» Regresando a la fatal realidad.

     Te duele escuchar la verdad, ¿verdad? ¿Será tal vez porque sabes que tengo razón? Creo que sabes la respuesta, aunque no entiendo por qué no quieres admitir la verdad. No entiendo por qué prefieres seguir con este juego. Ni si quiera entiendo cómo eres capaz de creerte tus propias mentiras. Estás muy convencido de que todo es diferente, de que yo soy el verdadero peligro, el veneno que corrompe el jardín del Edén. Pero no es así. No quieres darte cuenta de tus acciones. No quieres escuchar lo que te tengo que decir. Sin embargo, por mucha inocencia que quieras mostrarme, tú sabes la verdad, y aunque se supone que ninguna certeza, según tú, tienen mis palabras, sigues mirándome con esos ojitos verdes intentando dar pena y sintiéndote molesto.

     ¿Por qué eres así? ¿Por qué te dejas consumir por tu propio veneno? ¿Por qué no quieres entender que el daño que has provocado ya está hecho? Yo... jamás te entenderé. Jamás llegaré a comprender lo retorcida que es tu mente. Eres un asesino, un asesino que no quiere hacerse responsable de sus actos. Un asesino cobarde que por mucho que diga que tomará cartas en el asunto, jamás lo hace. Tus palabras están vacías. Ya no existe alma que habite en ese cuerpo corrupto. Tus palabras, tus miradas, tus suaves caricias... todo es una mentira. Era una sombra, un recuerdo que no deja de atormentarme. ¿Por qué? Es lo único que puedo preguntarme y es la única pregunta que jamás obtendrá una respuesta por tu parte.

     Ya no puedo encontrar verdad en tus cartas. Estando aquí o estando ahí me tocará sufrir igualmente. Una irritación profunda recorre mi cuerpo. Siento el veneno recorrer mis venas y contaminar mi sangre. Mi alma carece de sentido, si es que alguna vez tuve una. Mi sonrisa se tuerce cuando tú me miras. Mi cuerpo se vuelve como el hielo. Tus ojos verdes me observan como si yo fuera un mero ratón de laboratorio. Y es que eso es lo que soy para ti. Lo sé, y mucho me temo que tú también lo sabes. Pero ya qué importa eso. Me has herido. Me has engañado. Y no quieres hacerte responsable de tus actos. ¿Por qué eres así? ¿Por qué te dejas consumir por tu propio veneno? ¿Por qué no quieres entender que el daño que has provocado ya está hecho?

     "Ojalá que cuando duermas, si es que alguna noche logras conciliar el sueño, sientas y sueñes conmigo..." ¿Te resultar familiar estas palabras? Sí, ¿verdad? Dime, pues, ¿qué sientes al conocer parte de mis pensamientos? ¿Qué se siente al saber que yo tengo poder sobre ti? ¿Al conocer que yo realmente sé la verdad? Mírate. Eres patético. Eres una vergüenza. Asesino. Asesino. Cobarde. Veneno. Esta es tu derrota, así que se valiente y da la cara de una maldita vez, ser despreciable. Quisiste acercarte a mí y acabaste quemándote. Tus decisiones ya no tienen vuelta atrás. No quieres escuchar lo que te tengo que decir, pero créeme que tarde o temprano lo acabarás haciendo. Ya no puedes escapar a mi ira. Ya no puedes escapar a mi maldición. Desconozco si algún día lograré hallar las respuestas que busco, pero de una cosa sí puedo estar segura, y es que tu muerte está muy próxima. La aniquilación definitiva.

     Me molestas. Me irritas. Ya no voy a caer en tus juegos. Ya no me voy a dejar engañar por tus falsas palabras. Te duele escuchar la verdad, ¿verdad? ¿Será tal vez porque sabes que tengo razón? Creo que sabes la respuesta, aunque no entiendo por qué no quieres admitir la verdad. Jamás admitirás la verdad. O eso es lo que tú piensas. Pero deja por una vez que yo realmente sea el veneno. Que yo realmente sea la culpable de todo y te haga sufrir desde lo más profundo. Porque tú, asesino, me has convertido en puro mal. El tiempo para las lamentaciones, para tus lamentaciones, está apunto de comenzar. El daño que siento es demasiado grande para que ahora intentes arreglar las cosas como si nada hubiera pasado. No podemos seguir así, porque tanto tú como yo sabemos que uno de los dos saldrá perdiendo... y creo que ya sabes quién será el perdedor. 


2 comentarios:

  1. Oh, cielos. ¡Me ah encantado! El sentimiento que me provocaste con cada palabra, lo pude sentir. Besos :*

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    1. Muchas gracias por haber compartido con nosotros tu confesión. Espero que regreses de nuevo con el próximo delirio para que todos podamos disfrutar de tus pensamientos. Un beso muy grande, amiga.

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