» El comienzo de una historia de amor.

      Aún recuerdo esa historia de amor. O al menos de amor yo pensaba que era. Sí, sí, aquella en la que existía un final feliz. Sí, sí, aquella en la que los protagonistas se besan y se aman hasta el amanecer y comienzan una nueva vida juntos. Así es, aquella historia de amor en el que no existía el derramar lágrimas de sangre. Aún la recuerdo, aunque ahora todo aquello me suene a pura fantasía. Y tal vez sea realmente de fantasía, pues cada vez que pienso en ella vagos recuerdos desaparecen de mi mente. No sé, tal vez este delirando de nuevo, pero aún así presiento que algo ha cambiado.

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      Él era alto, apuesto, de cabello más negro que el carbón y los ojos lleno de esperanza. Ella era risueña y frágil, con los labios pintados de carmesí y la piel casi tan blanca como el color de las nubes en un día soleado. Ambos parecían de mundos completamente opuestos, aunque... no sé, yo diría por esas miradas verdes que algo escondían, que ambos estaban más relacionados entre sí de lo que ninguna otra persona se pudiera imaginar. Suena interesante, ¿verdad? Parece que este cuento está lleno de misterio, ¿verdad? Pues yo me pregunto si todo esto es real o no.


      Los dos tenían sus vidas, cada una de ellas muy diferentes. Aún así, siempre aprovechaban su pequeño tiempo libre para verse y alimentar su amor. Bonito, ¿verdad?. Él le traía flores todos los días cuando se encontraban en el banco abandonado del bosque. A ella, cada vez que le veía llegar, se le iluminaba la cara de luz y emoción. Le encantaban ese tipo de detalles por su parte. Se reían juntos, se escapaban a noche cerrada para consumir su amor lejos de un lugar donde posiblemente los señalarían con el dedo como pecadores. Eran capaces de hablar sobre un amor apasional y verdadero hasta  el alba. En fin, ¿qué más detalles podría decir si ya os estáis imaginando el resto? Supongo que lo que os estaréis preguntando es qué había de malo en esa bonita relación, qué era lo que no encajaba en todo aquello, o por qué no podían mostrarse tal y como eran ante los demás. Todo tiene una explicación. O eso dicen, ¿no es así?

      No sé, no sé, mis recuerdos tienen sueño. No sé si lograré recordarlo todo con claridad, todos los detalles. Porque los detalles son muy importantes. Porque... al fin y al cabo, a ella le encantaban los detalles. ¿Veis? Este son el tipo de comentarios que hace una demente. Siento que mis delirios me consumen por completo con cada dolor de cabeza, con cada intento de poder recordar un poco más lo que habita escondido en mi mente. Una historia de presunto amor que no sé si es del todo real. Tal vez me lo esté inventando sobre la marcha, o tal vez esté hablando de mi propia historia, no estoy segura. Pero, espera, ¿no se supone que ya la conocéis? 

      Así pues, aquí me encuentro, en la sala blanca, frente a ese espejo maldito tapado con el manto más rojo que la propia sangre. Aquí me encuentro, rodeada de libros que no son más que los recuerdos y delirios que he develado hasta ahora. Me siento cansada, sin saber si realmente quiero continuar con esto. No sé, no sé. Tal vez sea miedo por descubrir algo terrible detrás de tan bonita pareja. No sé, no sé. A lo mejor es que mis delirios se están apoderando de mí y se me descontrolan. No sé, no sé. Tantos son los caminos que hay para seguir adelante, ¿verdad?

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      Recuerdo fugazmente a esa muchacha corriendo por los bosques desconsolada y llena de rabia. Puedo sentir su corazón agitándose y sus pulmones encogiéndose. Debo confesar que es una sensación horrible, pero ahí está ella casi con lágrimas en los ojos. Puedo ver que llena en su mano, agarrado con fuerza, un velo carmesí. Va corriendo hacia el río, o eso parece. Se detiene y mira hacia un lado, luego hacia el otro. ¿Qué es lo que está buscando? Tal vez le busque a él. Pero no parece que vaya a presentarse. Ella espera y espera. En sus labios puedo ver que formula la palabra "promesa". No sé lo que puede significar, tampoco logro escuchar sus llantos. ¿Qué quiere? ¿Qué busca? ¿Dónde está el joven apuesto para socorrerla? Ah, mirad. Ahí está, al otro lado del río. Parece serio, más bien triste. Está de pie al otro lado del río, pero no se inmuta. Ella quiere llegar hasta él, pero el caudal del río lleva unas aguas muy peligrosas. Ella llora, y él... 

¿Es "lo siento" lo que acabo de leer en sus labios?

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6 comentarios:

  1. Tengo que decir que esta "historia" me ha encantado. Me ha gustado mucho haber leído algo diferente por aquí, una pequeño delirio cargado con una historia en la que he conseguido adentrarme. He visto a ambos corriendo juntos, los he visto a cada lado del río. Me ha gustado mucho cómo la has contado, Pandora, de verdad.
    Un abrazo enorme ♥

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    1. No te puedes imaginar la sonrisa que tengo ahora mismo de oreja a oreja por ser tú la primera persona que me ha dejado su confesión. Podría decir que ahora mismo estoy eufórica tras haber leído lo que piensas. Es algo que me llena de fuerza y alegría. Necesitaba un respiro, mostrar algo más acerca de ese pasado nublado y oscuro. Aunque no todo es tan negro como habéis podido leer. Si tan buena a tenido es muy probable que lleguéis a descubrir más delirios de este estilo. Gracias por dejar tu opinión y darme ese apoyo y ánimos que siempre me ofreces. Siempre es un placer leerte y siempre ayudas a que quiera continuar con esta causa. Un beso muy fuerte, querida.

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    1. Me alegra mucho saber que te ha gustado. Sigue disfrutando, pues muchas más sorpresas están por venir. Espero que nos volvamos a ver pronto por el jardín del Edén. Un saludo y abrazo grandes para ti.

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  3. Me ha encantado la belleza las palabras, como transmites sentimientos muy fieles a lo que quieres describir.
    Besos.

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    1. Mil gracias por haber compartido tu confesión con nosotros. No sabes cuánto me alegra poder leer algo así. Espero que te sigan gustando los próximos delirios que están al caer y que compartas con nosotros todo lo que piensas. Un abrazo muy grande.

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