» El poder de la influencia paradisíaca.

     El jardín del Edén. Un mundo de sueños y placeres. Pero nada es lo que parece. Árboles de gran altura y lagos de profundidades eternas. Sin duda un elíseo al que querer viajar todas las noches de soledad, cerrando los ojos. Una escapatoria, una salida, tal vez, de nuestras pesadillas más crueles y sangrientas. Un lugar al que poder llamar hogar, un lugar en el que poder reinar. ¿No escuchas el cantar de los gorriones? ¿No sientes el frescor de la hierba tocando tus pies desnudos? Siente la esencia de Edén por todo tu ser. Un lugar al que poder llamar hogar, un lugar en el que poder reinar. Un mundo de sueños y placeres, pero debes de estar atento, muy atento a todas las señales, pues nada es lo que parece.

     Puede que sea un lugar hermoso, sí, pero puede ponerse en tu contra. Porque hay ocasiones en las que el jardín del Edén no perdona los pecados. Puedes abrir sus puertas y conquistar un nuevo mundo, sin embargo, no te atrevas a cometer ningún error dentro de él. Ni pienses por un momento que eres dueño de ese paraíso. Ese fue uno de mis mayores errores, pensar que podía convertirme en la emperatriz de estas tierras. No fue hasta muy poco cuando me di cuenta de todo esto. El jardín del Edén te habla, te siente. Se comunica contigo a través de la Madre Natura. Es una fuente de energía que está en constante movimiento y que desde un primer momento me intentó advertir de las consecuencias de pecar en un lugar como este. Tu mente intentará tenderte una trampa, pero no debes caer, pase lo que pase, no debes sucumbir a la razón. El poder de la mente es fuerte y peligrosa e intentará engañarte. Y si aún no te das cuenta es posible que el mismísimo paraíso te de señales de ello. No tengas miedo, jamás lo tengas. El Edén puede tenderte su mano, pero cuidado, no siempre será para ayudarte. Puede que sea un lugar hermoso, sí, pero puede ponerse en tu contra. Porque hay ocasiones en las que el jardín del Edén no perdona los pecados.

     Su aura te envuelve poco a poco, a medidas que te vas adentrando más en sus bosques. Hay ocasiones en las que sientes que estás solo, abandonado. Pero no es así. Crees que por tus pecados Edén considera oportuno castigarte con el vacío, la soledad. Pero no es así. Es todo producto de nuestras mentes enfermas. Edén nunca te abandona, siempre está ahí a tu lado. Sin embargo, tienes que aprender a jugar su juego. Tienes que aprender a moverte entre la hierba con sus normas. Parece difícil, lo es mucho más cuando no perteneces a este mundo, pero créeme, es mucho más fácil de lo que parece. Tienes que sentir, sucumbir a sus encantos, pero sin dejarte engañar por las ilusiones de sus árboles. Deja que su energía invada tu cuerpo, pero jamás tu mente. Deja que tus emociones vean la luz, pero nunca intentes que tu mente controle tus pensamientos. 

     El jardín del Edén. Un mundo de sueños y placeres. Pero nada es lo que parece. Árboles de gran altura y lagos de profundidades eternas. Sin duda un elíseo al que querer viajar todas las noches de soledad, cerrando los ojos. Una escapatoria, una salida, tal vez, de nuestras pesadillas más crueles y sangrientas. Un lugar al que poder llamar hogar, un lugar en el que poder reinar. No cometas el error de creerte ser mejor que este paraíso y tenerlo a tu merced, pues será entonces cuando decida castigarte de verdad. Aprende a Ser junto al paraíso, aprender a ser uno con él. Tal vez y solo tal vez así logres desvelar los verdaderos secretos de este paradisiaco mundo. No te dejes engañar por sus ilusiones o controlar por el poder de tu mente. Aléjate de la realidad y sucumbe a sus encantos. El jardín del Edén te habla, te siente. Se comunica contigo a través de la Madre Natura. Es una fuente de energía que está en constante movimiento.


No intentes huir de él cuando abras sus puertas. 
No te asustes cuando venga a arroparte con su aura de energía. 

Tan sólo déjate llevar por las emociones del Elíseo. 

6 comentarios:

  1. Es agradable leer algo más sobre el Edén, conocer sus secretos y sus encantos, y que nos adentres más en ese paraíso en el que Pandora vive. Me he visto envuelta por él, he conseguido adentrarme en ese Edén tan idílico a la vez que misterioso.
    Muy buen delirio, espero que nos adentres alguna que otra vez en tu Edén, ya que ha sido de lo más agradable ♥

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    1. Los delirios no siempre son penas y lamentos. No siempre tenemos que estar perturbados por la presencia del intruso. Como ya has podido comprobar, el jardín del Edén va mucho más allá de todo eso y nos envuelve, día tras día, con sus mantos de brisa y verde hierba. Me alegra mucho saber que os he podido acercar un poco más a este entorno y que podáis entender un poco más su esencia. Sigue, así pues, disfrutando del resto de delirios, pues pronto habrá nuevas sorpresas. Un beso muy grande, Shenia. Mil gracias por compartir con nosotros tus confesiones.

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  2. Tal y como lo percibo es totalmente un lugar abrumador, desconectado de nuestro mundo real, pero, al mismo tiempo, conectado a él de una forma irreal, a la que solo se puede llegar a acceder a través de las ensoñaciones. Tantas ilusiones suelen ser tentadoras, y más para nuestras frágiles almas que se emocionan con solo sentir el más mínimo roce de calidez...
    Para mí, tal y como lo has descrito, es un lugar plagado de misterios por resolver, fantasías sin contar y un lugar al que acudir, no llamar hogar, porque es demasiado abrumador.

    Me ha encantado. Es muy inspirador...
    Gracias, Pandora. Muchas gracias por compartirlo.

    Te leo desde El Vacío.

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    1. Bienvenida seas, Red. Me alegra muchísimo verte por estos lares. Espero que sigas disfrutando de la lectura, pues nuevos y enigmáticos delirios están por venir. Gracias por compartir con nosotros tu confesión, creo que no has podido describir este lugar mejor, de verdad. Cualquier cosa que necesites, ya sabes dónde encontrarme. Un abrazo muy grande.

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  3. Poder fundirse con él debe ser agradable, pero puede ser peligroso, puede olvidarse quien es uno.
    Disculpa por no haber pasado hace tiempo, al volver entrar no puedo entender porque demoré tanto en volver.
    Besos.

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    1. Hola, Lidia. Muchas gracias por haber compartido con nosotros tus pensamientos. Me alegra muchísimo volver a verte por aquí, amiga. Espero que pueda yo seguir disfrutando de tu presencia por el jardín del Edén. Un beso muy grande, querida.

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