» Aquellos recuerdos indefinidos.

     Aún recuerdo su sonrisa tímida e inocente. Aún soy capaz de visualizar en mi mente todos aquellos momentos felices que ya jamás volverán. Aún la recuerdo sonriendo mientras admiraba con ternura aquella foto en la pared. Como en el momento menos inesperado la vida te puede golpear y te puede destrozar desde dentro. Una sonrisa que jamás volverá a brillar. Una sonrisa que ya jamás podrá ser. A veces soy capaz de recuperar fragmentos de memoria en el que la visualizo sirviendo una taza de té. Un único instante en el que las cosas no son lo que parecen, pues aunque ella sonríe con apariencia feliz, la realidad es devastadora. Se siente vacía por dentro, y rota, muy rota. 

    Debemos ser capaces de salir de nosotros mismos para ver más allá y encontrar la auténtica realidad, una verdad real. Así pues, soy capaz de mirar al espejo y verme a mí misma. Todos esos recuerdos que creía perdidos. Todos esos recuerdos que debería ser capaz de denominar "felices"...  Ese momento en que le dedicaba una sonrisa a aquella fotografía. Ese momento en el que YO le dedicaba una sonrisa a la fotografía. Sin saber por qué, sin poder recordar el motivo por el que esbozaba esa tímida silueta en los labios. 

    Prometió que me ofrecería todo su amor. Prometió que jamás sería razón de sufrimiento y que podríamos soñar con aquel palacio a orillas del mar. De este modo, maldigo todos esos recuerdos perezosos que corretean por mi cabeza sin parar. Y es que hay veces en el que no quiero invocar nada más. El poder de la memoria, el poder del recuerdo es muy grande y poderoso. Y yo no quiero sucumbir a él, sencillamente. 

    Aún recuerdo mi sonrisa tímida e inocente. Aún soy capaz de visualizar en mi mente todos aquellos momentos felices que ya jamás volverán. Aún me recuerdo sonriendo mientras admiraba con ternura aquella foto en la pared. Pero aunque sea apta para recordar esos detalles, no logro centrarme en la fotografía en sí. Aquella figura en la sombras. Esa imagen contraluz... Una mirada tan familiar que consigue helarme el corazón. ¿Por qué los recuerdos son tan selectivos? A lo mejor no es importante, ¿o sí? Eso no se puede saber con certeza.  Tan sólo sé que esos recuerdos se repitan una y otra vez todas las noches cuando me despido de Luna. Tan sólo presiento que me intentan decir algo.

    Una taza de té que se va enfriando en cuestión de segundos. Una sonrisa que se va apagando tristemente. Una confesión de amor que jamás volverá a ser. Una angustia por no poder encontrar un lugar seguro donde esconderse de ese sufrimiento. Unas breves palabras sin importancia que recordaré toda mi vida. Echando, simplemente, de menos a un amante olvidado. Un hombre sin rostro que no consigo recordar. Unos sueños que jamás se harán realidad. Fragmentos de memoria que no hacen más que jugar con mi mente y mis emociones. Un único instante en el que las cosas no son lo que parecen, pues aunque ella sonríe con apariencia feliz, la realidad es devastadora. Se siente vacía por dentro, y rota, muy rota. 

    Quiero recordar. Quiero visualizar a la perfección cada detalle borroso de mis recuerdos. Quiero salir de mí misma para poder quitarme la venda que me está cegando y conocer la verdad que estás escondiendo. Quiero salir de este caparazón y romper mis cadenas. Quiero recuperar por completo mis fragmentos de memoria. Quiero conocer el motivo de esas sonrisas, el significado de esa fotografía... Quiero, simplemente, encontrarme a mí misma entre tanto dolor y sufrimiento. 

8 comentarios:

  1. Uy, no sé que decir. La entrada me ha encantado y quiero saber más de la historia, me ha dejado intrigada. Me gusta como presentas el tema del "desamor", por decirlo así.
    Muchos besos de esta intrusa

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    1. Me alegra que te haya gustado. Pronto habrá más sorpresas por el jardín del Edén, las cuales espero que disfrutes de cada una de ellas. Gracias, una vez más, por dejarnos tu confesión y compartirlo con todas las víctimas de este Elíseo. Espero que nos volvamos a leer pronto, un abrazo muy grande.

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  2. Una entrada realmente hermosa, la he leido ya un par de veces porque acompañada con la música de tu blog, la entrada se convierte en una canción. Es genial saber que ahí fuera (o aquí dentro) hay personas con las mismas inquietudes y pesares y la forma en la que lo expresas transmite mucho. Pero sin duda una de las cosas que más me gustan de este jardín es que todas las entradas tienen números de comentarios pares, agradeces cada comentario y eso me encanta. Estoy deseando ver esas sorpresas que nos tienes reservadas. Un saludo. Príncipe.

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    1. Te doy la bienvenida de nuevo, Príncipe. Significa mucho para mí ver que hay víctimas del Edén que leen, una y otra vez, mis delirios. De hecho, he llegado a sentir que cada vez que una persona lee un mismo delirio después de un tiempo consigue deducir nuevas conclusiones, nuevas visiones y secretos que antes no eran capaces de ver. Así pues, espero que tú hayas encontrado nuevos secretos entre esas líneas y que sigas disfrutando de la música envolvente. Ojalá nos veamos pronto de nuevo. Un beso muy grande.

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  3. Los recuerdos pasaron frente a mi como fotografías antiguas que se desintegran. La añoranza de esa sonrisa ¿Es posible recuperarla cuando el corazón está agobiado? Cuando sientes una piedra en el pecho, y las lagrimas ruedan por tus mejillas.
    Que dulce delirio, un gran abrazo.

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    1. Gracias por tus palabras, Lidia. Sin duda me dejas atónita con tu forma de expresar las confesiones. Jamás me habían dicho algo así acerca de mis delirio. Me alegra mucho ver cómo reflexionas sobre el tema. No nos podemos rendir, tenemos que luchar hasta el final, ¿no crees? Un beso muy grande.

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    2. Es que el ambiente del blog, tus letras y la música me dejan en trance y me transportan por un momento a ese lugar.
      Besos.

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    3. No sabes lo mucho que me alegra poder leer algo así, de verdad. Así pues, puedo ver que he cumplido con mi principal objetivo, transportaros a un nuevo mundo, a un nuevo paraíso. Ojalá descubras muchos secretos por aquí. Un abrazo, Lidia.

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