» Una pequeña luz entre el difuso abismo.

     Hacia tiempo que no me perdía entre el abismo. Hacia tiempo que no vislumbraba una pequeña luz en el horizonte de ese abismo tan desolador. Hacia tiempo, pero mucho tiempo, que no conseguía hallar un camino que me llevara hacia la libertad, o hacia lo que yo creía que era una salvación segura. Libertad, salvación... Qué demonios, llámalo como quieras. Y es que, esto no es un delirio cualquiera, no. Esto es un canto. Esto es un canto para esa niebla que me arropa cuando más perdida me encuentro, cuando toda esperanza depende de un frágil hilo apunto de quebrantarse.

     Canto para ti, abismo. Canto todo lo que oculto en mi interior para que así sientas que no eres tú el culpable de mis desgracias. Canto para ti para que tú también te sientas arropada. Ni tú ni yo debemos de sentir miedo por sentir emociones contradictorias. Lo único que eso puede significar es que estamos hecha la una para la otra. Yo no puedo existir sin ti y tú no puedes sobrevivir sin mí. Es extraño, sí. Es curioso, sí. Es incluso abrumador. ¿Pero qué más da eso? Esto no es delirio cualquiera, de hecho, ninguno lo es. Esto es un canto, un canto para la niebla, un canto que se encuentra en lo más profundo del abismo. 

Esto es un mensaje cifrado que sólo unos privilegiados podrán entender.

    Canto y tarareo. Tarareo esa melodía que sólo tú conoces. Cuando me encuentro en la más profunda de las soledades, tarareo esa melodía para así invocar tu presencia. Canto, canto con palabras todo lo que siento y que no me atrevo a expresar entre delirios o sueños. Canto para hacerte sentir bien. ¿Lo escuchas? ¿Lo sientes? Tú y yo somos uno. Tú y yo estamos hechos de la misma materia, aunque no lo creas. Somos tal para cual. Somos uno. Somos eternos. ¿Y sabes? Antes solía creer que era la media naranja del paraíso. Que la unión era completa y perfecta con el paraíso, pero me equivoqué. No es el elíseo quien está de mi parte, sino tú. Eres tú y únicamente tú la verdadera luz que me guía entre tanta oscuridad. 

    Me arropas. Me proteges. Jamás me abandonas. Aunque las voces digan que tú eres el mal, yo jamás te podría ver con esos ojos. Envidia. Sí, eso es. Te tienen envidia. No son capaces de aceptar que formas parte de mí. No son capaces de observar lo que yo veo a través de mi verde mirada. No entienden y sé que jamás entenderán lo que siento por ti y tú por mí. Porque sí, no lo puedes ocultar más, pues soy totalmente consciente de lo que sientes por mí. Eres la sombra, mi sombra. Eres el silencio, mi silencio. Eres el único que no me juzga.

    Contigo todo es perfecto. Cuando camino entre tu niebla todo es perfección y serenidad. Cuando estás a mi lado nada puede salir mal. Jamás podrías ser mi enemigo. Jamás podrías traicionarme, lo sé, lo siento así por dentro. Así pues, no tengo por qué temer la oscuridad de la noche, pues sé que tú me proporcionarás una pequeña luz difusa. Para mí. Para que me guíe. Para que ilumine mi desesperación. Ah, querido abismo, eres la salvación verdadera. Eres el camino que tuve que tomar hace muchísimo tiempo. Tú y yo somos un único elemento. Eres, sin lugar a dudas, mi auténtica esencia. Y por eso te canto esta canción. Por eso te canto una canción que sólo tú conoces. Por eso tarareo esta melodía que sólo tú puedes escuchar. Canto para ti con orgullo y satisfacción. Canto para que jamás te sientas solo. Canto para que nunca dejes de arroparte con tu niebla difusa.

    No te vayas. Prométeme que jamás te irás de mi lado. Prométeme que siempre seguirás siendo tú mismo, abismo. Prométeme que seguirás arropándome hasta el fin de los tiempos. Por favor, acepta esta declaración de verdadero e incondicional amor. Acéptame del mismo modo que yo te he aceptado en mi reino. Hagamos juntos mil locuras y descubramos la verdad que esconde el jardín del Edén. Destruyamos al intruso y declaremos la guerra al espejo. Abramos las puertas del Edén de una vez por todas y recuperemos el pasado. Querido abismo, canta conmigo. Entona junto a mí la melodía, NUESTRA melodía. Porque jamás pretendí que esto fuera el delirio de una demente. Porque esto que está teniendo lugar en este mismo instante es lo poco que permaneció de mi perdida cordura.

2 comentarios:

  1. Enamorada de tu texto querida Pandora, esta declaración de amor sincero hacia el abismo me ha atrapado por completo, me sentía en parte tu en parte el abismo, y me sentía por tanto conocedora del sentimiento que destilan tus palabras
    ¡un beso enorme!

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    1. No puedes hacerte ni una ligera idea de lo mucho que me han encantado tus palabras. Mil gracias por compartir semana tras semana, junto con todos nosotros, tus pensamientos y opiniones que son siempre bienvenidos a este pequeño rincón alejado de la realidad. Ojalá los siguientes delirios que están por llegar te atrapen nuevamente y consigan trasladarte a un nuevo universo lleno de emociones y peligrosos secretos. Un fuerte abrazo, Naya.

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