» A las estrellas por el camino difícil.

     Nunca he sido capaz de darme cuenta de la realidad en la que experimento mi día a día hasta que me encuentro al borde del precipicio. Sí, lo he podido mencionar muchas veces, pero es verdad que hasta que no te encuentras en una situación límite no eres capaz de abrir los ojos y ver lo que está sucediendo. Que todo lo que has vivido no es más que una mentira y que todo ha sido una ilusión. Tu alrededor pierde sentido y ese paraíso que había construido comienza a desmoronarse. Empiezas a cuestionar el por qué de las cosas y de cómo has podido caer en el más gigante de los vacíos. Es ahora cuando comienzo a percatarme de los motivos por el que estoy aquí.

     Puede que sea por los errores cometidos hasta ahora o puede que exista realmente una fuerza superior a mí que me devora desde lo más profundo. En este punto debería de haber olvidado ya la mayoría de recuerdos, pero mi mente es fuerte y aún almacena, como si estuvieran grabados a fuego en mi memoria, conversaciones y vivencias de antaño, de cuanto todo podía ser posible... Es, ¿cómo describirlo? Extraño. Aunque es muy posible que no entiendas nada de lo que estoy diciendo, intruso. Disimulas y haces cómo que entiendes, pero sé que en realidad no sabes nada. En realidad eres tú el que no es capaz de recordar nada y que intenta por todos los medios recuperar algo irrecuperable. 

     Puede, incluso, que todo lo que está sucediendo en este mismo instante sea otro fragmento de memoria, de mi memoria corrompida y marchita. Sí, creo con firmeza que puede ser eso, quién sabe. En cualquier caso, aquí estoy, nuevamente al borde del precipicio, meditando y delirante como de costumbre sin obtener ningún resultado satisfactorio. Me siento impotente al no poder recuperar esa parte de mí que siempre salía victoriosa de cualquier batalla. Me siento impotente al no poder ser capaz de salir de este bucle infinito de la amargura... Estoy condenada a la destrucción, intruso. Sí, sé que lo sabes y sé también que estás más que cansado de oír mis historias, estas tristes historias de una reina sumergida en el tedio.

     Y no sé si debería de precipitarme por este barranco mental y cometer un verdadero suicidio. ¿Acabaría así con todo esto de una vez por todas? Quién sabe. Puede que sí o puede que no. Estoy harta de pensar y pensar sin llegar a ningún puerto. Los dolores de cabeza me devastan de una manera que no eres capaz de imaginar. La presión y el descontrol que siente mi cuerpo y mente es la peor de todas las sensaciones que puedo experimentar en este lugar. Un lugar que creía mío, un lugar que pensaba que jamás podía ser profanado. Pero ahí estás tú, acechándome, vigilándome, buscando el momento oportuno para volver a clavarme el puñal.

     ¿Y si pudiera sacar a la luz por completo esos fragmentos de memoria? ¿Y si fuera capaz de arrancar esa espinita que me está matando por dentro? ¿Y si fuera capaz de posar mis manos sobre tu garganta y apretar con tantísima fuerza que la respiración se te cortara? ¿Y si las voces se callaran de una vez por todas? ¿Dónde diantres está la respuesta correcta? ¿Dónde está la salida? ¿Y si traspasara las puertas del jardín del Edén? ¿Qué sucedería entonces? No pretendo que me entiendas. No si quiera quiero que lo hagas. Simplemente quiero liberar de mi pecho esta agonía de pensamientos, de delirios. Que fluyan y viajen por el viento hasta encontrar su lugar correspondiente en este mundo.

     Ojalá pudiera atrapar a mis propios demonios en una trampa mortal. Ojalá pudiera atarles y encerrarles en el baúl del olvido. Ojalá pudiera coger dicho baúl y arrojarlo a lo más profundo del lago del Edén. Ojalá pudiera ahogar con ellos mi profundo y eterno dolor para poder así despojarme de mi maldición. Pues ya no espero un milagro. Pues ya no espero a ningún ángel guardián que venga a salvarme de la desgracia. Ya no creo en tus palabras. Ya no quiero creer en los susurros de la propia noche. Todo es mentira, intruso, incluso tu existencia. Sí, así es, existe una posibilidad de que tú seas la causante de la enfermedad. Tú eres veneno, pero eres un veneno ilusorio, que en realidad no existe. Yo creo que existes, pero no es así. Eres un simple fragmento más de memoria que revivo todos los días para atormentarme. ¿El por qué? ¿Acaso no está claro? Porque soy una demente, cada uno de mis delirios lo demuestran. Soy una demente que en realidad no está encerrada dentro de la caja de Pandora, sino que se haya en un lugar iluminado y limpio, esperando a que le realicen una lobotomía para acallar así con todas las voces y demostrar que el intruso es ella misma, ni más ni menos... 

2 comentarios:

  1. ¡INCREIBLE!
    Una vez más me llenaste con tus palabras, me atravesaste el corazón, y me arrancaste la respiración
    Un placer leerte como siempre, querida ^^

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    1. Bienvenida, Naya. Gracias por compartir con nosotros tus pensamientos. Es un placer para mí poder leer tu opinión. De hecho, me ha agradado bastante tus palabras "arrancaste la respiración". Espero volver a leerte pronto, amiga. Un fuerte abrazo.

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