» Comienza la cuenta atrás III

Este sueño se me está haciendo eterno. Me encuentro sumida en la total oscuridad. ¿Realmente quiero hacer esto? ¿Realmente quiero despertar y abrir las puertas del jardín del Edén... otra vez? No sé si conseguiré sacar algún beneficio o satisfacción en ello, pero aún así siento que hay algo dentro de mí que me dice que debo de hacerlo... cueste lo que me cueste. Jamás pensé que volvería a dudar de esta manera tan desconcertante, la verdad. Muchas han sido las veces en las que he dudado de mí misma en silencio... Pero creo que ha llegado la hora de hacer las cosas bien, de poder hacer las cosas por mí misma y salir de una vez por todas de esta agonía que me quema por fuera y me desgarra por dentro.

No entiendo ni si quiera por qué estoy sacando a la luz justamente ahora todo lo que siento, todo lo que pienso, todo ese miedo que había encerrado bajo llave en mi corazón. Por alguna razón que desconozco, siento que el momento es ahora. Por alguna razón siento la necesidad de actuar AHORA. 

Juraría que ese tiempo congelado que vive en mi pequeño mundo no significada nada... hasta que la última hoja de otoño cayó. Nuevamente, encuentro dentro de mí sentimientos contradictorios. Otra vez todas esas inseguridades van cobrando forma y se van apoderando de mi ser. De lo único que sí soy consciente es que estoy atrapada en mí misma. Soy esclava de mis delirios. Existo confusa dentro de esta caja de Pandora. Y no puedo salir. No sé si quiero salir. Es por eso por lo que me he ocultado en sueños todo este tiempo... Si es que realmente existe el tiempo como tal aquí... ¿Pero por qué ahora? ¿Por qué estas nuevas preguntas que me empujan a dudar? ¿Por qué abrir las puertas? No quiero salir de mi Elíseo. Siento que no puedo. Tengo miedo. Tengo miedo a descubrir lo que puede pasar ahí afuera. ¿Y si no me gusta lo que ven mis ojos? ¿Y si me impacta demasiado las respuestas (si es que logro encontrarlas ahí afuera)? Maldita sea... siempre el mismo dilema.

Las hojas caen. El tiempo parece volver a andar... Mi sueño se ve corrompido por mis dudas y mis inquietudes. Todo lo emocionalmente abstracto comienza a tomar forma. Y no debería de tener miedo a avanzar. No debería de tener nunca miedo de seguir adelante. Sin embargo, lo primero que debo de preguntarme es sí realmente me merece la pena seguir con esta decisión. ¿De verdad quiero mirar lo que hay más allá de las puertas del jardín del Edén? Ah, quién sabe... La cuenta atrás ya ha comenzado. No debería de sentirme así de insegura. Ya nada puedo hacer. Pronto las puertas se abrirán y con eso, un nuevo mundo por descubrir se abrirá paso ante mí. 

Ojalá tener la habilidad de despojarme de las dudas, de todo aquello que me hace débil e insegura. Ojalá poder mirarme en el espejo y ver reflejado las respuestas de un futuro que parece incierto y oscuro. Ojalá encontrar las ganas de vivir, de sentir y de querer ser yo la causante por el que el mundo exterior arde. ¿Cómo volver a ser lo que antaño fui? ¿Cómo mantener las puertas abiertas sin preocupaciones? ¿Cómo no volver a salir lastimada de todas aquellas ilusiones que hacían palpitar mi corazón con dicha? Preguntas, preguntas y más preguntas que no hacen más que alimentar mi inestabilidad. ¡Odio encontrarme en esta situación! ¡Esa es la auténtica realidad! Puede que exista en un sueño, pero todo lo que siento, todo lo que pienso, es real. Y duele. ¡Vaya, que sí duele! Me perturba cuerpo y alma.

Sé qué es lo que debería de hacer, pero no sé si tengo las fuerzas necesarias y la convicción para hacerlo. No dejo de castigar mis propios sentimientos. Encierro las emociones y trato de volver a educar la forma en la que se manifiesta todo esta apasionada melancolía. La nostalgia se ha convertido en mi nueva enfermedad y no consigo hacer caer esa maldita hoja cálida y arrogante... ¿De verdad merecerá la pena despertar? ¿Caerá por fin la última hoja de otoño entonces?

No hay comentarios:

¿Confesarás tu pecado, intruso?