» Una mente llena de posibilidades.

     Aún soy capaz de recrear el momento de mi nacimiento. Ahí estaba yo, desnuda entre los lirios rojos en mitad del bosque, frente al lago carmesí. Abrí los ojos con cuidado, como quien se levanta una mañana tímidamente porque simplemente el sueño no quiere salir de su cuerpo. No era capaz de articular palabra. No era capaz de reconocer dónde me encontraba. Lo único de lo que era consciente era de que ese era el momento en el que todo empezaba... ¿cómo se llama? Ah, sí, vida. Era el momento en el que la vida se apoderaba de mi ser y un alma comenzaba a despertarse. Era una sensación cuasi inexplicable, pero que jamás olvidaré. La flor gigante me tenía arropada entre sus pétalos. Era capaz de sentir el calor de sus hojas, sentir el calor de la naturaleza que me rodeaba. Era una sensación muy parecida a la que siento cuando camino entre los senderos del jardín del Edén. 

     Sin embargo, a día de hoy, maldigo ese momento. Lo más probable es que lo que me está sucediendo ahora mismo es que me sienta sin las fuerzas necesarias para seguir adelante. Ojalá no hubiera despertado nunca de ese sueño. Ojalá no hubiera nacido en ese mundo tan cruel y tan sangriento, lleno de hipocresía y dolor. Porque si la vida no hubiera llamado a mi puerta me hubiera ahorrado todo ese sufrimiento y toda esa sangre derramándose por el suelo. Aún soy capaz de recrear el momento de mi nacimiento. Y lo detesto. Es un recuerdo que antaño consideraba bonito, pero que no me había proporcionado nada más que envenenarme, maldecirme. Ojalá pudiera borrarlo por siempre de mi memoria. Ojalá mis piernas no hubieran reaccionado y se pusieran a andar, andar durante horas y horas por el nuevo mundo y haber encontrado aquel reino gobernado por hombres. Ojalá pudiera deshacerme tan fácilmente de los recuerdos. 

     Aún todavía sigo preguntándome cómo soy capaz de recordar un pasado bañado en mi propia sangre. Lo podría denominar como una maldición. Si no recuerdo ese pasado puedo llegar a experimentar una leve felicidad, pero un completo vacío en mi interior. Por el contrario, si recuerdo todo aquello no soy capaz de sonreír y el daño es abismal en ese interior lleno de caos y destrucción. Así pues, yo me pregunto, ¿qué es mejor? A cada segundo que pasa siento que mi existencia se convierte en una tortura que no quiere cesar nunca y que me está consumiendo poco a poco. Vivo atada a un pasado que intento con todas mis fuerzas olvidar, pero que no lo consigo. Si existiera una forma de liberarme de esta jaula... si tan sólo pudiera cerrar los ojos y hallar una respuesta verdadera...

     Y esto es lo que pasa. Cierro los ojos y me recreo en mi cabeza ese momento en el que me levanto del campo de lirios y me dispongo a andar. Me encuentro caminando extrañada y curiosa por el bosque hasta que llego a una bifurcación, dos caminos completamente diferentes que me llevarán a dos destinos. Uno de ellos, el más árido y familiar, me llevará junto a ellos, mis asesinos. En cambio, el segundo, el de aspecto silencioso y arduo me conducirá a un acantilado. Acantilado en el que ya he estado con anterioridad. Exacto, acantilado en el que podría cometer suicidio y liberarme de lo que está por llegar. Puede que si escojo ese segundo camino sea capaz de encontrar la salvación verdadera y evitar una muerte lenta, dolorosa y sanguinaria, pues me hallo en un mundo lleno de posibilidades... no, rectifico, una mente llena de posibilidades. 

     Aún soy capaz de recrear el momento de mi nacimiento. Pero también soy capaz de cambiar las cosas, o al menos desearlas. Tal vez, de este modo, un ángel guardián escuche mis plegarias y venga a mí, a tomarme de la mano y a susurrarme todo aquello que necesito escuchar. Un mundo sin intruso, sin espejos que reflejen mis miedos y sin paraísos enigmáticos. Un mundo en el que simplemente pueda descansar en paz de tanto tormento. No llegaría a conocerle a él ni que la curiosidad invada mi corazón y cometa traición abriendo esa maldita caja... Quién sabe, la mente es poderosa y puede controlarnos. Es secreto está en creer y tener fe, en intentarlo y no rendirse jamás. Quién sabe, a lo mejor la realidad es muy diferente y yo jamás desperté en ese campo de lirios rojos ni fui arropada por esa flor colosal que me concedió una vida maldita.

2 comentarios:

  1. es realmente impactante leer,me senti en ese lugar,en ese momento,mi mente volo hacia ese suceso y es un poco triste pero es la realidad que muchos vivimos y muchos pensamos,yo me senti muy conectada y me atrapo por completo ya tengo curiosidad por leerte de nuevo un abraso bye :3

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    1. Muchas gracias por compartir con nosotros tus pensamientos. Es un honor para nosotros ver que disfrutas de todos los delirios. Espero que sigas explorando este Elíseo y sigas confesándonos todos lo que sientes. Ojalá encuentres en este pequeño reino tu lugar especial. Un beso muy grande, querida.

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