» El regreso del diluvio fatal (1º PARTE)

Aún puedo escuchar el sonido de la lluvia caer mientras me oculto bajo las sábanas. Hacía ya mucho tiempo que no recordaba lo que era estar hipnotizaba por esa agua que cae sin cesar. Hacía muchísimo tiempo que no llovía en el jardín del Edén. Sí, así es... Hacía eones que no diluviaba en este paraíso de placeres prohibidos. Aún recuerdo la última vez que ocurrió. Y al igual que ahora, me encontraba refugiada bajo las mantas carmesíes del lecho. Es una sensación muy agradable y familiar, sí, lo reconozco. Esas gotas tras gotas, tras gotas, tras gotas que caen sin cesar del cielo, las cuales hacen que me encuentre cómoda en mi soledad. 

No puedo evitar pensar en la diferencia de cómo me sentía entonces a cómo me siento en este instante. Antaño me encontraba perdida, frustrada, puede que también tuviera miedo. Sin embargo, ahora me siento tranquila, cómoda y feliz. Me acurruco y me doy la vuelta entre las sábanas de seda. No quiero salir de mi guarida. No quiero salir ahí afuera a sentir cómo esa agua fría cae sobre mi piel. Un sentimiento de nostalgia recorre mi ser. 

Sí, puede que fueran esas mismas palabras las que dije en su momento cuando el diluvio era inminentemente fatídico. Una pícara sonrisa dudosa se esboza en mi pálido rostro cuando intento contestar a la pregunta de, ¿será esta lluvia en esta ocasión fatal también? Ah, quién sabe. Los recuerdos invaden mi memoria mientras continúo aferrada a las rojas mantas de seda. Incluso renacen en mí sentimientos contradictorios. Antaño aquel diluvio me hacía sentirme vacía y débil, pero en esta ocasión me encuentro... No sé. No sé si soy capaz de describirlo con palabras exactas...

Gota tras gota mi paraíso se inunda de agua. El canto de los pájaros se ahogan y las nubes no dejan pasar los rayos del sol. Todo se apaga. El Edén se apaga. Mi corazón se agita y mi respiración se entrecorta. La nostalgia está invadiendo mi cama. ¿Realmente volverá a repetirse la misma historia? ¿Nuevamente seré yo y únicamente yo la cobarde que se refugia entre las sábanas de su lecho para no enfrentarse a lo que está por llegar? ¿Llegaré yo a ahogarme entre tantas lágrimas celestiales?

El sonido de la lluvia no cesa. Jamás cesará. El sonido de su caer lo encuentro muy hipnotizador... La nostalgia no deja de recordarme momentos de otro tiempo pasado en el que la duda y la angustia atormentaban mi armonía y perturbaban mis sueños. Ahora la duda se ha disipado, pero aún así los recuerdos comienzan a visualizarse con claridad en mi mente. Cuando cierro los ojos puedo visualizar mi cuerpo desnudo, de pie, en mitad del Edén. Con los ojos cerrados y las mejillas sonrojadas alzo mi rostro al cielo, esperando alguna señal. Esperando, quizás, a ese ángel guardián que nunca vino a rescatarme. Siento frío, un frío helado que me desgarra por dentro. Pero ya no hay miedo, ya no hay rencor...

2 comentarios:

  1. Muy bien puesto el título de tu blog, son verdaderos delirios, pero no cualquier tipo de delirios: son delirios tan profundos como el mar, tan confusos y a la vez tan claros y reales, delirios que muy probablemente todos hemos tenido alguna vez. Leía estas letras y de pronto me encontré a mi misma esperando a una persona que prometió volver por mi, pero que se olvidó de sus promesas, aún ahora me duele y me rompe el alma, aún hoy que soy feliz y encontré el mayor y más bello consuelo, pese a que he comprendido que se me quitó algo bueno para entregarme algo mil veces mejor... siempre duele, y siempre dolerá.

    ¡Saludos Pandora! trataré de mantenerme más activa y pasarme más a menudo por acá, verdaderamente me hace bien redescubrirme en los textos de los blogger talentosos.

    -AdriannaRossi.- (http://adriannarossi.com)

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    1. Me alegra muchísimo volver a verte por aquí, Adrianna. Mil gracias por las palabras tan bonitas que nos has dedicado. Me conforta bastante saber que muchos de vosotros os podáis ver reflejados en mis delirios, de alguna manera eso los hace más especiales para mí. Que podáis encontrar un pedacito de vosotros en mis palabras me llena de gracia y a la vez me hace darme cuenta de que no estoy tan sola como parece en este Edén. A su vez me alegro muchísimo de que hayas sido capaz de encontrar ya la verdadera felicidad que hace que cualquier dolor pasado tenga un sentido y te haya llevado al momento decisivo junto con tu destino.

      Así pues, me hará mucha ilusión volver a verte por estos lares de forma más activa. Espero que el resto de delirios sean de tu agrado y que descubras nuevos secretos en cada rincón de este paraíso prohibido. Tu pequeña huella siempre significa mucho para mí. Un beso muy grande, amiga.

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