» Consecuencias desatendidas.

     Escuchad mis llantos. Escuchad mis plegarias. Escuchad con atención mis súplicas. Os necesito. Os necesito más que nunca. ¿Por qué me abandonáis en esta situación tan crítica? ¿Por qué ignoráis mis necesidades tan urgentes? Harta. Harta estoy y con bastante enojo. Estoy harta de vivir acosada por la angustia y las voces en mi cabeza. Estoy harta de tener que aprender a convivir con la agonía y el sufrimiento. En múltiples ocasiones he deseado con todas mis fuerzas que esas voces se callaran. Sin embargo, ahora soy yo la que os necesita, la que necesita ser escuchada. Y es precisamente en ese momento cuando decidís hacerme el vacío.

     No es justo. No es nada justo. Os he entregado lo más íntimo de mí. Os he abierto por completo mi mente y he dejado que inundéis con vuestros susurros mi cabeza. ¿Para qué? Para recibir esta respuesta ingrata. Es por ello por lo que quiero maldecir en alto. Quiero herir y rasgar con fuerza vuestras conciencias. El sentimiento de impotencia que siento ahora mismo es colosal y las lágrimas quieren salir a la luz, pero no. No voy a permitir que eso suceda. Soy demasiado orgullosa para eso...

     ¡Escuchad me de una vez! ¡Responded mis súplicas! ¡Escuchad mis plegarias! ¿Acaso no oís mis llantos? Es frustrante, demasiado frustrante. ¿Es acaso esto un castigo por haber intentado tiempo atrás despojarme de las voces? ¡Si es que no tenéis respeto ninguno! Estoy enfurecida. Tengo ganas de sacar toda la ira y la rabia que guardo en mi interior. He aguantado demasiado tiempo esta tortura. Pienso que no me merezco un trato así. Os necesito. Os necesito más que nunca. ¿Por qué me abandonáis en esta situación tan crítica? ¿Por qué ignoráis mis necesidades tan urgentes? Por favor, os lo ruego, volved a mí y responded mis dudas.

     No puedo continuar así. No quiero volver a pasar mis límites y originar un nuevo Apocalipsis. Quiero paz. Quiero tranquilidad. Simplemente necesito una tregua con vosotros. Basta de gritos silenciosos y súplicas en vano. Quiero libertad. ¡Exijo libertad! Ojalá pudiera volver atrás y cambiar lo que hice, pero no puedo. Sé que intentáis que me arrepienta, pero tampoco puedo hacer eso. ¿El por qué? Porque en su momento me sentí así y realmente deseaba que os callarais de una vez. ¿Pero es que acaso me hicisteis caso? No, para varias. Continuasteis susurrando mi nombre una y otra vez sin cesar y yo aguanté y aguanté.

     ¿Qué esperáis que haga ahora? ¿Vais a continuar silenciosos? ¿Vais a continuar ignorándome? Estoy atrapada. Me estoy ahogando en mi propia demencia. ¿Qué pasará al final? Demasiadas preguntas sin respuestas. Ya ni si quiera espero una contestación, pues soy consciente de que intentáis acabar con mi paciencia. Sé que queréis matar mi escasa esperanza, y posiblemente lo estáis consiguiendo. Así pues, llegados a este punto, ¿qué es lo que debo de hacer? ¿Debo continuar peleando en vano o tal vez sería más oportuno dejar que el vacío me invadiera por dentro y me consumiera? Lo que sí tengo claro es que esto no es una lección aprendida, sino un mero juego vengativo en el que pienso tomar cartas en el asunto...

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¿Confesarás tu pecado, intruso?