» Perdida entre sueños y falsas realidades.

     Me desperté en soledad una mañana tras una agitada noche de tormenta. Abrí los ojos sin pensamientos que me ayudaran a recordar lo que había sucedido en sueños. Quería recordar. Quería que todo lo que hubiera podido sentir se grabara a fuego en mi memoria. De alguna manera deseaba que esa esencia pura de antaño permaneciera viva dentro de mí. Pero no pudo ser. Nuevamente, me encontraba vacía o simplemente, no me terminaba de encontrar... Los dolores de cabeza volvieron a ser contantes y reales. Fueron penetrantes y violentos. 

     Odio profundamente esa sensación de impotencia al no poder pensar con claridad. Podría decirse que mis propios pensamientos o mi intento por recordar provocaban los fuertes dolores. ¿Lo peor de todo? Que no podía hacer que cesara...

     Es complicado ser Pandora. Es bastante complicado ser la reina del jardín del Edén. Tengo un compromiso demasiado solido con estas tierras prohibidas. Existo arraigada a este lugar y en ocasiones, la mente y la vista se me nublan con su perturbador encanto. Se me nublan tanto que no soy capaz si quiera de razonar lógicamente, o lo que yo conozco como lógico en estos lares...

     Estaba más que cansada de escuchar todos y cada uno de los rumores que susurraba el viento. Pequeños fragmentos de mi vida pasada inundaban mi cabeza y eso hacía que me alejase de la realidad ilusoria en la que me encontraba. Lo único que podía sacar en claro de la extraña situación que estaba teniendo lugar es que no podía despojarme del pensamiento de escuchar la tormenta de la noche anterior. Aunque quisiera con todas mis fuerzas recordar mis sueños, lo único que conseguía era estremecerme al revivir en mis entrañas los sonidos de un viento enfurecido y la lluvia golpeando con ira mi pequeña guarida. Sin poder explicarlo, sabía que debía de recordar aquellos sueños desaparecidos. No sé por qué, pero sé que serían la clave de todo lo que me había pasado recientemente. 

     Me desperté en soledad una mañana tras una agitada noche de tormenta. Una mañana en la que aún no había salido el sol. Una mañana tenebrosa. Una mañana oscura. Una mañana fría que te cala los huesos y te deja sin habla. Era y sigo siendo consciente de que esas eran las señales de que algo horrible había sucedido en el jardín del Edén. Por mucho que intentara recordar mis sueños, una ligera y familiar voz me susurraba al oído que la clave también se hallaba en esa realidad ficticia. Algo debía de estar sucediendo en ese momento que hacia perderme entre sueños y falsas realidades. Algo tan grande que se escapaba a mi conocimiento. Algo tan inmenso que me cegaba por completo. 

     La auténtica verdad es que me encuentro en una encrucijada difícil de resolver. Sí, antes y ahora. Durante un tiempo Morfeo había desaparecido de mi lado. Intenté buscarle por todos los rincones de este elíseo, pero fue en vano. Aunque no quisiera reconocerlo, me sentía abrumada y desconsolada por no poder resolver las nuevas incógnitas que se estaban originando. El sol tampoco quería iluminar mi camino y un canto de duda comenzó a poseerme. Quería que la oscuridad se fuera a dormir, pero lo que no sabía entonces es que era yo misma esa oscuridad que estaba marchitando mis propios pensamientos. Todo se había detenido. Todo se estaba volviendo gris. Mi mañana comenzó a transformarse sin esperarlo en la más oscura de las noches.

     No dejaba de darle vueltas a mi delirante cabeza. Cerraba los ojos con fuerza e intentaba como fuera recordar y atar los cabos sueltos. Sin embargo, había demasiados cabos y estos eran realmente largos, por lo que no tenía otra alternativa que ahorcarme con ellos. Me sentía perdida. Me sentía sin fuerzas de continuar. Estaba harta de encontrarme en una situación de agonía tan grande, una detrás de otra. Estaba empezando a creer que este paraíso se trataba en realidad de un infierno disfrazado de encantos naturales. Emociones en bucle poco positivas comenzaron a fluir por mi cuerpo y fue así cómo entré en un estado de confusión absoluta. ¿Cómo podía salir de este laberinto? ¿Dónde podía encontrar a Morfeo? ¿Cómo recuperar los sueños perdidos? ¿Cómo podía hacer salir el sol? Cada pregunta generaba otra nueva que consumía lentamente mis ansias de lucha por descubrir la verdad. 

Nuevamente, empezaba a tocar el fondo de un pozo profundo y sombrío.

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