mi ser que me advierte... Debo de mantener las distancias. Debo de salir corriendo a toda velocidad y no mirar jamás atrás. ¿Quién es La Muerte? ¿Qué es lo que busca? ¿De qué modo te destruye y quita de la existencia? Lo faceta más curiosa quiere saber, quiere conocer, pero mi sentido sensato me hace recapacitar y me aconseja alejarme de esa clase de pensamientos. 

La Muerte nunca descansa. La Muerte siempre sabe dónde encontrarte. ¿No te parece aterrador, intruso? ¿No te abruma esta fatal idea? No puedo huir. No puedo escapar. No puedo esconderme. ¿Podré conocer pronto a La Muerte y mantener una conversación sincera y honesta con ella? De una cosa sí estoy segura, y es que cada vez que La Muerte se acerca te empiezan a escuchar los pasos de un misterioso caballo y la niebla empieza a levantarse. Es curioso como el rincón más incógnito comienza a helarse con un frío que consigue calarse en los huesos. 

No sé si sentir pánico o armarme de valor y coraje. ¿Qué es lo que debería de hacer? La noche está apunto de llegar y con ella todos los horrores que esconde la oscuridad. La Muerte comienza a levantarse de su escondite, de dónde quiera que se oculte y comienza a revisar su lista. ¿Quién será su próxima víctima? ¿Cómo ha llegado hasta mi reino? ¿Por qué quiere llevarse con ella las almas marchitas y corrompidas de los seres del Edén? ¿Qué hace con la vida que quita? Tantos enigmas para tan poco tiempo de existencia... La Muerte se acerca, La Muerte me acecha y lo único en lo que puedo pensar es en buscar una solución a esta persecución insensata. La cuenta atrás hasta nuestro primer encuentro acaba de dar comienzo.

No hay comentarios:

¿Confesarás tu pecado, intruso?