» Un nuevo adiós.

Adiós. Así, sin más. Adiós a todo lo conocido. Adiós sin mirar atrás. Adiós sin arrepentimiento. Adiós a un mundo únicamente mío. Adiós a todas esas lágrimas que derramé noche y día desde el primer momento en el que mis ojos se abrieron en este lugar. Adiós. Así, sin más. Sin dar explicación. Sin querer demostrar nada. Adiós. Porque ya no tengo aliento para continuar luchando contra esto. Adiós a esa verdad que nunca sería revelada. Adiós a esos momentos carnales en los que caí en tu juego. Adiós. Así, sin más.

No quiero seguir con esto. No quiero seguir luchando por algo que está perdido en el abismo. Quise hacer de este Edén un verdadero paraíso, pero no es más que un elíseo contaminado por tu presencia. Bienvenido al infierno, pues esa es la auténtica esencia de este lugar. Arde. Quémate. Y muere tú también con esta naturaleza tóxica. Átate a ella y desvanece para siempre, que ni si quiera quede un rastro de ceniza. El corazón marchito que llevo dentro de mí ya no puede más con tanto sufrimiento y agonía. Ahora entiendo que mis llantos jamás serán escuchados y que mis preguntas nunca serán respondidas. 

Adiós. Así, sin más. Adiós a todo lo conocido. Adiós sin mirar atrás. Adiós sin arrepentimiento. Adiós a un mundo únicamente mío. Ya no voy a permanecer de pie en estas tierras húmedas y terribles. Ya no voy a permitir que sea tu serpiente quien me estrangule por las noches y me muerda con fuerza hasta inyectar en mí la última gota de veneno. Adiós. Adiós a cada experiencia ilusoria que tuvo lugar entre las sábanas carmesí de mi lecho. Adiós a la suave brisa y a la fresca hierba. Adiós a tus súplicas de amor nocturnas. Adiós a los recuerdos malditos de antaño. Adiós. Así, sin más. Sin quererlo, sin desearlo o buscarlo. Ya no voy a continuar con esto.

Así pues, desaparece de aquí. Desaparece de mi vida y mi mente o quédate aquí y púdrete. Ámame o déjame, pero ya no voy a tolerar más tus juegos de tortura física y psicológica. Pienso ser libre. Pienso cruzar el umbral. Pienso abrir de nuevo las puertas y salir de la caja de Pandora. Nada puede detenerme. Nada puede hacer cambiar mi visión de verdadero futuro, un real futuro en el que tú no tienes cabida y en el que el jardín del Edén jamás tuvo importancia alguna. 

Adiós. Así, sin más. Adiós a todo lo conocido. Adiós sin mirar atrás. Adiós sin arrepentimiento. Adiós a un mundo únicamente mío. Adiós a todas esas lágrimas que derramé noche y día desde el primer momento en el que mis ojos se abrieron en este lugar. Adiós. Así, sin más. Sin dar explicación. Sin querer demostrar nada. Adiós. Porque ya no tengo aliento para continuar luchando contra esto. Adiós a esa verdad que nunca sería revelada. Adiós a esos momentos carnales en los que caí en tu juego. Adiós. Así, sin más. Adiós al ángel guardián y al intruso. Adiós a cada fragmento de espejo roto tendido en el suelo y los cuales me brindan un nuevo sendero por el que caminar hacia la salida de esta pesadilla... Simplemente, adiós.

6 comentarios:

  1. Adiós.
    Nunca una palabra, una única palabra y repetida tantas veces, provocó tanta sensación, angustia y... Y deseo de que todo termine. Un delirio muy distinto al anterior, y también muy intenso. ¿Te he dicho ya que es fascinante cómo te expresas en cada línea?

    Simplemente... Adiós.

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    1. De verdad que pienso que no eres consciente de lo mucho que significa para mí tener por aquí y que me dejes pequeñas confesiones en mis delirios. Creo que jamás te estaré suficientemente agradecida por el buen feedback, pero tengo la necesidad de volver a decírtelo.

      "Adiós" ha veces es una palabra tan frágil como dura, tan firme como desconcertante... Y es que nunca se sabe hasta qué punto puede llegar a afectar dicha palabra en cada suspiro. Puede llegar a ser bueno y malo al mismo tiempo y tantísimo trasfondo puede conllevar su significado. En este caso, espero que ese "adiós" se convierta en un "hasta pronto".

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  2. Pandora he experimentado casi todo lo expuesto, comprendo estas palabras en toda su intensidad. Tan bellas como los hallazgos que comportan las esperas involuntarias, las que aparecen cuando el espíritu desfallece por el cansancio.
    Mis pensamientos están nublados, por un lado, quieren aclararse y por el otro se ofuscan sin ayuda otra contrariedad para añadir a la lista.
    En lo que no hay divergencia es en el infinito deleite que me provocan tus letras, siempre regalas profundas reflexiones.
    El Fantasma

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    1. ¡Pero qué grata sorpresa, Fantasma! Pensé que ya no volvería a verte por aquí. No sabes lo agradecida que estoy por leerte. Mil gracias por volver y dejar una nueva confesión compartiendo con todos nosotros tus pensamientos. Siempre es un placer leerte y me alegra mucho ver que te sientes identificado con este delirio. Así pues, espero poder volver a verte con más frecuencia por mi pequeño reino. ¡Muchos besos y hasta la próxima!

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  3. Decir adiós en situaciones así es tan difícil como vital, así que, chapó.
    Un abrazo!

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    1. Muchas gracias por tus palabras, Lucía. Sienta bien recibir tan buen apoyo para continuar hacia adelante. Espero volver a verte pronto de nuevo por aquí. ¡Un beso muy grande!

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