» Reflexiones en soledad (2º PARTE)

     Mi existencia no es más que una ilusión. Mi supuesta vida aquí no es más que un sueño banal. Haga lo que haga no puedo escapar de este lugar. Haga lo que haga no hay salvación posible para mi marchita alma. Me encuentro atrapada entre sueños y pesadillas. Todas las experiencias que aquí se recogen no son más que espejismos. El tiempo se detiene y la melodía empieza a no tener fin. Hay algo aquí que te atrapa, que te envuelve con un manto de misterio e intriga. ¿Cómo puedo hallar la auténtica verdad? ¿Cómo puedo escapar de esta prisión paradisíaca? ¿Qué es lo que debo de hacer?

     No sé cuál es mi camino. No sé cómo despojarme de las fuertes cadenas que me atan a este lugar. Quiero ser libre. Quiero ser real. Quiero que mi vida sea auténtica. Sin embargo, estoy atrapada aquí y mi desesperación es cada vez más grande. ¿Llegaré algún día despertar? ¿Conseguiré despojarme de la venda cegadora? Quiero salir. Quiero volar. Quiero que mis sueños se hagan realidad. 

    Ahora sé que estando aquí no conseguiré nada de eso. He intentado por todos los medios ser leal y sincera conmigo misma, pero este Edén me confunde. Este elíseo me está llevando a un paradero desconocido y oscuro. ¿Lo oyes? ¿Lo escuchas? Nada. Silencio. El vacío recorre sigilosamente cada centímetro de naturaleza. Se trata de una trampa. Se trata de una pesadilla. Aquí nada es real, nada es lo que parece. ¿Qué es lo que se esconde al final de este bosque? Ah, quién sabe. Me gustaría saber la respuesta a esa pregunta, pero siempre que intento avanzar, una fuerza superior a mi conocimiento me arrastra hacia atrás y me empuja hacia el abismo.

    Me encantaría poder recoger en este pequeño delirio todo lo que siento, todo lo que me preocupa... Pero siento que será en vano. Creía que cerrándome en mí misma conseguiría que nada ni nadie me hiciera daño, pero me equivoqué. Cuanto más me cobijo en mi escondite, más pesadas son mis ataduras a este lugar. Mi existencia aquí se transforma en maldición y con ello el origen del sufrimiento y la agonía. ¿Qué puedo hacer? ¿Realmente no hay salvación para mí? ¿Dónde está el antídoto de esta enfermedad que me consume por dentro? 

    Quiero escapar. Quiero quemar cada centímetro de este lugar. Estoy cansada de no ser capaz de ver más allá de lo que oculta este jardín del Edén. Todo es una ilusión. Todo es mentira. Todo está hueco. De verdad existe el abismo, el primer abismo. Ese abismo que te advierte de que estás en peligro. Este santuario prohibido es la advertencia, es el mismísimo primer abismo. Te confunde, te remolca. Te hace sentir impotente. Quiero recuperar mis fuerzas. Quiero volver a sentir la voluntad de vivir otra vez. Quiero una segunda oportunidad. Quiero encontrar mi sendero salvador. Quiero a mi ángel guardián. 

    Ojalá fuera capaz de transmitir todo lo que siento en este momento con mis palabras. Ojalá pudiera no rendirme jamás y mirar al frente con firmeza y determinación. Ojalá fuera lo suficientemente fuerte para hacer desaparecer toda ilusión y conseguir una vida verdadera, una existencia que sea real y plena...

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¿Confesarás tu pecado, intruso?