» Una nueva estrategia tras el terrible final.

     Había perdido la noción del tiempo. Llevaba en este lugar demasiado tiempo... tantísimo que había perdido la cuenta de los segundos, los minutos y las horas que llevaba atrapada en este Elíseo. Sin duda alguna el jardín del Edén me había proporcionado un hogar, un refugio en el que poder esconderme. Sin embargo, esa pequeña guarida que consideraba únicamente mía se había convertido en una atracción turística para otros... intrusos. Sin yo percatarme, sin yo desearlo, había dejado que alguien se adentrara en lo más profundo de mi ser. Había permitido que un intruso mancillara mi pequeño reino. Y fue así como poco a poco se fui consumiendo. Poco a poco me debilitaba y me ponía a merced de todos sus deseos. Mi jardín del Edén se iba marchitando muy lentamente ante mis propios ojos y yo no podía hacer absolutamente nada para remediarlo...

     Y entonces, llegó el día. Ese día que jamás pensaría que podría llegar. Sí, así es, sucedió. Todo se tornó negro como el carbón. Los animales murieron. El agua dejó de fluir. Las plantas se amustiaron. Todo llegó a su fin. Mi corazón se encogió y no fui capaz de despojarme de la venda cegadora. El Apocalipsis había llegado a mi mundo. 

     El horror acariciaba por doquier cada rincón de lo que yo consideraba mi morada. Los llantos fueron infinitos y las lágrimas tiñeron de sangre mis mejillas. La desesperación me había invadido... Guardado bajo llave conservo aquellos recuerdos de espanto y angustia. Todavía no sé cómo he llegado a sobrevivir a semejante atrocidad. ¿Fue acaso un segundo castigo por mi condición? Ah, quién sabe. Nadie tiene la respuesta a eso, ni si quiera el propio intruso, culpable de todo lo sucedido. El fue el detonante, lo sé. Aún así mi cabeza todavía se agita recordando la tensión vivida antaño. 

     Se trata de recuerdos que no quiero volver a revivir. Se trata de recuerdos de los que quiero desprenderme para siempre. A pesar de haber sido una superviviente, temo el día en el que un segundo Apocalipsis vuelva a tener lugar entre estos parajes. Sin saber cómo, sobreviví. Sin saber cómo, el jardín del Edén volvió a florecer y renacer de entre sus cenizas. Sin saber cómo, ninguna señal hubo del virus que causó esta desgracia, él. El tiempo se había consumido. El tiempo había dejado de existir, si es que en algún momento existió de verdad... Ahora me hallaba en un lugar lleno de vida y sosiego. Todo parece... seguro. Todo parece... perfecto. Pero sé muy bien que las apariencias engañan y que es posible que me encuentre dentro de un sueño o una pesadilla una vez más. Es posible que esta sea la verdadera prueba de fuego.

     He aprendido a ocultar bien mis emociones. He aprendido que debo de proteger con fuerza todos aquellos recuerdos que conservo de mis vidas pasadas. Debo de estar alerta a cada señal que se me presenta en el camino. Debo de restaurar mi reino y volver a encontrarme a mí misma, a la verdadera Pandora, al verdadero lirio ensangrentado, a la Reina del Edén. No debo de olvidar nunca dónde me encuentro y qué es lo que este lugar tan enigmático me puede ofrecer. No debo de olvidar jamás quién fue el responsable de mi desgracia. Soy valiente. Soy poderosa. No dejaré que nada ni nadie me vuelva a pisotear en mi propio dominio.

2 comentarios:

  1. Buenas Noches, vaya contrariedad, me senti dentro de un reino, observando tu dolor, con las manos atadas sin poder ayudarte, vaya sensacion...
    FANTASMA EN PENUMBRA

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Bienvenido de nuevo! Me alegra mucho saber que he conseguido mi objetivo, pues como tú bien dices, te has adentrado en un nuevo mundo, mi mundo, mi reino. Y conseguir mis objetivos es precisamente lo que me hace continuar hacia adelante. Espero que con el resto de delirios que están por llegar puedas sentirte como uno más por estos lares y explorar todo lo que el jardín del Edén tiene que ofrecer. Ya veremos cómo te hace sentir el próximo delirio. ¡Un beso muy grande!

      Eliminar