» Los encantos del jardín del Edén.

     Vuelvo a mirar la luz del sol para apreciar cómo este acaricia mi rostro con su calidez. Cierro los ojos y todo se vuelve armonioso. Respiro hondo y todo está tranquilo. Soy capaz de escuchar el canto de los gorriones y el fluir de los ríos. Y es que no puedo hacer otra cosa que no sea estar en paz conmigo misma. Me encuentro en paz en este lugar. Me siento a salvo y sé que ya nada puede hacerme daño. Es irremediable, pertenezco a este lugar. Es evidente, yo soy uno con este paraíso prohibido.

     ¿Cómo voy a querer escapar de este lugar si cada rincón del Edén es un sitio precioso donde los sueños se pueden hacer realidad? ¿Cómo voy a querer ocultar las maravillas de este elíseo? El jardín del Edén forma parte de mí, lo quiera o no. El jardín del Edén es mi hogar, mi escondite, mi reino. El jardín del Edén me proporciona seguridad y estabilidad. El jardín del Edén es todo lo que necesito. No hay más. No puede haber nada más dentro de esta caja que anhele con tanta fuerza.

     Hay ocasiones en las que vivo verdaderas pesadillas. De la misma manera en el que hay ocasiones en las que experimento auténticos placeres. Podría decirse que sentimientos encontrados se pueden hallar en este lugar. Te pierdes. Desapareces. Buscas. Y encuentras. En el jardín del Edén todo puede suceder, únicamente hay que creer. 

     Hay que creer en uno mismo, pero sobre todo, pensar que de verdad este lugar no es una prisión, sino un nuevo mundo en el que se te brinda una segunda oportunidad. Jamás hay que cerrar las puertas. Jamás hay que esconderse en uno mismo. Pues debo ser valiente y aprender a valorar cada centímetro de este paraíso. Al principio estaba confundida, pensé que sería mi salvación, pero luego resultó ser un auténtico infierno. Sin embargo, más tarde comprendí que no era el Edén quién me estaba contaminando con su encantador veneno, sino que fue el intruso quién quiso adueñarse de mi reino. Sí, así es, esa es la realidad de las circunstancias.

     ¿Cómo voy a querer escapar de este lugar si cada rincón del Edén es un sitio precioso donde los sueños se pueden hacer realidad? ¿Cómo voy a querer ocultar las maravillas de este elíseo? El jardín del Edén forma parte de mí, lo quiera o no. El jardín del Edén es mi hogar, mi escondite, mi reino. El jardín del Edén me proporciona seguridad y estabilidad. El jardín del Edén es todo lo que necesito. No hay más. No puede haber nada más dentro de esta caja que anhele con tanta fuerza.

     Doy gracias por lo que tengo. Me siento orgullosa por haber luchado tanto y jamás rendirme ante las tenebrosas adversidades. Incluso cuando pensaba que estaba derrotada y ya no había esperanza para mí, conseguí demostrarme a mí misma que yo soy la única que puede levantarse por sus propios medios para seguir adelante y hacer de este elíseo un lugar puro y secreto. Así pues, vuelvo a mirar la luz del sol para apreciar cómo este acaricia mi rostro con su calidez. Cierro los ojos y todo se vuelve armonioso. Respiro hondo y todo está tranquilo. Soy capaz de escuchar el canto de los gorriones y el fluir de los ríos. Ahora sé que este es mi lugar. Ahora sé que este siempre será mi eterno reino. Son demasiados los encantos que esconde este jardín del Edén. 

¿Tendrás tú el valor suficiente para descubrirlos todos?

4 comentarios:

  1. Pandora no hay ganancia sin Perdida, ni perdida sin Ganancia. Celebro tu regreso.
    Abrir el corazón, aclarar la visión, aceptar la mortalidad y los errores, confiar en uno mismos y no tomar las pérdidas como un fracaso sino como un paso más. Hoy puedo decir que lo encontrado supera lo esperado.
    Pandora nunca cambies tu forma de expresarte y dar tanta vida a tus palabras, a esto es a lo que denomino un aterrizaje impecable.
    El Fantasma

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    1. Mil gracias por tus palabras tan inspiradoras. De verdad que has hecho que consiga encontrar la armonía conmigo misma. Y es más, me siento muy afortunada de tener a anónimos como tú que me apoyan y me animan a continuar con mi travesía. Tus palabras me han llegado al corazón. Y es por eso que esto es solo el comienzo de una nueva batalla, una batalla que pienso ganar sea como sea junto con el valor y el positivismo necesario. Gracias una vez por compartir tus confesiones con nosotros. ¡Un beso muy grande!

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  2. ¿Sabes qué he descubierto? ¿Sabes qué maravilloso añadido hay en mi rutina semanal? El lunes, ese día tan aborrecido, ya sabes. "Oh, ya es lunes". Pero, cuando es lunes por la mañana y ha tocado empezar a trabajar, lo primero en lo que pienso es en que el día anterior fue domingo, así que, seguramente, tendré un nuevo delirio con el que deleitarme. Por eso prefiero disfrutarlo al día siguiente y sumergirme en tus palabras, en lo que transmites. Porque tienes esa capacidad para colarte en lo más hondo del alma de quien te lee y hacer que se sienta identificado, o al menos empático, con lo que escribes.
    Me ha encantado, una vez más. Bajo esa expresión tan exacta y maravillosa del sentir de la naturaleza en su máximo esplendor -sensación que, dicho sea de paso, me enamora- nos relatas algo sumamente profundo y, como decía ese lector que comentó antes que yo, no hay ganancia sin pérdida. Las tormentas son capaces de hacernos creer que pueden destrozar el mundo con sus estruendos, con el temporal, con los vientos huracanados que lo dejan todo patas arriba y quizá hagan que algunas cosas nunca vuelvan a ser como eran pero, una vez amainada, el sol vuelve a brillar, el verde es más verde y amanece un nuevo día. Y, ¿sabes una cosa? El Edén está impregnado de un aroma mucho más agradable y refrescante después del paso de un temporal.

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    1. Creo que nadie nunca me ha hecho un halagado tan inmenso como el tuyo. Porque sí, para mí es un halagado que me digan que esperan ansiosos un nuevo delirio en el jardín del Edén y que esperan aún más al día siguiente para poder disfrutarlo en todo su esplendor. Para mí es un factor sumamente importante saber qué es lo que sienten mis lectores con mis palabras, que lo que escribo realmente les cala los huesos. Saber que realmente son capaces de adentrarse por completo en mi mundo y fusionarse, por así decirlo, con mi paraíso es un impulso para seguir adelante.

      No sabes cuánto te agradezco tus buenas palabras. La conexión que me transmites con tus pequeñas confesiones son muy, muy grandes y siempre esbozan en mi rostro una amplia sonrisa. Es por eso que por muchas tormenta que haya, el jardín del Edén siempre, siempre, SIEMPRE, estará ahí, más verde que nunca, con las puertas abiertas de par en par para que tú y cualquier otra alma curiosa se adentra en un nuevo mundo de misterios y secretos. Este paraíso jamás morirá y eso es precisamente porque personas como tú lo alimentan con visitas y un buen feedback positivo. En serio, Eloy, mil gracias por todo.

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