» ¿Una posible muerte por indiferencia?

No sé cómo lo hago, pero nuevamente siento que me ahogo. Necesito respirar. Necesito salir de aquí. Pero me encuentro atrapada en mis propios pensamientos. Siento que en cualquier momento la cabeza me va a explotar y a ti, por lo que veo, te da igual. No te importa cómo me siento. No te importa si me hallo en agonía. No te importa que mi corazón esté encogido. Mi cuerpo está saturado, demasiado saturado y lo único que puedo hacer es sentirme impotente. ¿El por qué? No sé muy bien si es por cómo me encuentro física y mentalmente o por tu actitud tan indiferente. 

Siento que he perdido las fuerzas. Siento que no quiero seguir adelante con todo esto. Estoy cansada, muy cansada, de tener que luchar día tras día. Ya no tengo fuerzas para continuar hacia adelante. Existo atrapada en un constante sufrimiento. Y a ti... a ti no te importa. Me miras y haces que me sienta vacía. Me miras directamente a los ojos y no muestras ni un ápice de afecto. Es así cómo consigues matarme con la mirada, con la indiferencia, con la pasividad que te caracteriza. Creo que no eres consciente de lo que está sucediendo entre nosotros. No eres o no quieres ser consciente de que todo esto está acabando conmigo. Es así como, poco a poco me voy marchitando y consumiendo. Y a ti... a ti te da igual todo.

No sé si quieres verme así, derrotada, destruida. No sé cuál es tu intención, pero sé a día de hoy que no es nada positivo para mí. Me ahogo. Me ahogo constantemente en tu indiferencia. Me ahogo en mis pensamientos. Me ahogo sin remedio en todo lo que me rodea, pues es demasiado grande lo que tengo que aguantar... Me siento débil, muy débil. Me siento irritada y molesta conmigo misma por no saber sobrellevar lo que está por venir. Da igual las veces que pida socorro, todo será en vano. Mis palabras jamás serán escuchadas por un ángel guardián... Me consumo en mis propios lamentos y tu comportamiento lo único que hace es acelerar ese desgaste.

Sí, así es. He perdido total control de mis emociones. Ya no derramo lágrimas, pues todas ellas se han secado. Tan sólo estoy aquí esperando a que llegue mi turno, a que por fin pueda desaparecer y ahogarme en toda esta desgracia. Sin embargo, no puedo evitar que tu actitud me haga rabiar por dentro y perturbe mi mente. No lo aguanto. Me duele demasiado que realmente no te importe nada de nada todo lo que me está sucediendo. ¿Por qué no eres capaz de ver lo que yo veo? ¿Por qué no puedes sentir en tus carnes lo que me está pasando en este mismo instante? Quiero llorar. Quiero gritar. Quiero salir corriendo. Pero no me sale. ¿Por qué? Puede que sea porque soy consciente de que nada me aportaría, que de nada serviría...

Es duro. Es duro tener que mantenerse en pie cuando estás destruida por dentro. Es duro tener que mantener la compostura cuando tú, con tu insensibilidad me vas consumiendo poco a poco. Eres veneno. Jamás dejaste de ser veneno. Jamás dejaste de tener malas intenciones conmigo. Tu frialdad jamás será curada. No existe antídoto posible para remediar esta enfermedad. No sé cómo lo hago, no entiendo cómo puedo estar aquí reflexionando acerca de lo mucho que te detesto. Quiero gritártelo a la cara. Quiero escupirte al rostro todo lo que siento en este mismo instante... Pero me es imposible. ¿El por qué? Lo desconozco. Me ahogo. Me ahogo entre pensamientos y me atraganto con tu indiferencia tan cruel y pasiva. 

Simplemente deja de mirarme y acaba conmigo de una maldita vez...

6 comentarios:

  1. Pandora, siempre me tuve por trasnochador. Madrugar es un hábito adquirido. No he usado el despertador desde la universidad. Me despierto de un salto. La calma es absoluta, la concentración total, nada desvía el foco de mi objetivo. El día se presenta como una hoja en blanco. Pandora me ha gustado tu delirio, pero también me ha dejado una sensación extraña, lo he leído varias veces y no he conseguido encontrarle el sentido del todo, pero tengo que decir que me fascina cada una de tus letras. Pero tu dolor silencioso que lleva tu alma a un estado de letargo difícil de franquear, te hace olvidar de quien eres y debes huir de quien no quieres ser, conéctate a tu fortaleza. El dolor te aleja cada vez más, no te quita la vida, pero te impide vivirla. ¡Me emocionas cada vez que te leo Pandora! Mil gracias y un abrazo, de esos profundos, ¡corazón con corazón!
    El Fantasma

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    1. Bienvenido una vez más a mi secreta y sagrada morada, Fantasma. Ya sabes lo mucho que me gusta tenerte por estos lares y poder leer tus pensamientos. Creo que nunca dejaré de agradecértelo, y lo sabes. Seguramente me considerarás una pesada por repetirlo tantas veces y por ello pido disculpas. A todo esto, debo de decir que tus palabras me satisfacen, pues a veces es interesante dejar al lector esa sensación de desconcierto y examinar a sangre fría sus propias conclusiones. Así pues, no puedo evitar meditar acerca de lo último que mencionas... Sin duda son reflexiones muy sugerentes. Gracias de nuevo por ser un curioso tan interesante. Un fuerte abrazo.

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  2. Pandora a veces al leer tus letras estoy en constante tensión, pensando si mi Dama está en peligro, sufre, llora o va morir, abrigo en mi interior el guerrero con espada y el sentimiento de estar librando una batalla, con una esencia espiritual que me empuja a protegerte y llevarte a un lugar seguro. No es la mano sino la voluntad… la que alza la espada de mi guerrero. Me disculpo por usar mi espada en cada delirio.
    El Fantasma

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    1. Nobles palabras proveniente de un noble caballero. Poder leer esta pequeña confesión me estremece y reconforta a la vez pues en la gran mayoría de los casos sí es cierto que me encuentro en constante disputa. El peligro es parte de mi sombra y la tensión se puede respirar por doquier. Aún así ser consciente de que hay alguien ahí velando por mí y dispuesto a dar su corazón guerrero siempre ayuda a reunir coraje y continuar hacia adelante.

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  3. Hola Pandora!
    La verdad es que este texto justo en este momento me ha agarrado el corazón fuerte, hoy mismo sufro de indiferencia por parte de alguien a quien aprecio, y me hizo sentir así, así que gracias por poner voz de alguna manera no solo a tus delirios sino en parte a los míos
    ¡un abrazo grande!

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    1. Gracias a ti por compartir tus pensamientos con todos nosotros. Siempre sienta bien encontrar de alguna forma consuelo y comprensión (por denominarlo de alguna manera) cuando te sientes sumida en esta clase de situaciones. Que compartamos delirios de este modo a mí me reconforta y me anima a seguir adelante, así que gracias por estar siempre ahí, querida Naya. Nos seguiremos leyendo.

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