» Una lacónica confesión.

     Enfermedad. Todo esto se trata de una enfermedad. Una enfermedad que te corrompe por dentro y que te quema por fuera. Enfermedad. Todo lo malo que nos está sucediendo es una enfermedad. No lo intentes esconder. No te intentes engañar. Esa terrible enfermedad jamás se curará. Por mucho que caminemos por el jardín del Edén al final no nos podremos salvar de la verdad, esa terrible verdad de la que intentamos huir. Enfermedad. Nunca podremos liberarnos de esa maldición. Y es que a veces me planteo seriamente si realmente merece la pena continuar con todo esto. ¿Para qué seguir adelante si sabes que el fin está próximo? ¿Para qué sonreír si sabes que cuando caiga la noche todo se volverá oscuro y frío? Enfermedad. Esa constante preocupación que invade nuestras cabezas.

     Sí, así es. Tanto tú como yo sabemos qué es lo que va a pasar al final. Esta enfermedad nos consumirá por completo. Nos convertiremos en cenizas. Ni si quiera el Elíseo puede salvarnos. Y ahora es cuando yo me pregunto qué es lo se siente al revelar el secreto. ¿Qué es lo que siente cuando sabes que no puedes seguir luchando? ¿Qué se siente al saber que todo será en vano? Sí, así es. Todo es en vano. Nos despertamos día tras día con ese peso sobre nuestros hombros. Enfermedad. No lo entiendes esconder. No lo intentes negar. Puedo ver tu mirada desgastada por los pecados y tus lágrimas intentando no caer sobre tus mejillas. Enfermedad. Ese será un tema del que no podrá hacerse cargo el espejo. Porque piensa que sabe demasiado y en realidad sabe tan poco.

     Enfermedad. Una maldición de la que no vamos a escapar. Enfermedad. Una palabra prohibida en este paraíso. Enfermedad. Una constante agonía que intentamos disimular. ¿Y qué se siente cuando eres capaz de rozar las alas de la muerte? ¿Y que se siente cuando cierras los ojos e intentes vislumbrar un futuro mejor, el cual jamás llegará a hacerse realidad? Preguntas, preguntas. Siempre millones de preguntas que invaden nuestra mente y que nos hacen padecer de insomnio. Enfermedad. Nunca antes había definido también esta situación. Enfermedad. Nunca antes nadie había escuchado esta gran verdad.

Y me niegas con la cabeza la realidad. Y me niegas con la cabeza que esto no puede estar pasando, pero así es. No somos especiales, nunca lo fuimos. Padeces de humanidad y eso te llevará a la desgracia. Enfermedad. Caerás una y otra vez hasta hundirte en la miseria y sufrirás las consecuencias de todos tus pecados. Durante mucho tiempo has intentado hacer oídos sordos conmigo, pero y no podrás omitirlo más. Enfermedad. Esa es la realidad. Eso es lo que está apunto de suceder. Enfermedad. Ya no podemos contar con la ayuda del paraíso, pues él no nos quiere aceptar con nuestros grandes defectos.

     Enfermedad... dichosa enfermedad. Ahora sí es tiempo de las lamentaciones y las lágrimas. Las consecuencias de nuestros vicios son inminentes. No nos queda otra escapatoria. No nos queda otra opción que esperar pacientes la muerte, una segunda y eterna muerte. Enfermedad. Podrás hacer mil y una preguntas acerca de todo esto, pero de nada servirá. Tú lo sabes. Yo lo sé. Nadie más es consciente de lo que nos está pasando, pero no podemos pedir ayuda. No. Ya no. Ahora no nos queda otra alternativa que esperar.... Enfermedad... Una maldita enfermedad recorriendo nuestros marchitos cuerpos.

2 comentarios:

  1. La profunda tristeza que he sentido al leer esto no la puedo describir...

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    1. Siempre esta bien saber lo que sienten las víctimas del Edén.

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