» Placeres sin arrepentimiento.

La noche cae. Y con ella, el deseo. La noche cae. Y con ella, el fuego de mi interior. Un leve gemido que invade el Edén. Un leve sentimiento que ocupa todo mi ser. Miradas cómplices del pecado. Miradas cómplices de la lujuria. Otra noche más el orgasmo llenará de agrado nuestros cuerpos. Otra noche más la historia se volverá a repetir. Pero ya no habrá arrepentimiento. Pero ya no habrá vuelta atrás. Ya no hay traición. Ahora es tiempo de sentir verdaderamente esa atracción. Culpables somos tú y yo de nuestros actos. Culpables somos de todo nuestro pasado. Sin embargo, nos encontramos en el jardín del Edén y se nos ha sido concedido una segunda oportunidad que no podemos despreciar. Una segunda oportunidad para redimirnos por tanto deseo. Una segunda oportunidad para hacer las cosas bien. Así que dime, intruso, ¿estarás dispuesto a arriesgarte?



El manto carmesí cubre mi desnudo cuerpo. 
No puedo desaprovechar esta oportunidad.
 Y creo que tú tampoco deberías. 

La noche cae. Y con ella, el deseo. La noche cae. Y con ella, el fuego de mi interior. Un leve gemido que invade el Edén. Un leve sentimiento que ocupa todo mi ser. Miradas cómplices del pecado. Miradas cómplices de la lujuria. Labios que se pelean entre sí por otorgar el mayor placer posible. Manos que se pelean entre sí por acariciar con dulzura el cuerpo ajeno. Otra noche más de pecado. Otra noche más de placer. La única noche en el que no habrá que sentir arrepentimiento. La única noche en el que se podrá pronunciar nuestros nombres. Un leve gemido que invadirá todo el Edén. Así pues, ahí yacen nuestros cuerpos ardientes, uno encima del otro. Un intruso envidioso y acosador que se deja domar por el fuego y la pasión. Ahí yacen nuestros cuerpos enloquecidos, uno encima del otro. Una reina del Edén que no dejará escapar ni la más mínima oportunidad de llegar al climax. Porque ya no hay por qué arrepentirse de nada. Porque ya no hay por qué sentir miedo o mirar atrás. Luna nos puede vigilar todo lo que quiera. Nos podrá maldecir y señalar con el dedo acusador. Pero ya no tendrá ninguna importancia, pues somos libres de disfrutar de nuestros sentimientos. Pues somos libres de pecado con satisfacción una y otra vez. 

No hay que desaprovechar esta gloriosa oportunidad, intruso. Deja a un lado las diferencias y aprovecha el momento. Deja a un lado la venganza y los recuerdos y disfruta del cuerpo. Edén nos da una segunda oportunidad. No podemos decir que no. No queremos decir que no. El arrepentimiento a muerto. Ahora ha llegado el momento de sucumbir al placer. Ha llegado la hora de volver a enfrentarme a esa bestia salvaje, a ese miembro excitado que con disimulo intentas esconder de mí. Ha llegado el momento de sentir piel con piel. Y ya no podrás decir que no. Y ya no querrás decir que no. Otra noche más el orgasmo llenará de agrado nuestros cuerpos. Otra noche más la historia se volverá a repetir.  Sí, eso es. Ven a mí y déjate llevar por el deseo. Déjate llevar por el movimiento de mis caderas. Tan sólo deja que sea yo quien lleve el ritmo de esta locura.

Por primera vez en mucho tiempo sere yo quien te someta a mis juegos. Por primera vez en mucho tiempo seré yo quien te haga delirar, intruso. Pues ya no hay nada por lo que preocuparse. Pues ya no hay nada por lo que sentir arrepentimiento. Serás tú quien me necesite. Serás tú el que se siente dependiente de mis besos, mis caricias y mi sexo. No voy a desperdiciar ni un sólo instante. Es hora de disfrutar de tus gemidos, de tus caricias, de tu miembro duro como la mismísima roca. Sí, intruso, sí. Ahora los papeles se han invertido. Ahora el Edén está a mi favor. El manto carmesí cubre nuestros desnudos cuerpos. No puedo desaprovechar esta oportunidad. Y creo que tú tampoco deberías. 

7 comentarios:

  1. Realmente estoy en shock! ante esta oportunidad que nadie esperaba, tengo serias dudas, algo estará tramando el Edén?... o realmente será sincero en su propuesta? mi corazón late a punto de estallar! Qué Hago!
    Maldito sea el Edén! qué sabe cuál es mi debilidad, qué sabe que mi perdición es tu cuerpo divino que me provoca un frenesí de poseerte, de saciar esta lujuria y excitación, ese ritmo de sube y baja de tus caderas que me matan a cada instante, para volver a nacer con tus labios de fuego, y volver a morir en tu piel de seda, de pensarlo me hierve la sangre! estoy excitado!
    Haz prometido que será sin arrepentimiento.
    haz ganado otra vez! no puedo resistirme!
    que caiga pues la noche!
    que caiga ya el manto carmesí!
    qué estoy a punto de derramar mis deseos ya!

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    1. El jardín del Edén siempre nos pondrá en duda, aunque a veces creamos que es nuestro aliado, aunque a veces creamos que es nuestro enemigo. Por naturaleza no puede evitar sembrar la duda por donde quiera que vaya. En nuestras manos está continuar su juego y rebelarnos en el paraíso. El Edén nos observa. El Edén nos conoce, conoce nuestros secretos e intimidades. En nuestras manos está la opción de sucumbir a nuestros pecados, a nuestros placeres. Ninguno de nosotros somos capaz de predecir qué es lo que puede pasar después de nuestros siguientes movimientos. Sigue siendo un misterio, sí, pero ya no existe el miedo, ya no hay arrepentimiento. Al final la curiosidad de nuestros vicios acabarán con nosotros. Un beso grande, Antonio. Mil gracias por confesarte hoy en el Elíseo. Hasta la próxima.

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    2. Gracias a ti Pandora!
      siempre tan halagadoras tus respuestas, para mi es un placer confesarte mis pecados.
      te mando un abrazo fuerte y un beso!

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    1. Muchas gracias, Lucía. Me alegra mucho saber que te ha gustado. Sigue disfrutando al máximo de cada uno de los misterios del jardín del Edén. Un beso.

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  3. El Edén es natural, por tanto, caos. Aunque confunda, al final tu decides que hacer con el Edén que te rodea. Este delirio me encantó, muy provocador y cautivador. Veo que decidiste coger el control, me encanta.

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    1. Muchas gracias, Angie. He llegado a un momento en mi vida en el que sí, hay que tomar el control antes de que todo se desmorone. Antes de que el Edén tome control total de mi vida. Hay que ser fuertes y seguir nuestro propio camino, el de verdad, el que nosotros queremos realmente, sin dejarnos influenciar por nada ni nadie. Muchos besos, querida. Espero volver a leerte pronto.

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