» Sordos lamentos de arrepentimiento.

    Muerta. Posiblemente así es cómo me siento ahora mismo. Vacía. Rota. Piezas de mi alma que no podrán volver a unirse jamás. Las puertas del Edén cerradas por completo y mis lágrimas sin esencia caen por mis mejillas sin cesar. Muerta. Vacía. Rota. Simplemente descompuesta. El daño que me has causado con tus palabras, tus miradas y tus acciones son demasiado grandes. Temo, presiento que ya no puedo seguir adelante con todo. Temo, presiento que ya no hay escapatoria ninguna de estas pesadillas.  ¿Qué hacer cuando las flores huelen a sangre y el agua sabe a muerte? Vacío descomunal en el corazón del pecado. Así, sin más.

     Hoy es el día más triste de todos. Ya nada puedo hacer, como ayer. Mi pecho se encoge y sé que pronto tendrá lugar el último suspiro. Quiero desvanecer. Encerrarme en mi propia cárcel. Cortarme las alas y cumplir condena por mis pecados. Ya no hay sangre que corra por mis venas. Nunca lo hubo. Hiel. Sí, así es, soy pura hiel. Mi interior está podrido, maldito. Jamás me había sentido tan culpable. ¿Por qué no me pude dar cuenta antes de todo esto? ¿Por qué no supe reaccionar a tiempo? Eso es. Es el Tiempo, ese eterno enemigo. Es el Tiempo que ha corrido en mi contra, es él quien me ha puesto entre la espada y la pared.

 Siempre hemos intentado echarle las culpa a los demás. Somos humanos, y como tales, errados, incompletos, imperfectos. Somos humanos, y como tales, no somos capaces de culparnos a nosotros mismo de la realidad. 

Somos demasiado vanidosos y orgullosos. Somos armas letales, las cuales no podemos evitar llevarnos a la autodestrucción y apuñalar a nuestros hermanos. La sangre se derrama, se nos escapa de las manos y la verdad es que nosotros disfrutamos con ello. Ni si quiera queremos arreglar este maldito pecado.

¿Y qué podemos hacer nosotros? 

   Nada. Absolutamente nada. Me encuentro muerta, vacía, errada profundamente. Sin alma, lastimada. No puedo hacer otra cosa que encerrarme en mi jaula, en mi cárcel repleto de natura. Parece que no quiero ver la verdad. Parece que no quiero ver la luz más allá de los horizontes del Edén. Tan sólo ansío pudrirme en esta jaula. Corromperme por dentro y cumplir mi condena por pecadora y maldita. Ya no espero el perdón, pues ya no hay alma libre de pecado que pueda darme el pésame. Ya no vivo con ilusión, pues la vida me ha condenado a divagar entre lamentos de sangre. Ya solo nos queda el arrepentimiento, aunque nuestras palabras sean banales y nunca más podrán ser escuchadas. Ya no hay vuelta atrás. Ya no hay salvación. Ya no.

    Encerrada en mi jaula. Encerrada en mi cárcel sin poder huir a ninguna parte. Cumpliendo castigo y marchitándome por dentro. Los labios me saben a hiel y mi perfume está podrido. Mis gritos se ahogan y se acerca el último suspiro. Ya no hay más lágrimas para derramar. Ya no hay alma y corazón que puedan sentir. Tan sólo nos queda esperar impacientes el momento de nuestra muerte, nuevamente. Vacía. Rota. Fragmentos de mis recuerdos desperdigamos por las paredes. Manchas de sangre tiñendo mis pensamientos y estrellas apagándose en el cielo. Ya no queda nada, absolutamente nada. Ya no hay nadie que escuche mis lamentos. Es hora de permanecer en la jaula del pecado. Es hora de cumplir condena en mi cárcel Elísea.

8 comentarios:

  1. Me ha gustado este delirio, supongo que identifica mi estado de ánimo el 70% del día aprox. Es lindo toparse con cosas así, personalmente, hace que me ponga a meditar mucho.
    Me gustaría poder decirte: "arriba ese ánimo", como suelo hacerlo cada vez que veo a alguien algo abatido o con ganas de escapar de su realidad, pero como eso sería una negligencia en contra de tu creatividad, supongo que dejaré el comentario escrito, pero sin valor alguno en el estricto sentido de su significado.
    Besos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tu confesión, Yami. Tal vez parezca que realmente no tiene valor ninguno, pero no es así. El mero hecho de poder decirme que te sientes identificada con este delirio hace que me sienta realizada por mi trabajo, así que estoy muy satisfecha. Es difícil sonreír y decirle a la otra persona que todo saldrá bien, que las cosas irán a mejor cuando la verdad es muy distinta y ni tú misma lo crees así. Así que gracias por compartir tus palabras y saber a la perfección de qué estoy hablando. A pesar de tanto luchar, las cosas no pueden ser siempre como queremos, ¿verdad? Un abrazo muy grande, querida. Espero que sigas disfrutando de todos los delirios que están por llegar.

      Eliminar
  2. Así me siento desde hace unos años, y llevo cumpliendo la condena desde entonces, antes lo aceptaba, ahora solo quiero huir, pero no se si es pereza o si me lo merezco, solo se que me estoy consumiendo...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tristes palabras, Natalia, aunque muy ciertas. Conozco esa sensación y es horrible, sí. Aún así te diré que jamás tires la toalla, aunque estés al borde de ser consumida por completo, querida. Dicen que hay luz siempre al final del túnel, pero es que hay personas que no están en ese túnel sino que han caído dentro de un pozo del que le es imposible salir. De este modo es cómo podemos perder nuestro propio juicio. A veces, la mejor solución es entregarnos por completo a nuestra oscuridad. Un beso, amiga y gracias por compartir tu confesión con nosotros.

      Eliminar
  3. Pero se sale, siempre se sale de esa... autodestrucción, que vino después de algo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es, Miss Navegante. La destrucción en sí misma. Jamás nos podremos librar de él aunque intentemos luchar contra viento y marea. Sea como sea, seguiremos siendo fuertes en esa eterna lucha, ¿verdad? Un abrazo.

      Eliminar
  4. Hola, Pandora :3
    Primero me gustaría disculparme por mi ausencia estas últimas semanas. He sufrido la pérdida de un ser querido y por esto no he tenido ni tiempo ni ánimo para ponerme frente al ordenador :(
    También por esa razón este delirio me ha resultado especialmente emotivo. Yo también me sentí así después de lo que me ocurrió. Primero sentía simple tristeza, lloraba y todo eso, pero luego llegó un momento en el que dejé de llorar y la cosa fue a peor. Me sentía vacía, sin poder hacer nada, rota. Porque hiciera lo que hiciera o fuese a donde fuese me sentía encerrada en ese sentimiento. La impotencia por no poder hacer nada ya, salvo entretenerse en recuerdos dolorosamente.
    El caso es que este delirio me ha llegado muy hondo y creo que nunca me he sentido más identificada y comprendida en la vida :')
    Me ha ayudado mucho, gracias por escribirlo :'DD
    Un beso muy grande, intentaré ponerme al día lo antes que pueda con tus delirios.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bienvenida de nuevo, Naku. Mi profundo pésame por lo que te ha sucedido, de verdad. No son buenas noticias que se escuchen todos los días. Espero que ahora estés mejor y pienses que otra vez volverás a ver a esa persona que has perdido. Por otro lado, ten muy presente que nuestros seres queridos jamás desaparecen de nuestro lado. Te lo digo por experiencia propia. Sé que es un golpe muy duro, pero hay que luchar y seguir adelante, nunca tirar la toalla, querida.

      También me gustaría aprovechar para darte las gracias por estar siempre ahí leyendo cada delirio y mostrando tu apoyo. Siempre es bueno saber que hay víctimas fieles al Edén. Me alegra muchísimo que te hayas podido sentir identificada con este delirio y encontrar algún tipo de consuelo en él. Significa mucho para mí, de verdad. Si alguna vez necesitas ayuda, aquí tienes una oyente que está dispuesta a echar una mano si puede. Nunca dejo de lado a mis lectores. Un beso muy grande, Naku, estoy convencida de que saldrás adelante.

      Eliminar