» Carta a un extraño.

"Fragmentos de una confesión"

     Y si tuviera que contarte todas las veces que he soñado con momentos íntimos a tu lado pensando que jamás esto seria una realidad. Y si tuviera que contarte, o mejor dicho, confesarte todas las veces que he soñado con tus labios pegados a los míos o tus manos acariciando mi cuerpo hasta que me quedase dormida entre tus brazos, sintiendo tu agradable calor, tu estremecedor olor. Y es que para mí fue irresistible fijarme en ti y darme cuenta de tantas cosas... Y a pesar de toda esa atracción, nunca tuve el valor de decirte nada, nunca tuve valor de querer más de ti. Y ahora lo tengo todo, y probablemente más...

     Y pensar en todo lo que podría haber sido y que nunca fue hasta ahora. Y también recordar todos los momentos angustiosos, llenos de rabia cuando en manos de otros estabas. E imaginar alguna vez que llegaríamos a esto. Sí. Y desconozco si alguna vez tú sentiste lo mismo o pensaste en que algún día tú y yo podríamos llegar tan lejos. Y es entonces cuando siento impotencia al no poder penetrar en tu mente y saber lo que piensas sobre esta locura. Creo que la respuesta es más que evidente: toda la culpa fue tuya.

     ¿Y por qué otros y no yo? ¿Y por qué ahora y no antes? Tal vez sea ahora cuando empiezo a creer en aquello que llamas destino. Puede que compartamos el mismo destino de formas diferente a pesar de llevar estilos de vida completamente opuestos. Y si tú fueras el sur y yo el norte y ambos polos tuvieran que experimentar malas experiencias en sus vidas y cometer todos los errores que han dejado entrar para así cruzarse por el camino y llegar hasta aquí para compartirlo todo  y encontrar la autentica felicidad y aprender a gozar de la vida que se les han dado. Escogiendo entonces nosotros las decisiones que se nos presentan, aprender de los errores del pasado y determinar nuestro largo futuro inmortal.

     ¿Y de dónde venimos y a dónde vamos? Ya nada importa si estamos juntos. Porque ahora tú me iluminas y yo te ilumino a ti. Porque la realidad es que ambos somos la luz que hemos estado esperando durante tantísimo tiempo. Y ya las dudas no tienen por qué aclararse... ¿o sí? Tal vez esta sea la auténtica verdad que he estado esperando escuchar durante tanto tiempo. Y no sólo eso, sino que la escribo con lágrimas de sangre sobre el papel para que puedas conocer mi verdad, mi confesión. Y no se trata de que esté comportándome como una cobarde. Pues hay secretos que ni el viento de Edén puede escuchar. Pues no queremos que la desgracia caiga sobre nosotros.

     ¿Y si todo esto no es más que un espejismo? ¿Y si lo que realmente sucede es que estamos atrapados de verdad en este Elíseo y todo lo que sentimos y vivimos es una mera mentira? Puede. Tal vez. Es una gran posibilidad. Otra posibilidad también admitida es que sea el propio Edén quien nos esté controlando. Él decide qué debemos de sentir o qué debemos de hacer. ¿Te imaginas que eso fuera así? ¿Y si todo lo que te hubiera escrito fuera una mentira? Suspiro. La duda, la duda. Siempre la misma historia. Ya no sé qué creer, pues siento que todo lo que te acabo de escribir carece de sentido. Este paraíso nos controla. Este paraíso nos cambia y cambia los propios roles... Es un sin sentido. Ya no sé quien eres. Ya no sé qué quiero contigo. La influencia que tiene el Edén sobre mí es muy grande. Y no sé por qué te escrito. Y, y, y, y,... todo carece de sentido ya. No recuerdo mis palabras. ¿Acaso tú entiendes esta carta?.



Ayúdame.

4 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho este delirio, Pandora, me siento muy identificado con él.
    Creo que todos hemos vivido alguna vez esa experiencia, ese miedo a abrirnos a otra persona, esa confusión, esa impotencia... Y luego, muchas veces, nos arrepentimos de no haber tenido esa pequeña dosis de valor antes.
    "Porque ahora tú me iluminas y yo te ilumino a ti", me has enamorado con esa frase. Creo que no hay nada más bello que esa sensación, y sea o no una ilusión del Edén, Pandora debería disfrutarlo. A veces es mejor dejarse llevar y no pensar en qué ocurrirá mañana.
    Un beso ♥

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    1. Te doy la bienvenida una vez más, Shenia. Me alegra tantísimo poder leer confesiones como esta, de verdad. La verdad es que este delirio ha sido muy especial y que seguramente pocas personas lleguen a comprender el por qué. Sin embargo, ese acercamiento del que hablas claramente me da esperanza a que los demás también lleguen a saber, de alguna forma u otra, el mensaje que intenta transmitir este delirio. Es muy importante tener ese valor, como tú lo llamas, para seguir adelante y hacer algunas cosas que jamás pensaríamos que pudiéramos llegar a hacer. Es importante dejarse llevar en algunas ocasiones, pero recuerda que no siempre puede traer buenas consecuencias... Reitero, me alegra saber que te ha gustado este delirio. Espero que sigas disfrutando del resto de delirios que están apunto de ver la luz en el jardín del Edén. Un beso muy grande, querida.

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  2. Ibamos al mismo instituto y me mirabas con cierto odio, supongo que por algun comentario desafortunado del cual no escuchaste el contexto o no sé, pero siempre tuve ganas de conocerte, supongo que todos somos distintos y no tenemos porqué agradarnos, me da mucho que pensar sobre como somos todos y lo cerrados que son los grupos sociales, probablemente tuvieramos mas en comun de lo que creemos. No pocas veces te imaginé en mi cama y ya ves, a dia de hoy vengo a tu blog a contartelo, que sepas que yo no te juzgaba y nunca me acerqué a ti porque no tuve el valor suficiente de enfrentar la situacion, evidentemente no me llamo Carlos, en realidad, mi nombre no tiene importancia.

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    1. Jamás pensé que recibiría un comentario como este en mi paraíso. La verdad es que has despertado en mí un interés inmenso. Realmente estoy atónita con tus palabras. Tal vez creas que tu nombre no tiene importante, pero para mí es algo muy importante. ¿De qué sirve mostrar valor a estas alturas si sigues escondiéndote detrás de una máscara? Me llama mucho la atención y la curiosidad por saber quién eres en realidad, por saber si realmente te conozco, pues nunca fui una persona muy llamativa en el instituto y no me hablaba realmente con mucha gente por mi timidez. Me gustaría saber cómo has llegado hasta mi Edén y las razones por las que has decidido hoy dejar este comentario. Sé muy bien que las apariencias engañan, algunas veces demasiado. Pero también me conozco y sé que no odio sin razón, sin embargo, sí es cierto que todos somos humanos y que muchas veces cometemos errores. Me gustaría saber quién eres y tal vez, puedas descubrir si realmente te odiaba o no. ¿Por qué no te animas a escribirme por correo electrónico?

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