» Intimidaciones en lo más profundo de la oscuridad.

     Estás maldito. Eres veneno. Eres traicionero. Tú objetivo real es destruir mi reino. Te adentras en lo desconocido con el fin de poder manipular mi mente y ser dueño de los nuevos imperios que se están originando más allá de las puertas prohibidas. Pero estás equivocado, muy errado para mi fortuna. El tiempo de sucumbir al placer carnal ha acabado. Ahora me toca a mí mover la siguiente pieza del tablero. Así que recuérdalo, querido "amigo", no podrás huir, tampoco podrás esconderte. Sin embargo, podrás correr a toda velocidad hasta cansarte y faltarte el aliento. Porque esto jamás dejó de ser un juego, simplemente que al fin ha llegado la hora de jugar a MI juego.

     Ha llegado el momento de atacar donde más te duele, pues temes que no puedas derrotarme en esta ardua batalla. El espejo nos observa desde las profundidades del Edén, bajo el manto carmesí, esperando el momento adecuado para poseer lo que queda de nuestras almas. Es por eso por lo que intentas capturar todos mis movimientos. Intentas disimular tu obsesión conmigo. Quieres ir más allá del deseo físico y apoderarte de mi esencia. Pero sabes que no vas a poder conseguirlo, pues los vientos han cambiando y soplan con firme decisión hacia mi favor. 

     Da igual lo que haga, da igual lo que te diga, tú vas a seguir acechándome desde las sombras para imitarme y falsificar mis pensamientos y mis emociones. Más no sigas intentándolo porque he descubierto tu secreto. Ya no puedes mirar hacia otro lado, te he pillado con las manos en la masa, en esa masa grasienta que te corrompe la piel y te intoxica el alma, o al menos lo que te queda de ella. Sé cuáles son tus objetivos. Deja de imitarme, deja de fingir que no sabes nada. Soy fuerte y poderosa y ten por seguro que obtendré mi venganza. Ha llegado la hora de destruirte. 

     Porque poseo conmigo el arma más poderosa de todas y al fin he averiguado cómo usarla. Y sabes que esto no es más que el principio de algo que se escapa a tu conocimiento. Es el principio de todos los tiempos. Es el principio de tu fatídico final. Pero, por favor, querido "amigo", no entres en pánico. Al menos no de momento... Tu destino te aguarda. La muerte te llama. No quiero seguir escuchando tus excusas ni tus sentimientos de redención. Sé que es todo una fachada, una mentira. No voy a sucumbir a tus encantos disfrazados de verdad y amor. Estás maldito. Eres veneno. Eres traicionero. Recuérdalo, tenlo siempre presente, pues soy la nueva ama del jardín del Edén y soy capaz de ver a través de tus envidiosos ojos.

     Ha llegado el momento de atarte a la mesa de tortura y comenzar a jugar con tu cuerpo. Quiero que sangres. Quiero que grites mi nombre en mitad de la oscuridad más negra. Quiero que con el paso de los segundos eternos confieses tus verdaderas intenciones. Quiero que lo admitas. Quiero que dejes de esconder la verdad que se revela por sí sola. Ya es tarde para intentar acabar conmigo. Lo sé todo. De igual manera que sé cómo acabar contigo de una vez por todas. No olvides que ahora estás dentro de mi mundo y que una vez que tires los dados ya no podrás dejar de jugar a mi juego mortal.

     Quiero que sufras del mismo modo en que me hiciste sufrir a mí en mi otra vida. Quiero que sientas en cada centímetro de tu piel el horror que me hiciste vivir a mí al otro lado de la puerta. Quiero que el espejo sea testigo de tu destrucción y que se refleje en él toda la atrocidad que está apunto de suceder. Te vuelvo a recordar, querido y "buen amigo" que el tiempo de sucumbir al placer carnal ha acabado. Ahora me toca a mí mover la siguiente pieza del tablero. Ahora seré yo el veneno que penetrará en tu interior y te corromperá hasta marchitarte y destruirte. Gritarás de verdadero dolor y te consumirás eternamente dentro de la caja de Pandora. Porque, querido "amigo", la venganza siempre se sirve fría...

2 comentarios:

  1. Estás maldito. Eres veneno. Eres traicionero. Me ha encantado
    Que comience el juego
    Saludos.

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    1. ¡Cuánto tiempo sin verte por estos lares! Me alegra mucho volver a verte por aquí. Mil gracias por compartir una nueva confesión con todos nosotros. No sabes lo mucho que me alegra saber que te ha gustado este delirio. Ojalá pueda leerte más a menudo por el jardín del Edén. ¡Ponte cómoda y disfruta de una taza de té conmigo!

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