» En busca de la perdición.

     Camino con lentitud por el sendero sin retorno, en busca de un destino, si realmente existe uno. Camino descalza, camino, camino. Sin mirar atrás, camino, camino. Sin pensar en ti, camino, camino. Muchas son las imágenes que inundan mi cabeza, puede que demasiadas. Son imágenes de una vida pasada. Algunas borrosas, otras más claras. Estas imágenes me producen dolor de cabeza. Sangre en las manos. Pero aún así, camino, camino. Con cuan lentitud camino hacia el borde del acantilado, esperando así poder encontrar el verdadero sendero, la auténtica libertad. Puede que un sendero de vuelta a lo que he podido considerar mi hogar.

    Un camino que parece no tener fin. ¿Llegaré algún día? Dudas que se repiten, pensamientos cada vez más lascivos. En mi alma, si es que tengo, intento buscarme. Mis instintos me guían. Y de nuevo, mientras camino, encuentro nuevas preguntas que cuestionar, y las cuales ya sé que jamás tendrán respuestas. ¿O sí?. Ya da igual cuantas veces suspire, las ideas jamás estarán claras. Ni si quiera sé por qué hago tantas preguntas si sé que se van a quedar vacías. Movimientos en falso. Desesperanza en vano. Camino, camino. Sin mirar atrás, camino, camino. Estando descalza, camino, camino. Llevo las manos a mi cabeza y presiono sobre ella. Quiero que estos fuertes dolores cesen de una vez por todas. Pero a pesar de esas inquietudes yo siempre sigo adelante, a pesar de todos los obstáculos, camino, camino.


     ¿Tan diferente soy de ellos? ¿Por qué soy yo tan perfecta a la vez? ¿Cómo he podido ser un regalo? ¿Por qué no hay nadie que pueda contestar a mis preguntas? Ni si quiera tú, intruso. ¿Y por qué cuando formulo estás preguntas me duele tanto la cabeza? Me arde, me hierve. Pero no pienso pedir ayuda. ¿Para qué? Si ningún ángel guardián va a venir a salvarme. Camino, camino. 

    Ya de manera automática, camino, camino.  Sin mirar atrás, camino, camino. Ya soy capaz de escuchar las aguas más allá del acantilado. Tal vez lo mejor que puedo hacer para detener este sufrimiento es tirarme por el precipicio. Tirarme sin mirar atrás. Caer al agua y ahogar mis penas. Y cuanto más escucho su sonido, más me replanteo la posibilidad de acabar con todo. Porque no quiero que estos dolores de cabeza me torturen día y noche. Cada paso que doy siento que la oscuridad me llama. Pandora, Pandora. Camina, camina hacia mí. Esa puede ser la respuesta. Y la mejor forma de conocer la verdad es acercándome a ella. Reuniré valor, coraje. Caminaré para dejar atrás el jardín del Edén.

     Y cuando al fin mis pies sienten que el camino de tierra desaparece, me encuentro flotando durante unos instantes en el aire. Siento cómo la suave brisa acaricia mis mejilas. Caigo. En ese momento caigo. Y a gran velocidad desde una altura colosal. Siempre sin mirar atrás, porque ya no se puede. Ya no hay escapatoria. Ya no hay sendero por el que caminar, caminar. Ya no puedo esperar salvación ningún. Ningún ángel guardián vendrá a socorrerme en mi sufrimiento. El castigo será eterno y todo que creía conocer cambiará para siempre. Ya no sabe lugar el caminar. El destino me llamas, dentro de las aguas, en lo más profundo de las oscuras aguas del Elíseo. De nuevo millones de imágenes hinundan mi mente con recuerdos dolorosos y lascivos. ¿Qué le pasará a mi cuerpo? Probablemente se marchitará y se convertirá en naturaleza. Pero, ¿y mi alma? ¿Acaso nuevamente mi alma quedará encerrada por toda la eternidad?


         Tengo que lograr que la caja de Pandora se vuelva a abrir. Tengo que encontrar la luz que me librará de esta prisión. Tengo que dejarte atrás, intruso. Tengo que buscar mi propio Edén. Si es cierto que este paraíso es mi reino, sin embargo, llego a un punto en el que veo su verdadera cara y me doy cuenta de lo que está sucediendo realmente. El castigo. La tortura infinita. Ya no hay vuelta atrás. Dejo atrás el sendero de lirios rojos y me adentro a lo más profundo de las aguas. La noche cae y con ella comienzan todos los horrores. Sin mirar atrás, camino, camino. Sin pensar en ti, camino, camino. Ahogo mis penas, y en sí, mi ahogo a mí misma. Porque ya no hay nada que pueda hacer para salvarme. No hay manera alguna de poder abrir la caja una vez más. La clave, la llave se ha perdido en las profundidades. Las imágenes en mi cabeza jamás cesarán de tormentarme. Simplemente caigo, y vuelvo a morir.

6 comentarios:

  1. Angustia, ganas de acabar con todo... Me has hecho derramar alguna lágrima con este delirio, quizás, porque me siento más identificada con él de lo que imaginas. Acabar con el sufrimiento, con el dolor, ojalá fuera tan fácil como desaparecer por completo. Pero no, la vida es dura, el camino tortuoso, y debemos llegar hasta el final de él para, quizás entonces, hallar la paz que tanto ansiamos.

    Un beso enorme, hermana, ya tengo ganas de leer un nuevo delirio ♥

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tu confesión me ha llegado buen dentro. Muchas gracias por compartirlo con todos nosotros. La verdad es que tienes razón en todo lo que has dicho, pues poder escapar y liberarte de todo aquello no es tan fácil como parece. Si es que no lo has podido definir mejor. Esperemos que tanto a ti como a mí el camino nos traiga gratas sorpresas de vez en cuanto, no todo tiene que ser dolor, ¿verdad?

      Un beso grande, querida.

      Eliminar
  2. He de decir que yo también he tenido las lágrimas en los ojos en algún que otro punto del relato >.< es increíble T^T :'D
    La idea de que siempre hay que dejar atrás el dolor y algunos aspectos de nuestro pasado para buscar buenas sensaciones y libertad es optimista; pero luego está la parte de lo difícil que es el camino a recorrer.
    Muy bueno ;3 :') Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu confesión.
      Sí, así es, el camino nunca es fácil, pero simplemente no podemos tirar la toalla y abandonar. Espero de todo corazón que todos vosotros sigáis adelante a pesar de los problemas. Por otro lado, Pandora todavía tendrá que luchar mucho más para encontrar el descanso verdadero. Esperemos que lo pueda lograr... tarde o temprano.
      Un abrazo muy grande, amiga.

      Eliminar
  3. Adoro tu manera de expresar muchos sentimientos en varios párrafos. Sobretodo, se me ha encogido el corazón con las últimas frases.
    Un beso! :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Alba. Siempre es un placer poder conocer tu opinión. Espero que sigas disfrutando de todos los delirios, pues pronto nuevas sorpresas verán la luz. Un besito muy grande, querida.

      Eliminar